Él prefería la lluvia. Ella, el sol. Yo, la nieve.
Ella miraba todas las telenovelas. Él, los partidos de fútbol. Yo, las noticias.
Él hablaba lo necesario. Ella bastante más. Yo, demasiado menos.
Ella amaba a Dios por sobre todas las cosas. Él era ateo. Yo, agnóstico.
A él le gustaba ir a bailar. A ella, los conciertos. A mí, el cine. Ella lucía un premeditado desaliño. Él estaba siempre impecable. Yo, no tanto.
Éramos buenos amigos pero ella estaba enamorada de él. El problema era que él me amaba a mí. Y yo, claro, la amaba a ella.
Fabián Vique
Los Borruetz, pueblo bárbaro que llegó a dominar un extenso territorio del Asia Menor, veían en la belleza su peor enemigo, lo más propicio para atenuar la ferocidad de un guerrero: la prohibieron.
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