2.164 – El ilusionista

towanda  Padre nos prometió una gran sorpresa cuando tañera la última campanada del año. Madre supuso que, por fin, había encontrado un trabajo y rezó arrodillada. Yo imaginé la bicicleta BH que llevaba dos años pidiendo a los Reyes, y Merlín y Tábata eran demasiado pequeños para pensar…
Cuando dieron las doce, padre sacó su nueva varita mágica e hizo aparecer un conejo en la sopera. Se le cayeron las lágrimas. Era su primer lepórido. Madre también lloró, pero de rabia, mientras le ponía de patitas en la calle con todos sus cachivaches. Dijo que ya no aguantaba más, que era un fracasado y que, con tres críos, tenía bastante… Después, también lloré al sentir que le perdía.
La señá Joaquina, la presidenta, enternecida, nos cedió un trastero y allí le escondimos. Fue nuestro secreto. Lo sigue siendo. Cada tarde, acudo al cuarto para darle un beso. Él continúa ensayando su truco, el que –según dice– le convertirá en el mejor mago del mundo. Cierra los ojos con fuerza; se cubre con un trapo rojo; pronuncia las palabras mágicas y desaparece…
Yo me marcho aplaudiendo, fingiendo que no le veo, como cuando era niño. Sé que solo así podrá dormir tranquilo.

Towanda (María Sergia Martín)
http://platonenmismanos.blogspot.com.es/2014/12/el-ilusionista.html

2.163 – Infiltrados

mei moran  No estaba muy fina, la resaca me tenía sitiada. Me tomé varios zumos de naranja y dos aspirinas. Había puesto la radio por estar acompañada. Pero descubrí unas voces, que provenían de la salita. Parecían muy reales. Arrellanado en el sofá del salón discutía con naturalidad el grupo que había estado oyendo en el programa. Los personajes que entrevistaban empezaron a moverse a su antojo en el comedor, también los nenes de la publicidad de refrescos. Asustada apagué el receptor. Cesó así el tráfico de gente pero a los que habían tomado asiento nunca más pude echarles de casa.

Mei Morán
http://meimoran.blogspot.com.es/search?updated-max=2013-11-23T12:34:00-08:00&max-results=2&start=20&by- date=false

2.162 – Cartas para Elena

Arantza Portabales  Querida Elena:
El sol de Tarfaya quema. Cabalgo sobre las olas y cierro los ojos. Te veo a mi lado, con tu pelo negro y crespo, teñido de sal. Estiro la mano y casi rozo tu piel de neopreno. Después vuelvo a la orilla. Y no queda nadie. La casa de Amîn está cerrada. Las calles son un inmenso escenario de atrezo en el que todos habéis desaparecido. Suelo deambular por el zoco de El Aaiun, buscando tu rostro en cada puesto, en cada esquina. Nunca estás. Siempre lo tuvimos claro. Hasta que la muerte nos separe. Pero no sabíamos lo que eso supondría. Lo que duele la ausencia.
Busca a Fátima. Dile que he encontrado a Omar. Que lleva aquella camiseta del Barça que le trajimos en nuestro tercer viaje. Está guapo, el enano. Aún tiene ocho años. Juega al futbol a todas horas. Le sigue faltando un diente. Y luce una eterna herida en la rodilla. Díselo. Que estamos juntos. Que estamos bien. Porque este es mi cielo, Elena. Al final, mira tú, resulta que existe. Es hermoso. Huele a cuero, a comino, a hierbabuena y a jazmín. Sabe a dátiles y a mandarinas. Se impregna de la arena del Sahara. Se tiñe de rojo cada atardecer. Tú lo conoces bien.
Esto es todo. Me limito a esperarte, con el pequeño de Fátima pegado a mis talones. Te añoro en cada ola de este mar. En cada playa. ¿Sabes qué? Debiste morir conmigo. Este era nuestro paraíso. Y está a punto de convertirse en un infierno sin ti.

