1.918 – Zorro rey

Jaime Alberto Velez G.  El zorro no perdía oportunidad de acercarse al león y de caminar a su lado en actitud de familiaridad y camaradería. El león lo miraba con displicencia y oía sus palabras sin prestar atención. Con el correr del tiempo, el zorro creyó compartir con el león sus mismos atributos y, por esa razón, en su ausencia, se empeñaba en imitar sus poderosos rugidos. Los animales salvajes también parecían considerarlo Rey de la Selva, o eso, por lo menos, sintió el zorro cuando, sedientos de venganza, cayeron por sorpresa sobre él.

Jaime Alberto Vélez
El león vegetariano y otras historias. Bogotá: Alfaguara, 2000

1.917 – Oración lingüistica

pilar galan 65  Mi suegra dice te se y me se, y asín, mientras la eternidad es una tarde de domingo atrapada en la mesa camilla de su casa.
Mi hijo pequeño dice sidericordia, y nos reímos. En el colegio estudia que los verbos indican acciones, y se buscan en el diccionario a través de los infinitivos. Ar, er, ir. También confiesa que confunde verbos y adjetivos, y que la lengua le aburre porque tiene que escribir renglones y renglones, y copiar los cuadros amarillos.
Mi madre no dice nada. Musita palabras sin sentido, o te mira fijamente intentando reconocer el camino de vuelta ya olvidado. A veces tose, o empieza a gemir y sobrevuela un conato de esperanza, que se diluye enseguida.
Mi hijo mayor escribe tqmuxo, y volveré trd. Bs.
Mi jefe dice reestructuración y objetivización adaptizada de contenidos actitudinales. Y luego plis, traime un café, porfa, enseñando unos dientes manchados de nicotina.
Durante el día, mi marido y yo cruzamos insultos y reproches, con el desafecto rápido de antiguos conocidos.
Por la noche, cuando todos duermen, hablo sola.
En el principio fue el Verbo, dicen.
Del final no dicen nada.
Porque estamos saciados de desprecios.
Sidericordia, señor, sidericordia.

Pilar Galán

1.915 – Sobre el racismo

perich2  En España no somos racistas. Si de un tío que trabaja desorbitadamente, decimos que «trabaja como un negro»; de un avaro, decimos que es «un judío»; de un hombre excesivamente celoso, decimos que es un «moro»; o de un individuo tonto, decimos que «le han engañado como a un chino», es porque somos un pueblo dicharachero y sin prejuicios.

Jaume Perich
Autopista. Ediciones Estela. Barcelona. 1970

1.914 – La historia de la familia que discutía

Ursula+Woelfel  Una familia que siempre estaba discutiendo se fue al parque a pasear. Era invierno, y de repente se les vino encima una tormenta de nieve.
El padre dijo:-Por la derecha es el camino más corto hasta la puerta del parque.
-¡Qué disparate! -dijo la madre-. Tenemos que ir por la izquierda.
-¡Estáis locos! -gritó la hija-. ¡La puerta está detrás de nosotros! ¡Tenemos que volver!
Pararon. Ninguno cedía. Se hizo de noche, descargó la tormenta y cada vez hacía más frío. Los tres seguían riñendo y no se daban cuenta de que se les estaban congelando los pies.
Un guarda fue a cerrar la puerta del parque. Se encontró delante de él tres muñecos de nieve, y oyó que gritaban:- «¡Derecha!». -«¡No, izquierda!»- «¡Volved!».
Salía de la nieve y sonaba horripilante, ahogado. El guarda se asustó tanto que se volvió, corrió a casa y dejó la puerta del parque abierta. Tuvo que tomar siete copas de aguardiente, y se tranquilizó un poco.
Por la mañana estaban los tres tiesos, helados. Ahora veían que la puerta estaba delante de ellos. Ninguno tenía razón. Pero sólo podían decirlo con los ojos. En ese momento volvía el guarda. Cuando vio mover los ojos a los muñecos de nieve tuvo que volver a tomarse otras siete copas de aguardiente. Después fue a buscar a la policía y a los bomberos.

