1.529 – Mujer portátil

rogelio-guedea Una mujer que aprenda mi nombre a besos cada día. Mujer que ronque como roncan las notas de un bandoneón. Mujer duplicado de mis llaves. Mujer hoja del árbol que soy; palabra de cuanto hablo. Una mujer que no tenga país de origen. Que cuando diga su nombre: llueva.

Rogelio Guedea
Por favor sea breve 2
Ed. Páginas de espuma 2009

1.528 – Hoy veré a mi abuelita

josefina zendejas Ya no tengo abuelita, pero me he encontrado en la calle unos anteojos y pienso que es ella la que me los ha enviado desde el cielo.
Ahora, cuando juegue con mamá, vendrá a verme abuelita, bastará con que le ponga a madre los anteojos que me he hallado hoy, y que la envuelva en el chal color de rata que dejó mamá grande a los pies de mi cama, para que me arroparan por la noche, y que yo diga: «¡Ven, abuelita!». Ella vendrá luego, me abrazará riendo, y llorará arrepentida por haberse ido sin permiso de su muchachita.

Josefina Zendejas

1.527 – Tarzán

a_maria_shua Avanzando en oleadas malignas, las hormigas carnívoras no han dejado más que esqueletos blanqueados a su paso. Horrorizado, Tarzán sostiene en su mano temblorosa la calavera pelada de un primate. ¿Se trata de su amada mona Chita? Condenado al infinitivo, el rey de la selva se pregunta ¿ser tú Chita, mi buena amiga mona? ¿La compañera que alegrar mis largos días en esta selva contumaz? ¿Ser o no ser?

Ana María Shua

1.526 – Abdel el de los barcos

2003 Sundance Film Festival - "Mondays in the Sun" - Portraits Le llaman el de los barcos, aunque vive en el desierto.
Sentado a la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel cuenta su historia a todo el que quiera escucharla.
Siendo muy joven, sus padres le enviaron al extranjero a hacer sus estudios universitarios. Cuando regresó, Abdel era ingeniero naval, pero su país había perdido el mar. Se lo quedó Marruecos, aprovechando la salida de España de su colonia, que confinó al pueblo saharaui al interior del desierto.
Desde entonces todos le llaman Abdel el de los barcos, porque sabe cómo hacerlos, pero vive en el desierto.
Sentado a la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel entorna a veces los ojos y en el horizonte infinito de arena, entre las dunas, ve alejarse la silueta de los barcos que nunca hizo, sus bodegas llenas de los sueños no cumplidos de su pueblo.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.525 – Pedro Lapso y la fuerza gravitatoria

antonio serrano cueto En la víspera del nacimiento de su primer hijo, a Pedro Lapso se le cayeron varios objetos de las manos. Los más eran menudencias recuperables y su caída no produjo ningún quebranto.
Sin embargo, otros eran objetos valiosos que estallaban con estrépito y pasmo. Era como si la fuerza gravitatoria se hubiese empeñado en demostrarle su omnipresencia. Asustado y temiendo males mayores con el niño, Pedro Lapso se amputó los brazos. Por eso no pudo evitar, aun estando a su lado, que a su mujer se le escurriese el bebé.

Antonio Serrano Cueto
http://antonioserranocueto.blogspot.com.es

1.524 – Con la manos vacías

19_rocio_romero_peinado Vuelvo a mirar la calle y me asombro al ver que las farolas ya están encendidas. Casi no alumbran.
El joven que se acerca titubea frente a un portal y continúa. Parece fundirse entre las sombras. Imagino que es la persona a la que espero y pienso en ti durante un instante tan breve que apenas se distingue del siguiente.
Suena el timbre y compruebo que es él, el desconocido de mi cita, él, quien esta noche me obligue a olvidarte y me recuerde que mi amor, tu furia y mi huida me dejaron donde estoy, sepultada entre mil noches sin luz y con las manos vacías.

Rocío Romero
http://rromeropeinado.blogspot.com.es/2012/10/con-las-manos-vacias.html

1.522 – La confesión waldorf

PedroHerrero Se veía incapaz de decirle a su mujer que la engañaba. Al menos así, en frío, sin moverse siquiera un poco. Temía que al quedarse de pie en un rincón le vinieran rampas y que el bloqueo afectara también a sus cuerdas vocales. No quería que le temblara la voz en un momento tan delicado. Así que abrió el frigorífico y empezó a preparar una ensalada Waldorf. Explicó que la cena de ayer con los amigos se alargó más de la cuenta y cortó en juliana -después de lavarlos- cuatro tallos de apio blanco. Que alguien propuso después ir a bailar a un sitio de moda, que mezcló con dos manzanas peladas y cortadas a trozos, donde coincidió con una compañera de universidad y media cucharada de jugo de limón. Luego añadió 100 gramos de nueces peladas y batió la mayonesa con la crema de leche, a la que no veía desde que acabó la carrera, hasta formar una salsa fina. Y que cuando quiso darse cuenta y mezcló todos los ingredientes ya era demasiado tarde, y sirvió en un plato sobre lechuga picada.
Admitió que era la primera vez y que, con un poco de práctica, podía hacerlo mejor.

Pedro Herrero
http://www.humormio.blogspot.com.es/2012/06/la-confesion-waldorf.html

1.521 – Cortejo

miguel angel flores Ya era hora de que a mí también me tocara. Al Rufi le tocó una el año pasado, y ahora es su novia formal. Y a un tío mío le tocaron dos seguidas. Con una se casó a su manera y con la otra montó un negocio en la habitación del patio. Ya lo decía mi padre: hijo, búscate una que no te contradiga y que no huya. Y hoy hubo tómbola. Yo a ésta quiero conocerla antes. Ir poco a poco. Ahora mismo la saco de la caja. Mañana la desdoblo. Y si eso, a la noche, la inflo.

Miguel Ángel Flores
http://www.eternidadesypegos.blogspot.com.es/

1.520 – Cinceladas

Hugo Araiza Tras meses de entrenamiento, el aprendiz logró ver al ángel atrapado en el mármol. Tomó el cincel y martilló hasta tener su figura bien definida, a unos milímetros de tocar su carne. Pero la piedra se agrietó. El ángel extendió sus alas, se sacudió los guijarros y emprendió el vuelo sin más.
–No te preocupes –lo consoló el maestro escultor–, a todos se nos escapa el primero.

Hugo López Araiza Bravo