1.603 – Instrucciones para escribir una carta

2003 Sundance Film Festival - "Mondays in the Sun" - Portraits Conocer a una mujer una tarde, en una terraza del centro de su ciudad. Convidarla a un café y entablar con ella una conversación ligera, pero no superficial. Apreciar la calidez y el silencio, su rutina de sonrisas, titubeos. Imaginar vivamente su aliento en el nuestro y la caricia dorada del sol en su pelo castaño, en la ventana, al caer la tarde.
Amarla después, echarla de menos. Aguardar a que pasen catorce días exactos.
Entonces ya está usted listo para escribir una carta.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.602 – Débil

alonso-Ibarrola32 Habían cometido un error imperdonable: asaltar una joyería enclavada en una demarcación que no era la suya. La «mafia» no perdona estas cosas. Lo sabían y es por ello que trataron de huir. En vano, los dos amigos fueron atrapados y conducidos a un sótano discreto. Primeramente se llevaron a uno de ellos. Se cruzaron una mirada de complicidad. No hablarían. Horas más tarde volvió… Resultaba casi irreconocible: un rostro tumefacto, una cuenca del ojo mostrando su horrible vaciedad, tres o cuatro dientes menos, pelo arrancado de cuajo en algunas partes de la cabeza, un hilo de sangre que le brotaba de la comisura izquierda de la boca, y también manchas de sangre en torno a la bragueta que hacían intuir estragos por la zona. Respiraba, jadeaba… «No he hablado», dijo con voz imperceptible. Su compañero, sin embargo, dijo todo lo que sabía, y dio todos los nombres al instante. Antes de volver junto a su desfigurado amigo se despeinó para disimular un poco y tratar de justificarse…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

1.601 – Robinson

 fermin lopez Costero Todas las mañanas bajo corriendo hasta la playa, para ver si las olas han arrastrado algún objeto que pueda serme útil: un jirón de vela, unas tablas, alguna cuerda, un barril de ron… Pero, rara es la vez que encuentro algo provechoso.
Tampoco vislumbro en lontananza la silueta de ningún barco. Ni encuentro a nadie conocido con quien hablar. Ese muchacho negro al que llamo Viernes, hace días que no aparece. Aburrido y descorazonado, a mediodía recojo la toalla y la sombrilla y me voy para la piscina del hotel.

Fermín López Costero
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.600 – La conocí…

rafael perez estrada La conocí en la playa, y al poco estábamos sentados frente a frente en una pequeña pérgola de claridades y bebidas gaseosas. Charlábamos de tal manera que por un momento temí haber agotado el diccionario. Mas, un diccionario puede decirse cuantas veces se desee, y volvimos a charlar, ahora con las palabras más hermosas y felices. Sin que lo advirtiera empezó a oscurecer. Incluso el mar era una mancha de misterio moviéndose en un horizonte dominante y lineal. Pensé tener una metáfora luminosa para ofrecérsela; iba a hacerlo cuando descubrí que también ella había anochecido, y que en la suavidad adolescente de su piel azul, los astros y constelaciones brillaban de una forma única y, tomándola de la mano, preferí hacerme cómplice del silencio.

Rafael Pérez Estrada

Los Oficios del Sueño, 1992