1.735 – Despertar

Manuel Moyano (1)  El unicornio que lame cariñosamente su mejilla le hace despertar. Aún se siente azorado, pero, al abrir los ojos, contempla el familiar cielo de color púrpura, por el que vuelan criaturas con tres pares de alas, y el viejo árbol que da frutos de lapislázuli junto a su ventana. Las plantas cantoras alegran la mañana con su música. Comprende entonces, con alivio, que la ciudad gris, y la montaña de papel sobre una mesa, y el vehículo que circulaba por un túnel y la hembra que le llamaba imbécil al llegar a casa tan solo formaban parte de un mal sueño.

Manuel Moyano

Mar de pirañas. Menoscuarto Ediciones. 2012

1.734 – El error de Arquímedes

2003 Sundance Film Festival - "Mondays in the Sun" - Portraits  La pequeña Masha, sumergida a media tarde en la bañera, con jabón y patitos de colores, desaloja una cantidad de agua por el suelo del cuarto de baño muy superior al volumen de su cuerpo pequeño.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.732 – Negocios con el destino

ana maria shua  El año en que nos casamos fue pródigo en desgracias. Murió mi padre y el suyo. En el curso de los dos años siguientes enfermaron los testigos de nuestro enlace y murieron con pocos meses de diferencia. Nos preguntamos el por qué de semejante ensañamiento y, como sucede aún con las personas más racionales (nosotros lo somos), empezamos a apoyarnos en supersticiones, ofreciendo sacrificios al destino a cambio de que nos olvidara o perdonara.
Esa penosa negociación con el Hado parece haber dado resultado: hace años que no sufrimos desdichas evidentes. Pero como sabemos que la buena suerte tiene su precio, nos miramos el uno al otro desconfiados, con durísimas sospechas. ¿Qué es lo que cada uno de nosotros ha prometido (y quizás entregado) a cambio de esta seguridad siempre frágil, siempre dudosa?

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.731 – Pim Pam Pum: Fuego

Pedro Herrero_110921  En la víspera de su ejecución el preso tiene pesadillas. La crisis galopante que sufre el país, y que afecta a todos los estratos de la sociedad, ha llegado también al mundo de la justicia. Los tribunales carecen de medios y amenazan con suspender las vistas en curso y las causas pendientes. Quién sabe, de haber cometido su crimen un poco después, el reo convicto y confeso gozaría ahora de la más completa libertad. Pero si todavía no han abolido la pena de muerte, al menos es verdad que los últimos recortes han dejado sin munición al pelotón de fusilamiento. Aun así, la sentencia es de rigor. De manera que, a la hora convenida, el preso se coloca frente al paredón con los ojos vendados. ¡Preparados, listos! –grita el oficial a los soldados, que apuntan con sus armas al condenado. ¡Fuego! –exclama, y todos dicen: ¡Pum!. Entonces el reo cae al suelo y enseguida abre los ojos pensando que ha subido gratis al paraíso. Pero es el capellán quien lo despierta del sueño, y le dice que será mejor que se prepare porque ha llegado su hora.

Pedro Herrero

http://www.humormio.blogspot.com.es/2013/07/pim-pam-pum-fuego.html

1.730 – Las vidas de Mario

araceli esteves3  En el instante previo a la muerte, Mario se enfrenta al goteo de todos sus descartes, a las oportunidades perdidas. Los que no quiso el azar que él fuera, brotan tras sus ojos cerrados como esporas sopladas por vientos antiguos.
Un Mario que esta vez sí toma el tren al que llegó tarde, en el que viajaban una Julia a la que nunca besó y tres años de amor culpable. Un Mario que dice que NO a su padre todas las veces que él le habla de las seis generaciones de médicos que configuran su destino. Hijos que no nacen. Un Mario que es músico y otro que es mendigo, el viajante que estudia solfeo y el terrorista que juega al billar. Burbujas de vidas posibles estallan cada vez más débiles y lejanas. Más raras. Se descosen inocentes decisiones infantiles que escupen posibilidades y determinan senderos.
Hasta que llega la noche en la que su madre no abraza a su padre. Una disputa conyugal tras la que no llega el perdón de la piel y el abandono al infalible lenguaje de los cuerpos.
Y todos los Marios se funden, se entregan a la succión palpitante, al final liberador del fundido a negro.

Araceli Esteves

Mar de Pirañas. Edición de Fernando Valls.Menoscuarto ediciones.2012

1.729 – Rutina

Maria Jose Barrios22  Le regaló un papelito en el que había escrito la palabra “rosa”, luego otro con la palabra “colgante”, y otro con “pendientes a juego”. Ella se acostumbró pronto a aquella fantasía compartida, a sus “cajas de bombones de marca cara” que no engordaban y a los “relojes de lujo” que no necesitaban pilas, y siempre esperaba con ilusión a que llegara la siguiente nota de papel. Su corazón dio un vuelco de emoción el día que recibió el “anillo de compromiso de oro y diamantes”. Pero cuando se fueron a vivir juntos, empezaron a tener dificultades y a descuidar los detalles. Comprendió que todo había terminado en su primer aniversario, cuando él le regaló una “bufanda de lana” en lugar de un “camisón de seda” porque no se lo podía permitir, porque era más práctico y porque la intención es lo que cuenta.

María José Barrios

http://nalocos.blogspot.com.es/2010/12/maria-jose-barrios.html

1.728 – Los chicos crecen

a_maria_shua  El chico crece. Cada diciembre, con un lápiz de mina blanda, marcan su altura en la pared, detrás de la puerta del dormitorio. Hay otra marca, mucho más alta, que señala la altura del padre. El chico se esfuerza por alcanzar esa raya negra, se ahínca en el crecer como en una tarea peligrosa y constante. Un día no necesita medirse para darse cuenta de que es más alto que sus deseos. Pero ahora el padre está viejo, el hijo ya no tiene interés en alcanzarlo y sin embargo no puede detener esa carrera absurda que se arrepiente de haber empezado, lucha por frenar y es al revés, todo va tanto más rápido.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009