Arantza Portabales
http://unanubedehistorias.blogspot.com.es/2014/08/africatan-cerca.html

2.159 – A

federico fuertes guzman5  La letra A se ha negado a trabajar. Primero fue la mayúscula pero pronto la siguió su hija menor. Poco a poco, párrafo a párrafo han ido cerrando las factorías y lo que nos queda es el consuelo de haber conocido tiempos en los que podíamos escribir cábala o palabra, esconder un as en la manga o ir a los sitios a pie o a caballo.
Dentro de poco será un bonito recuerdo y tendremos que  _costumbr_rnos  _  decir que es otr_  letr_  l_ primer_  del  _beced_rio.
_diós.

Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes. – E.D.A. libros – 2008

2.158 – Nacido alto

leon_de_aranoa  Era de natural bajo, pero había nacido alto por equivocación. Por eso se golpeaba en la cabeza con la barra de los autobuses, en las puertas de las casas de sus amigos, y con las lámparas de algunos restaurantes íntimos, arruinando la ocasión.
Atrapado en un cuerpo que no era el suyo (un cuerpo alto), se compraba equivocado la ropa pequeña, por eso las mangas de los jerseys le quedaban siempre cortas, y los tobillos al aire. Por encima del seto del chalet adosado donde pasó un verano, vio sin querer cosas que nunca quiso ver, y molestaba sin pretenderlo a quienes se sentaban detrás de él en el cine.
Si un día os cruzáis con él le reconoceréis sin dificultad: camina encogido por las calles, por temor a que las nubes se le enreden en los cabellos.
Hay por el contrario quien es de natural alto, pero nace bajo. Son fáciles de distinguir. Caminan estirados, con la nariz apuntando al cielo. Calzan a menudo pedestales, les gusta subir escaleras y levantar la voz, y, si las circunstancias históricas se lo permiten, invadir países vecinos.
Pero se enfadan sin remedio cuando, en el cine, delante de ellos, se sienta alguien de natural bajo que, por equivocación, ha nacido alto.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

2.157 – El cerco

alonso-ibarrola2-300x200  Le conminaron para que desalojara su vivienda, una modesta barraca de una planta declarada en ruinas en medio de una zona de expansión urbanística, pero se negaba siempre en rotundo. Tuvieron que recurrir a la fuerza, pero se atrincheró con su vieja escopeta y nadie se atrevió a acercarse… Reporteros y redactores se interesaron por su actitud que duró cuarenta y ocho horas. Gracias a los buenos oficios y promesas del teniente de alcalde depuso su actitud. Le prometieron firmemente otra vivienda, nueva y de módico alquiler, y es por ello que se decidió a salir de su atrincheramiento y entregar la escopeta. Por desgracia, el nuevo piso estaba muy lejos y tenían que gastar mucho dinero en transportes tanto él como los suyos. Además, le multaron por no tener licencia de armas y por alboroto público. Quiso protestar pero le tildaron de loco y en las redacciones de los periódicos que se habían ocupado de su encierro, esta vez no le prestaron atención alguna. Desesperado, volvió a atrincherarse de nuevo, esta vez sin arma alguna. Lo liquidaron en breves minutos con una ráfaga de metralleta, sin contemplaciones.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

2.156 – Crucifixión

javier xi  —Papá, ¿te acuerdas de lo que te dije, que habían vuelto a colgar el crucifijo encima de la pizarra? ¿Y de que al día siguiente se llevaron a las niñas a otra clase? Pues hoy ha entrado el mismo hombre, ha trazado una línea al final del aula y nos ha ordenado a los emigrantes que nos sentemos allí y que no crucemos la raya.
—¿Y qué ha dicho el maestro?
—Nada, pero ha descolgado el cristo de la pared y se lo ha clavado al señor en la espalda.

Javier Ximens
http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com.es/2013/05/crucifixion.html

2.155 – El novato

Manuel Montesinos  Le recordé que tocar las cosas de los muertos estaba prohibido. Le advertí que el eco, aquí, siempre engaña y nos hace  escuchar  lo que no existe. Sólo el paso del tiempo y la experiencia en el puesto le darán la sabiduría necesaria para distinguir lo que es de lo que está en trance. Entendió, sin alarmarse, que las tumbas murmuran y que las lápidas abiertas deben dejarse así, abiertas -porque a unos –le dije-, les cuesta más que a otros acostumbrarse a su nueva situación. Al despedirme le entregué los guantes, la pala y la estaca de madera.

Manuel Montesinos
Montesinadas: Cuentos de Liliput, 2014 .
http://montesinadas.blogspot.com.es/