La educación en tiempos de Franco

Eduardo Galeano Andrés Sopeña Monsalve ha hecho un repaso de sus libros escolares:
• Sobre los españoles, los árabes y los judíos: Proclamemos también en alto que España no ha sido nunca un país atrasado, pues desde los primeros tiempos realizó inventos tan útiles como la herradura, que enseñó a los pueblos más adelantados de la tierra.
Aunque los árabes, al venir a España, eran simples y feroces guerreros del desierto, el contacto con los españoles despertó en ellos ilusiones de arte y saber. En varias ocasiones, los judíos habían martirizado a niños cristianos con horrendos suplicios. Por todo esto, el pueblo les odiaba.
•Sobre América: Un día se presentó a Doña Isabel la Católica un marinero, que se llamaba Cristóbal Colón, diciéndole que él quería recorrer los mares y buscar las tierras que hubiera en ellos y enseñar a todas las gentes a ser buenos y rezar. A España le dio mucha pena de aquellas pobres gentes de América.
•Sobre el mundo: El inglés y el francés son lenguas tan gastadas, que van camino de una disolución completa. Los chinos no tienen descanso semanal y son fisiológica y espiritualmente inferiores a los demás hombres.
•Sobre los ricos y los pobres: Como todo está cubierto de nieve y hielo, los pajaritos no pueden encontrar nada y ahora son pobres. Por esto les doy de comer, de la misma manera que los ricos sostienen y alimentan a los pobres. El socialismo organiza a los pobres para que destruyan a los ricos.
•Sobre la misión del generalísimo Franco: Rusia había soñado con clavar la hoz ensangrentada de su emblema en este hermoso pedazo de Europa, y todas las masas comunistas y socialistas de la tierra, unidas con masones y judíos, anhelaban triunfar en España… Y entonces surgió el hombre, el salvador, el Caudillo. Encomendar al pueblo, que no ha estudiado ni aprendido el difícil arte de gobernar, la responsabilidad de dirigir un Estado, es una insensatez o una maldad.
•Sobre la buena salud: Los excitantes como el café, el tabaco, el alcohol, los periódicos, la política, el cine y el lujo minan y gastan sin cesar nuestro organismo.
Eduardo Galeano

Tatuaje

 En cierto recóndito paraje de su anatomía, Jezabel ha soportado un complejo tatuaje. Muchos han pagado por verlo. Los que, gracias a su habilidad o a su fortuna, pueden contarlo, dicen que el dibujo representa un mapa teñido de colores suaves (esa combinación de las tintas con el tono natural de la piel). En el mapa está señalado el punto en el que se encuentra el observador y la ruta que lo llevará a la salida.

Ana María Shua

Los auxilios de la medicina

 Mi señora siempre tan terca, doctor. Pero a usted lo respeta. Convénzala, por favor, de que se quede quieta, de que no se levante descalza en mitad de la noche, de que no revolee los ojos delante de las visitas, convénzala usted, que tiene influencia sobre ella, de que los muertos verdaderos no se mueven ni se quejan, o bien no están muertos del todo, pero por favor, que se decida de una vez, doctor.

Ana María Shua

Los hijos del súcubo

 En cierta habitación del fondo de su casa, un hombre casado mantiene relaciones con un súcubo. Cuando el hombre muere, el hijo de la diablesa pretende heredar la casa. Su medio hermano nacido de mujer amplía la base en litigio demostrando que una parte del infierno le corresponde como bien ganancial de su padre. Presenta un proyecto en el que propone parquizar el sector, dotándolo de electricidad, agua corriente y cloacas, con calles asfaltadas para beneficio de la comunidad. Consultados los peritos, se inclinan por las ventajas del infierno original destacando el peligro ecológico de modificar el hábitat de las almas condenadas. Finalmente el juez entrega la casa al hijo diablo (pero hay sospechas de soborno o amenazas).

Ana María Shua

Alí Babá

 Qué absurda, qué incomprensible me parecía de chica la confusión del hermano de Alí Babá: casi un error técnico, una manifiesta falta de verosimilitud. Encerrado en la cueva de los cuarenta ladrones, ¿cómo era posible que no lograra recordar la fórmula mágica, el simple ábrete sésamo que le hubiera servido para abrir la puerta, para salvar su vida?
Y aquí estoy, tantos años después, en peligro yo misma, tipeando desesperadamente en el tablero de mi computadora, sin recordar la exacta combinación de letras que podría darme acceso a la salvación: ábrete cardamomo, ábrete centeno, ábrete maldita semilla de ajonjolí.

Ana María Shua

Conquista de la Nueva España, II.

 -No soy Teúl, estoy hecho de carne -dijo Mutezuma. Y, levantando sus vestiduras, mostró su cuerpo-. Soy tan humano como ustedes -afirmó con osadía, ocultando dudas.
Así tradujo doña Marina, nuestra lengua.
Meses después cientos de miles de guerreros muy bien apercibidos cargaban contra nuestros aposentos. Por consejo de Doña Marina, salió fuera Mutezuma, en la esperanza de moderar sus ímpetus. Allí resultó herido de tres piedrazos, que uno fuera en la cabeza y de él murió.
Dícese y soy testigo que fue aquella la primera, única, última traición de Doña Marina, celosa de la inicua pasión por cierta prohibida carne que sólo ella en Fernán Cortés conocía (pero que cabalgaba en todos los rumores).
Ana María Shua

La lectura

angel guache Abro un libro y desde él me observa Neruda con ojos de sapo. Afuera sopla un viento frío y llueve. Me quedo a leer toda la tarde esos versos torrenciales, palpitantes. Rescato sensaciones de cuando los leí por vez primera. Y vuelve el tiempo aquél, desde tan lejos, el tiempo aquel que estaba agazapado en el silencio, entre capas de olvido.
Ángel Guache

Brevísimo drama ruso

luisavalenzuela Desde mi dacha en K. viajé a la lejana ciudad de L. en respuesta a un imperioso llamado anónimo. Allí quien me esperaba para darme una sorpresa era el idiota de N.
¡Plinseskaia! ¡Nashisdrovi! ¡No vale la pena recorrer en troica tantas vestas por la nieve para adelantar apenas un par de letras en el abecedario!

Luisa Valenzuela