Ursula Wölfel
http://www.calarca.net/minificciones/index35.html

1.913 – Celos

federico fuertes guzman4  El caballo empuja y empuja a la de su misma especie que tiene debajo, pero mira y mira a la de especie diferente que, con su sombrilla y su vestido blanco, observa con tristeza el acto caballar desde la barrera de madera. Los dos sueñan con un lejano país en el que los centauros sean el producto natural del amor surgido entre jóvenes a los que sus diferentes líneas evolutivas han condenado al bestialismo amoroso. El marido, por concluir la historia dando una tercera visión, tiene renombrado prestigio como jinete y como celoso.

Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes.E.D.A.libros.2008

1.912 – Apalabrados

latinpost-2013-05-psicologo  Como de costumbre el doctor colmó sus expectativas con esa profusa atención que testimoniaba su fruncido entrecejo, su camisa escrupulosamente abotonada, el impecable nudo de la corbata y ese nervioso garabatear con el que había tomado notas mientras él hablaba.
–Los sueños son como los bailes de máscaras –empezó diciendo –.Nadie es quien aparenta ser.
Lucas compuso una media sonrisa de incomprensión.
–Le pondré un ejemplo –continuó –. El abad asesinado que aparecía en su sueño nos señala su rechazo inconsciente a la boda en ciernes con… ¿María se llama su futura esposa?
Asintió con la cabeza.
–El pulpo representa los obstáculos que ha encontrado durante los preparativos. El tiburón volador en realidad es alguien por quien se siente amenazado; probablemente el exnovio de María.
–¿Y el buitre? –preguntó.
El psicólogo se llevó la punta del lápiz a la barbilla y se quedó pensativo durante unos segundos.
–No lo sé –contestó al fin –.Esa máscara era realmente buena.
Luego volvió al crucigrama que disimulaba dentro de su libreta. Incauto, que se deja estafar fácilmente. Ocho letras : «pardillo».
–Si pasa al mostrador María le cobrará, señor Lucas.
Como siempre, al despedirlo, desplegó sus brazos para darle un afectuoso achuchón.

Juan Antonio Vázquez
http://estanochetecuento.com/78-apalabrados/

Ilustración: Charles M. Schulz

1.911 – Ruptura

jose_antonio_ayala  -¡Sinvergüenza! -me dijo.
Era un gran avance. Mi futuro suegro nunca me había dirigido la palabra hasta ese momento. Pero cuando entró en el salón de su casa y vio a su hija con la falda remangada casi por completo y con los dos pechos al aire, pensó lo peor y me lanzó el insulto antedicho. Yo, la verdad, no sabía lo que hacer ni lo que decir. No se me ocurría ninguna excusa, como que estaba revisándole un hematoma o algo parecido. Entonces dije lo primero que se me vino a la cabeza. Dije: «quiero a su hija y deseo casarme con ella y que sea mía».
Yo, en realidad, ni la quería ni la dejaba de querer, pero pensaba que le debía esta reparación aunque, al hacerla, hipotecara mi vida. Mi futura suegra, que entró en ese momento en la estancia, aprovechó la coyuntura y me dijo que contaba con su bendición si era formal y responsable con su hija. Pero, mi futuro suegro seguía sin apearse del burro. -¿Este formal y responsable? .dijo-. Éste lo que es es un indeseable.
Hubiera podido convencerlo; soy bastante persuasivo y la hija no tenía tantos pretendientes. Pero pensé en qué era lo que podía causarle más daño y creí que serían las recriminaciones de la madre y de la hija (no sé por cuanto tiempo) por no haberme cogido la palabra. Se imponía, pues, una ruptura sin paliativos.
-Es usted un hijo de puta que ha truncado mi futuro -dije-. Y salí orgullosamente de la casa para no volver más.

Jose Antonio Ayala
Chispas. Editora Regional. Murcia.2005

1.910 – Ángel de luz

angel-guarda255  “Mamá está en mi cuarto”, le dije a mi hermana. “Dice que quiere hablar contigo, que vayas.”
Mi hermana me miró con lástima, aunque también con reproche. “No puede ser”, me contestó. “Mamá está muerta”. “Ya lo sé, pero ahí está. Ven a ver”.
“Bueno, está bien. Vamos”.
Y atravesamos la pared cogidos de la mano.

Agustín Monsreal