A una viuda que lloraba en la tumba de su marido se acercó un atractivo Caballero, el cual le aseguró, respetuosamente, que hacía largo tiempo que albergaba por ella los más tiernos sentimientos. Ambrose Bierce
A una viuda que lloraba en la tumba de su marido se acercó un atractivo Caballero, el cual le aseguró, respetuosamente, que hacía largo tiempo que albergaba por ella los más tiernos sentimientos. Ambrose Bierce
La primera es visitar los domingos a la familia y comer el arroz con conejo que hace la mama.
Esta mañana, en clase, un alumno se transformó en perro. Siempre me pierdo la acción en mi afán de copiarles la teoría en la pizarra.
Aparte de muchas virtudes, la tecnología encierra la vocación perversa de hacernos sentir cada vez más viejos. Muestra de ello es cómo a diario, al tiempo que se intenta saciar la voracidad acaparadora de los coleccionistas de música, la perfección metalizada del CD, la enorme capacidad de almacenamiento del DVD y los misterios condensados e insondables del MP3 nos ponen despiadadamente de manifiesto la vertiginosa certidumbre de haber nacido vinilo tempore.
Juan Ramón Santos
Estoy cansado de vivir siempre en la misma ciudad. Me gustaría salir al mundo, viajar. A París, por ejemplo. Sí, París estaría bien. Mudarme a la capital francesa y escribir los Trópicos antes de que se me adelante Henry Miller; diseñar y construir una gigantesca estructura metálica a la que podría llamar la Torre Eiffel; levantar el castillo de Versalles; respirar el mayo del 68 o dar un paseo por la orilla del Sena acompañado de Víctor Hugo. Pero, claro, todo eso es imposible ya… Si algún día voy a París tendré que conformarme con avistar en el cielo las cigüeñas y sus cestitas de mimbre cargadas de recién nacidos. Unos amigos que han estado allí hace poco me han dicho que es un espectáculo no exento de cierto atractivo, a fin de cuentas.
Francisco Rodríguez Criado
El camino de Delibes va de uno al que se le muere la madre, como a mitad del libro. Luego, el padre, un sinvivir, pobre. Y al final, creo que se va o una guerra o algo.
-Creo que no hemos leído tú y yo el mismo libro.
-Desde luego que no, señorita, que el mío lo cogí de la biblioteca y aún no lo he devuelto.
Pilar Galán
¿No fue un poco trágico? Con todas las cosas que había para aprender y admirar en aquel lejano país, y nosotros… turistas enamorados.
Orlando Romano
Jonás hostiga a la ballena, la provoca, la insulta, le dice que se aprovecha de los peces pequeños pero que es incapaz de devorar a un hombre, la llama mojarrita, arenque y otros epítetos injuriosos. Al fin la ballena, harta, se traga a Jonás sin hacerle el menor daño. Una vez dentro del vientre de la ballena, Jonás empieza a correr de aquí para allá, da puñetazos y puntapiés, profiere terribles alaridos. Al cabo de una hora la ballena, enferma de náuseas, lo vomita sobre una playa. Desde entonces Jonás cuenta a todo el mundo sus aventuras con la ballena, inventa episodios fabulosos o sangrientos, convierte la hora que pasó dentro del estómago de la ballena en días, en meses, en años enteros. Afirma que la ballena le tuvo miedo.
Marco Denevi
Benito el burro buzna y re-buzna. Brama en la borrasca buscando besar a la bella burrita borrada por un brujo con brutas bendiciones brahmánicas.
Benito la busca bajando la barranca, la busca por el bosque brindándole bombones y bananas, la busca basándose en bramidos bravos y en bruscos berridos.
Bulversante.
Benito será burro mas no bruto ni belicoso, sus berrinches son bienintencionados. La bella burrita en el bajío lo barrunta y bebe brindando por su buenaventura.
En el Bar Baro el brujo bárbaro blasfema entre broncas, borracho de birra y brandy barato, la buzarda biliosa, bloqueado en su bufante brujería cuando Benito, bramando como bullterrier, como bólido le birla su burrita con un beso blando, brutal, babeante, bilateral, batiente, billonario.
Moraleja
El que no llora no ama.
Luisa Valenzuela
Mis hijos salen casi de noche de la escuela. Es peligroso. Son pequeños y aquí oscurece tan temprano. Los padres hemos formado cuadrillas para buscarlos y repartirlos en sus casas.
Ya ubicados en el hogar, les damos la cena, conversamos un poco y los mandamos a la cama.
Como todos los niños se parecen, muchas veces no me doy cuenta de que siempre son niños distintos los que viven conmigo.
Ildiko Nassr