2.174 – 9

EspidoFreireP  Cuando, tras haberle esperado durante años, él regresó con una esposa más joven ella no perdió la calma. Se hizo su amiga, apadrinó a sus hijos, y le buscó un amante apuesto. En un rapto de celos, él asesinó al amante de su mujer, y acabó en la cárcel. Ella le hizo sus únicas visitas, con un brillo curioso en sus ojos y una cestita con la merienda.

Espido Freire
Cuentos malvados. Paginas de espuma. 2010

2.173 – Otra oportunidad

lola sanabria  Ayer tarde se formó una tormenta de viento. Apareció de repente. Yo recogía la ropa del tendedero, sorbiendo lágrimas interiores y liberando sábanas de pinzas moradas. Caían éstas en un cestillo de mimbre, con chasquidos de huesecillos mondados. Justo cuando doblaba el pernil de un pantalón sobre el otro, hice ese movimiento con la mano como si limpiara un cristal o borrara lo escrito en una pizarra. Me agarré con fuerza, aun así, aquel huracán me llevó en sus tripas. Amanecí en otra cama, otra casa, otra vida. De momento voy a probar con esta familia. Tiempo tengo de regresar.

Lola Sanabria
http://lolasanabria.blogspot.com.es/

2.172 – Animales Fantásticos 1: El Asparragaceo Fantasmodeo

166  Este insecto, cuya apariencia se  asemeja al espárrago triguero, pertenece a la especie de los fantasmodeos o fásmidos , caracterizados por su capacidad de camuflaje que los pone a salvo de los depredadores. Vive en zonas húmedas y es herbívoro.  Sus ojos se protegen por unas a modo de escamas de color verde pálido. Tiene 20 patas filiformes a cada lado, lo que le permite alcanzar una velocidad de 16 kilómetros por hora, cuando detecta un peligro. Su cuerpo está cubierto por una membrana transparente muy sensible al contacto. A pesar de su carácter poco agresivo y de no ser venenoso, resulta peligroso para los humanos, dado el aumento de la tasa de infartos de miocardio entre los recolectores de espárragos en las zonas donde habita.

Carmen Huici

2.171 – La Maclovia

octavio robleto22  De la Maclovia todos pretendían reírse, pero al mundo en que ella vivía la burla no llegaba. -Maclovia, ¿cómo es tu novio?- le preguntaban sus patrones.
-Baila como un bejuco- respondía, aunque la respuesta no tuviera relación aparente con la pregunta.
-Maclovia, te invitamos a un paseo.
-No, yo no salgo, porque hoy te invita y mañana timbita.
Todos los dichos, acotaciones y sentencias de la agraciada sirvienta eran comentados por la familia.
Establecían repertorio infaltable con las visitas de la vecindad. A veces era requerida, disimuladamente, para que asistiera a reuniones donde ella sería el centro de curiosidad y desahogo.
No llegaba.
Cuidaba las gallinas y los pollos. Divertía a los niños. Desgranaba maíz. Echaba las tortillas ¡y qué tortillas! Finas, suaves, con adornos de los dedos puestos en los bordes.
La llamaban:
-Andá a recoger los huevos; llevate esa canasta. Regresaba con la canasta llena. -Contalos.
Y ella no sabía contar, ni leer, ni escribir. -Uno, dos, tres…-hasta allí llegaba para continuar sacando huevos y especificando:
-¡Ai va otro, aivotro, aivotro.. . !
Bajo la sonrisa y la mirada patriarcal de los abuelos.

Octavio Robleto
Cuentos de verdad y de mentira. Ed. Nueva nicaragua – 1986

2.170 – Sin acuerdo

federico fuertes guzman4  En el barrio tenemos muchas escaleras que suben y bajan. Una de ellas tiene cinco escalones y si usted se sitúa en el primero y asciende (digo bien: asciende) hasta el último, al final se encontrará en un lugar más bajo que cuando comenzó la ascensión. Este fenómeno no cumple la propiedad conmutativa, es decir, si usted se sitúa en escalón más alto y desciende, se impondrá la lógica y llegará a un lugar más bajo del que estaba cuando inició el descenso. A esto lo llamo revolución. Mi mujer lo llama milagro.
Mi jefe, chorradas.
Mi amante, Patrimonio de la Humanidad. Mi vecino, chapuza.
Nunca llegaremos a un acuerdo.

Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes. – E.D.A. libros – 2008

2.169 – Es que ustedes…

max_aub2  Es que ustedes no son mujeres, y, además, no viajan en camión, sobre todo en el Circunvalación, o en el amarillo cochino de Circuito Colonias, a la hora de la salida del trabajo. Y no saben lo que es que la metan a una mano. Que todos y cualquiera procuren aprovecharse de las apreturas para rozarle los muslos y las nalgas, haciéndose los desinteresados, mirando a otra parte, como si fuesen inocentes palomitas. Indecentes.
Y una procura hurtarse a la presión y empuja hacia otro lado. Y ahí otro cerdo, con las manos en los bolsillos rozándola a una. ¡Qué asco! Pero ese tipo se pasó de la raya: dos días seguidos nos encontramos lado por lado. Yo no quería hacer un escándalo, porque me molestan, y son capaces de reírse de una. Por si acaso me lo volvía a encontrar me llevé un cuchillito, filoso, eso sí. Sólo quería pincharle. Pero entró como si fuera manteca, puritita manteca de cerdo. Era otro, pero se lo merecía igual que aquél.

Max Aub
La otra mirada – Antología del relato hispánico. – Menoscuarto Ediciones 2005

2.168 – La mala educación

jose agustin navarro  Naricilla respingona y un cuerpazo de escándalo, pienso mientras el militar del 8º A entra en el ascensor y me saluda. Pero yo no contesto para evitar que de ese buenos días pasemos a hablar del frío, y el frío nos conduzca a una sopa caliente, y la sopa caliente desemboque en asuntos de restaurantes, y los restaurantes nos induzcan a parlotear de buffet y de selfservice, y ambos conceptos evoquen el placer que su mujer me dispensó durante las dos últimas semanas, y así, tontamente, acabe pegándome un tiro.

Agustín Navarro Martínez
Relatos en cadena. Cadena SER. Finalista enero 2014

2.167 – Temporada de setas

alejandra_d_o                                                                                                                        A San Alejo de los Palotes

Por un instante deseó ser pimiento rojo y pimiento verde.
Ser cebolla y sofrito. Ser patata bien cortada.
Sentir la levedad de un suspiro de pimentón. Romper las nubes hasta convertirlas en delicada lluvia de vino blanco que arrastrase hojas de laurel.
Ser sal y ser pimienta. Ser cayena que animase al paladar.
Quiso poseer la firmeza de aquellos níscalos, frescos y recién cortados.
Y dejarse fundir en el placer cocinado a fuego lento. Bullir a borbotones.
Quiso ser cuchara y entregarse plena al regusto de su boca.
Ser, en ese preciso instante, aquel humeante plato que él admiraba con tan hambriento deseo.
El mismo deseo que en ella estaba a punto de estallar.
Tuvo paciencia. Esperó al postre…

Alejandra Díaz-Ortiz
https://alejandradiazortiz.wordpress.com/

2.166 – La lógica del amor

ernesto ortega  Empezó a pensar en un nuevo teorema que demostrase que la quería, porque ella siempre le insistía en que el amor había que demostrarlo. Asignó variables al tiempo que llevaban juntos, al olor de su pelo al salir de la ducha, a los absurdos silencios que a veces se interponían entre ellos. Estimó el índice la aceleración que sufría su corazón cada vez que ella se desnudaba y cuantificó los celos que sentía cuando le veía tonteando con otro, para después de horas y horas de trabajo acabar concluyendo que en realidad esto del amor no tenía ninguna lógica.

Ernesto Ortega Garrido
http://www.latoalladelboxeador.blogspot.com.es/2014/11/75-asalto-la-logica-del-amor-ganador.html

2.165 – Daños colaterales

Elysa Brioa  Mi amiga Sonia y yo estamos muy ocupadas, no solo tenemos que estar atentas a las clases, además tenemos que vigilar a la Jenifer. Hemos trazado un plan para conseguir nuestro propósito. Siempre alguna de nosotras está cerca de ella, en el recreo cuando nadie nos ve le quitamos el bocadillo, aunque tengamos que darle fuerte en las manos. Por las tardes nos ofrecemos para ir a su casa y hacer los deberes con ella, de esa manera la tenemos controlada. Su madre no sospecha nada y encima está muy contenta porque su hija lleva amiguitas a casa. Cuando nos trae la merienda, esperamos hasta que se marcha y nos la zampamos entre Sonia y yo. Jenifer nos odia, lo sé, pero me da igual. Está cada vez más delgada, pero no vamos a parar hasta que tenga menos culo. Sonia dice que está cansada, yo la animo diciéndole que ya queda poco, dentro de nada lo conseguiremos y nos sentaremos cómodamente en el colegio.
No se nos ocurre otra manera, cada vez somos más alumnos por aula y no hay dinero para comprar mobiliario. Compartir mesa y la misma silla con un culo tan gordo como el de la Jeni, es un suplicio.

Elysa Brioa
http://elystone.blogspot.com.es/2013/05/danos-colaterales.html