1.730 – Las vidas de Mario

araceli esteves3  En el instante previo a la muerte, Mario se enfrenta al goteo de todos sus descartes, a las oportunidades perdidas. Los que no quiso el azar que él fuera, brotan tras sus ojos cerrados como esporas sopladas por vientos antiguos.
Un Mario que esta vez sí toma el tren al que llegó tarde, en el que viajaban una Julia a la que nunca besó y tres años de amor culpable. Un Mario que dice que NO a su padre todas las veces que él le habla de las seis generaciones de médicos que configuran su destino. Hijos que no nacen. Un Mario que es músico y otro que es mendigo, el viajante que estudia solfeo y el terrorista que juega al billar. Burbujas de vidas posibles estallan cada vez más débiles y lejanas. Más raras. Se descosen inocentes decisiones infantiles que escupen posibilidades y determinan senderos.
Hasta que llega la noche en la que su madre no abraza a su padre. Una disputa conyugal tras la que no llega el perdón de la piel y el abandono al infalible lenguaje de los cuerpos.
Y todos los Marios se funden, se entregan a la succión palpitante, al final liberador del fundido a negro.

Araceli Esteves

Mar de Pirañas. Edición de Fernando Valls.Menoscuarto ediciones.2012

1.723 – La caja de los truenos

angel olgoso 2  Cuando los menesterosos padres de Nayib murieron de hambre, el pequeño mendigo recibió la única posesión de la familia Alauié a lo largo de generaciones: una sencilla cajita de madera con un broche de color turquí. Nunca antes había sido abierta. Nayib -un niño flaco y sucio, pero altivo y de ojos vivísimos- tomó la cajita entre sus manos con gran unción. Cuando se disponía a abrirla, como si presintiese la temeridad y la atroz amenaza desconocida de aquel acto, dudó y, durante aquel brevísimo instante de vacilación, la vida se detuvo: los terrones de azúcar dejaron de diluirse en las tazas, los asesinos no terminaban de apuñalar a sus víctimas, el aire cesó en su fuga perpetua; el vuelo de las aves, la pólvora de los cazadores, el suero en las venas de los enfermos, el salto a contracorriente de los salmones, todo participó de aquella inaudita pausa universal, de aquella silenciosa anábasis, simultáneamente a millones de seres vivos que con voraz ansia y la respiración suspendida confiaban que, tampoco en esta ocasión, fuese abierta la sencilla cajita de madera con el broche de color turquí.

Ángel Olgoso

La máquina de languidecer. Páginas de espuma.2009

1.716 – Policía

fernando l aranoa  Era alto, vestía una camisola azul demasiado larga y levantó los brazos para defenderse de los primeros golpes. Se equivocaba al devolverlos; los que se abalanzaban sobre él justificarían más tarde así la paliza que, sin saberlo, venían gestando desde que le pidieron los papeles, apenas diez minutos antes. Había sido su actitud, el tono levemente airado con el que se había dirigido a ellos, lo que hizo que las cosas empezaran a torcerse. Los agentes del orden miraron a su alrededor: la calle refulgía desierta bajo el sol del verano. Su amigo se había retirado unos metros prudentemente. Desde allí contempló la virulencia del ataque.
No sin cierto esfuerzo lo derribaron, le retorcieron los brazos en la espalda mientras le esposaban. A pesar de eso siguieron pegándole, dos, tres golpes más: los que autoriza la inercia. Alguien desde una ventana gritó Ya vale dos veces. Se detuvieron los golpes, pero ninguno levantó la cabeza. Al poco llegaron dos patrullas más, los neumáticos chillones, el ademán enérgico. Entre siete levantaron al inmigrante del suelo y lo metieron bruscamente en el coche.
Policía, policía, gritaba el desesperado pidiendo auxilio.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.709 – Hypocrisis

Raul Sanchez Quiles  Los violentos asistieron en masa en enero al primer Congreso de Soluciones Dialogadas que se celebró en Israel. Los ladrones acabaron en solo 24 horas con todas las plazas disponibles en el Máster de Respeto a la Propiedad Ajena, celebrado en febrero. Asesinos y verdugos coparon en marzo los asientos en el Foro Internacional de Apoyo a las Víctimas, mientras que los corruptos, tras sobornar a los legítimos propietarios de cada butaca, escucharon en silencio en abril la conferencia titulada «La política: una vocación de servicio público y un sacrificio personal y económico». Los directores generales de las 100 empresas más contaminantes del planeta organizaron en mayo el II Simposio Conservacionista Tierra Verde, Mar Azul, Cielo Limpio. En junio, los titulares de las mayores fortunas europeas, asiáticas y americanas pusieron en marcha el Encuentro Planetario por un Reparto justo de la Riqueza. Por supuesto, en julio nadie faltará al 1 Congreso Mundial sobre Coherencia.

Raúl Sánchez Quiles

Mar de Pirañas. Edición de Fernando Valls. Menoscuarto ediciones.2012

http://hiperbreve.blogspot.com.es/

1.702 – Terapia de pareja

Modigliani5  Después de quince años de matrimonio y varias sesiones de terapia juntos, descubrieron la importancia del sexo en la pareja y se afianzaron en su vida conyugal cuando comenzaron a hacer el amor tres veces por semana, aunque solo una lo hacían entre ellos.

