1.573 – Chimerical Love Story

Maria Jesus Lavado Jimenez Lo mejor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre unos segundos más largo de lo necesario.
Lo peor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre una noche más breve de lo necesario.

Maria Jesus Lavado Jimenez

http://madseasonenserie.blogspot.com.es/search/label/Microrrelato

1.572 – Vengo de pagar la renta y me he acordado de ti

ignacio escolar  Vengo de pagar la renta y me he acordado de ti, y de la infanta, y de su DNI. De ti, ministro Montoro, y de tu risa, de tus promesas y tu amnistía fiscal. De ti y del programa PADRE, y de su madre, y de vuestro programa electoral.
Me he acordado de Luis Bárcenas, y de las cuentas en Suiza. De Lionel Messi y don Emilio Botín. Me he acordado de Fasana y de Correa. De Rudy Valner y de Iñaki Urdangarin.
Me he acordado de los sobres y los recortes; de Carlos Fabra y la Conferencia Episcopal. Me he acordado de las cajas y del rescate. De los desahucios y del Valencia Fútbol Club.
De las becas «excelentes» y los tijeretazos en la sanidad. Del «que se jodan» de Fabra y del plasma de Rajoy. De los despidos «en diferido» y de la reforma laboral.
Vengo de pagar la renta y no lo puedo evitar. Me acuerdo del banco malo, la banca suiza y las SICAV.

Ignacio Escolar

http://www.eldiario.es/escolar/Vengo-pagar-renta-acordado_6_147395282.html

1.571 – Tin sítulo

 alberto corujo 1[1] -Llega usted tarde, López -dijo el jefe.
-No soy López, jefe, sino Facundo.
-No se haga usted el listo y haga el favor de incorporarse a su puesto -respondió.
Encontré a López metiendo mis cosas en una caja. -¿Pero qué haces? -pregunté.
-No te hagas el tonto, López, lo sabes muy bien -dijo él.
El caso es que no lo sé, pero a la noche he cenado con sus hijos y yacido con su mujer, no están los tiempos que corren como para perder el trabajo por culpa de un quién es quién.

Alberto Corujo
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.568 – 1

magia-borras El primer microrrelato que escribí se titulaba «Borrás». Trataba sobre una muchacha a la que un mago se empeñaba en meter en una caja. El segundo, se titulaba «Léolo». Trataba sobre un niño encerrado en una habitación, sin más pasatiempo que un único libro, que trataba sobre un niño encerrado en una habitación, sin más pasatiempo que un único libro.
Desde entonces han sucedido, puedo asegurarlo, varias extinciones parciales o totales. De lo que ya no estoy tan seguro es de si ella sigue sin caber en las cajas de mago, ni de si yo he salido de esta habitación donde existe un solo libro.

Fernando Sánchez Ortiz

http://www.minimorrelato.blogspot.com.es/2012/12/1.html

1.567 – El sol

eduardo galeano35 Desde el amanecer de hoy se celebra la fiesta del sol, el Inti Raymi, en las estepas y las serranías de los Andes. Al principio de los tiempos, la tierra y el cielo estaban a oscuras. Sólo noche había.
Cuando la primera mujer y el primer hombre emergíeron de las aguas del lago Titicaca, nació el sol.
El sol fue inventado por Viracocha, el dios de dioses, para que la mujer y el hombre pudieran verse.

Eduardo Galeano
Los hijos de los días – Siglo XXI – 2012

1.565 – Olvido

Cesar Antonio Alurralde Busco a mi perro que lo apodamos «Olvido», cuyo mote jamás recuerdo. Mi mujer le colgó del cogote un collar con la palabra Olvido para ayudarme. Todo resultó en vano pues el perro se lo pasa en la calle. Yo en casa, y con mi falta de memoria trate de llamarlo por su nombre que siempre olvido, aunque de sólo pensarlo, él viene.

César Antonio Alurralde

1.564 – La frase final

raul ariza escritor 01 No consigo olvidarte. Y me dueles.
Este es el final de esa carta que hoy ya ha reescrito tres veces. Una frase contundente. Piensa. Contundente y emotiva. Se dice con una sonrisa complaciente.
Luego la ha firmado con su inicial, como hacía con los mails que le envió hasta conseguir enamorarla, y la ha metido en un sobre.
Pero aunque esta noche se acueste convencido de lo contrario, mañana no llegará a enviarla. Seguro que la sueña conmovida. Quizá incluso la imagine leyéndola con los ojos arrepentidos. Temblorosa, ante esta confesión de amor nocturna. Pero ni aún así llegará a mandarla.
Mañana, a la luz de la rutina, cuando lo cotidiano le impida volver a proyectar el color de su sonrisa, la voracidad de sus besos, o la forma de su cuerpo ovillado en el sofá, recordará que tampoco fue tan feliz a su lado. Conduciendo hacia el trabajo se dirá que la quiso mucho, sí, pero que ya no recordaba la última vez que ella le dio motivos para saborear el temblor del goce, o el pálpito de la aventura. Que la quiso de verdad, sí, pero que desde hacía ya mucho tiempo sus manías le resultaban trincheras insalvables, y aquellos feroces prontos de su genio, disparos imposibles de esquivar. Y entonces romperá el sobre, haciéndolo añicos y esparciéndolos al viento mensajero.
Pero cuando de nuevo se le venga encima la tarde temprana, cuando acabe la jornada y regrese al silencio de su casa, cuando vuelva a pasar por delante del espejo en el que un día se positivó el contorno de su hermosura, volverá a coger el bolígrafo y un puñado de folios.

Raul Ariza

La suave piel de la anaconda – ed. Talentura – 2012