Rubén Saura

http://www.cuentosymas.com.ar/blog/terapia-de-pareja/

1.695 – El puro

federico fuertes guzman5  Me gusta ver fumar a mi abuelo Prudencio. Después de comer saca un grueso puro y le da vueltas en la boca mientras la llama del mechero va quemándole la punta. Mis hermanos y mi abuela se marchan haciendo aspavientos, como si quisieran espantar el humo. Pero el humo no se asusta fácilmente. Con el cigarro bien encendido, mi abuelo es capaz de hacer rosquillas blancas que viajan hasta el techo. Otras chocan contra la mesa y se abren como ruedas de masa frita. Si mi abuelo no tiene que trabajar nos quedamos toda la tarde allí sentados. Después de las rosquillas hace pequeños animalillos con el humo, cabras y cosas así. Los animales van de un lado para otro del salón y mi abuelo me deja que les de silbidos y los guíe hasta los mejores pastos.
Ellos protestan pero, en el fondo, son dóciles.
Cuando el resto de la familia se ha cansado de jugar al bingo vuelven al salón y preguntan a mi abuelo si quiere tomar café. El sonríe y tose un poco. Sí, quiere café con un chorro de leche condensada. Los animalillos tienen el tiempo justo de esconderse por las esquinas y esperar a que volvamos a estar solos mi abuelo y yo.

Federico Fuertes Guzmán

Los 400 golpes. E.D.A. libros,2008

1.688 – Cuento de hadas al revés

hector ugalde  Nuestro héroe vivió su vida de cuento de hadas completamente al revés.
Comenzó viviendo feliz para siempre.
Luego se casó con la princesa.
Se vio obligado a pelear con el villano, vencerlo y matarlo sin saber qué de malo había hecho aquel pobre hombre para merecer tal castigo.
Entonces, para justificar la maldad del difunto tuvo que inventar historias de sus fechorías, las cuales hizo circular por todo el reino.
Para finalmente regresar a su pueblo natal (en el que nunca había estado anteriormente), volverse un completo desconocido y dedicarse a labrar el campo pensando en que sus líos habían comenzado al casarse con aquella princesa.
Lo bueno es que solamente Había una vez.

Héctor Ugalde

http://elmicrorrelatista.blogspot.com.es/search/label/H%C3%A9ctor%20Ugalde%20%28UCH%29

1.681 – Vórtice

manuel Moyano2  Como yo comentara que las ardillas habían proliferado mucho en aquel parque, el mendigo que compartía mi banco dijo que él podía mostrarme el porqué. Empezó a caminar sobre el césped y me conminó a seguirle. Llegamos al pie de un jacarandá. «Ahora dijo hay que andar seis pasos en dirección a aquella papelera.» Lo hicimos. «Éste es el punto exacto. Deme cualquier objeto que tenga a mano», pidió. Le pasé un bolígrafo que llevaba en la chaqueta. Él lo dejó caer y, un centímetro justo antes de tocar el suelo, el bolígrafo se desvaneció en el aire. «Espere, esto no es todo», añadió. En cuestión de segundos, aparecieron cinco bolígrafos en aquel mismo punto, como regurgitados de la nada. «Cada vez que una ardilla pasa por aquí explicó salen cinco». Repetí la prueba con un guijarro y comprobé que, acto seguido, se quintuplicaba. «Este viejo es irremediablemente idiota me dije para mis adentros; bastaría con que empezase a arrojar ahí las limosnas que recibe, y en poco tiempo se haría rico». Fingí no sentir especial interés por el asunto pero, al caer la noche, regresé con un fajo de billetes de cien. Para mi desdicha, los empleados municipales habían retirado la papelera que servía de referencia. Tampoco he vuelto a ver al mendigo que me impuso esta condena. Desde hace treinta años acudo todas las noches aquí para examinar el césped, palmo a palmo, brizna por brizna.

Manuel Moyano

Mar de pirañas. Menoscuarto Ediciones. 2012

1.674 – Juicio

angel olgoso 2  Aquel ciudadano no ha acusado de brujería a la mujer ante el Tribunal que habrá de torturarla porque creyera que negociaba carnalmente con Belcebú la ruina de su familia, ni porque la haya visto danzar hasta el amanecer en torno al Macho Cabrío, o amasar ungüentos con belladona y hojas de álamo y grasa de niño, o beber la leche de los jarros que reposan en los alféizares de las ventanas, ni siquiera para vengarse y que sus bienes sean confiscados, sino porque cuando los inquisidores busquen en su cuerpo la señal del Diablo (una heridita impía, un pliegue satánico, una pequeña pero obscena mancha, un lunar sacrílego) él podrá al fin contemplar desnuda a su vecina.

Ángel Olgoso

La máquina de languidecer. Páginas de espuma.2009

1.667 – Ana lava la tanga

hector ugalde Se le ocurre crear un palíndromo usando solamente palabras con una única vocal.
Escribe «Anita lava la…».
Se detiene. No funciona. Tiene una i. Mejor lo cambia.
«Ana lava la tanga».
– ¡Eso no se lee igual al derecho y al revés! – Le dicen.
Pero a él ya no le preocupan los palíndromos, ni las vocales únicas, más bien está pensando en qué otra cosa dábale a la zorra, el abad.

Hector Ugalde

 

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