2.235 – La primera palabra

david_lagmanovich_jmv  Vaciló al escribir el comienzo. Trazó la primera palabra, que resultó ser «En», pero luego dudó. ¿Dónde ubicar la acción? Mientras pensaba, la tinta se había secado en la punta de la pluma. La miró un rato y se le ocurrió una idea: ¿por qué no aquí mismo, en esta tierra árida, en esta amada sequedad? Mojó nuevamente la pluma y prosiguió: «un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…».

David Lagmanovich
Los cuatro elementos. Ed Menoscuarto. 2007

2.228 – La vida profesional/3

eduardo galeano34  Los banqueros de la gran banquería del mundo, que practican el terrorismo del dinero, pueden más que los reyes y los mariscales y más que el propio Papa de Roma. Ellos jamás se ensucian las manos. No matan a nadie: se limitan a aplaudir el espectáculo.
Sus funcionarios, los tecnócratas internacionales, mandan en nuestros países: ellos no son presidentes, ni ministros, ni han sido votados en ninguna elección, pero deciden el nivel de los salarios y del gasto público, las inversiones y las desinversiones, los precios, los impuestos, los intereses, los subsidios, la hora de salida del sol y la frecuencia de las lluvias.
No se ocupan, en cambio, de las cárceles, ni de las cámaras de tormento, ni de los campos de concentración, ni de los centros de exterminio, aunque en esos lugares ocurren las inevitables consecuencias de sus actos.
Los tecnócratas reivindican el privilegio de la irresponsabilidad:
Somos neutrales -dicen.

Eduardo Galeano
El libro de los abrazos – Ed Siglo XXI – 2009

2.221 – Elogio de la impuntualidad *

aranoa_4  Llegaba tarde a todas partes. De la comida, alcanzaba sólo a probar los postres. De las películas, los finales.
Jamás asistió a primer acto, presentación o preludio. Se ahorró prolegómenos y palabras introductorias. Se especializó, por contra, en las prórrogas y en los bises, en los epílogos de los libros, en su fe de erratas.
Con los años empeoraron los síntomas.
Encontraba cerrados sin remedio cines, bares y librerías. Iba a comer, pero llegaba a cenar. Acudió a su primera entrevista de empleo, pero llegó a su despido fulminante. Del amor de su vida conoció sólo el humo de las cenizas. Partió a la guerra para olvidarla, pero llegó a la paz.
Vivió la vida a destiempo, y hace ya meses que le aguarda la muerte, pero él, que lo sabe, se hace esperar.

* A mis victimas

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

2.214 – Dermatológicamente no probado

DSC_1649  Creen que es alergia, pero es amor. Es colocarme frente a la pizarra y comenzar los picores, el enrojecimiento en los dedos y los tics faciales. Siempre he pensado que ella debe sospechar algo. De lo contrario, su insistencia en preguntarme delante de toda la clase sólo podría calificarse de crueldad. Pero ahora estoy seguro de que lo sabe con certeza. Me acaba de lanzar una de esas tiernas miradas que sólo ella posee, al tiempo que me ha mandado escribir el futuro perfecto del verbo amar. Todos los síntomas se han desencadenado al instante. Y ni siquiera me ha dado tiempo a coger la tiza.

Felipe Antonio Borrella Vaquero
Relatos en Cadena.2009-2010 – Ed.Alfaguara

2.207 – Problemas en la noche 369

ana maria shua  -Así que dime si estás dispuesto a obedecerme y acompañarme a la ciudad de Fas y Meknás, donde radica el tesoro, y luego que lo hallemos te daré cuanto me pidieras y serás en adelante mi hermano como de mi sangre bajo la fe de Alá y a tu país tornarás con el corazón exento para siempre de toda inquietud y pesar.
-No.
-¡Maldito hijo de serpiente y de una cerda sin narices! ¿Y qué haremos ahora en todas las páginas que faltan?

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

2.200 – Los lugares del amor

2003 Sundance Film Festival - "Mondays in the Sun" - Portraits  Hay lugares donde el amor se intensifica. Las terminales de los aeropuertos, por ejemplo. En ellas es habitual ver besarse a parejas que llevaban tiempo sin hacerlo, y ejercitar de nuevo, ante la inminencia de la partida, el lenguaje desaprendido de la ternura y de los gestos.
En las salas de espera de los hospitales nos cogemos las manos esperanzados, lamentando haber discutido, arrepentidos y dispuestos a mejorar todo lo que antes salió mal.
El amor adquiere a veces en las cabinas telefónicas una intensidad inesperada. También en los locutorios: ¿quién no ha dicho en su cabina tres lo que nunca antes se atrevió a decir, amparado en la distancia? Los kilómetros que nos separan de la persona amada guardan a menudo una relación directamente proporcional a la necesidad que tenemos de sincerarnos con ella.
Son más frecuentes también los besos y las caricias en los portales y en las calles que ha mojado la lluvia. Y ante el objetivo de las cámaras de fotos, con independencia del lugar donde sean utilizadas, parque público o alcoba.
Y en los bares solitarios, de madrugada. En los andenes, en invierno. Y en presencia de la muerte.
Por contra, hay también lugares donde el odio se intensifica. En los campos de batalla. En los dormitorios que llevan años sin ser pintados. En los coches familiares, cargados de maletas, perdidos en las salidas de las autopistas que circundan las ciudades.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

2.193 – Estética

agustin martinez valderrama2  Existe cierto dilema entre arrojar a un niño o a un viejo desde un séptimo piso. Dejando a un lado meras consideraciones éticas (que si uno tiene toda la vida por delante, que si otro por detrás…) la duda reside en la estética del vuelo. El niño, por naturaleza, se precipitará con gracia, cierta ingenuidad y hasta incluso alegría, ejecutando durante la vertical multitud de figuras y acrobacias de indescriptible belleza. Asimismo, el viejo, prescindiendo de florituras, realizará un ejercicio impecable, sobrio: un clavado sin tirabuzón. Sin duda, ambos recibirán los vítores de más estrépito, las puntuaciones más altas. Todo lo contrario —aquí no hay dilema alguno— que el individuo de mediana edad. Y su caer triste, atolondrado, de aspavientos y hormigas muertas.

Agustín Martínez Valderrama
Sentido sin Alguno, Talentura 2012

2.186 – El nacimiento de la col

ruben_dario001  En el paraíso terrenal, en el día luminoso en que las flores fueron creadas, y antes de que Eva fuese tentada por la serpiente, el maligno espíritu se acercó a la más linda rosa nueva en el momento en que ella tendía, a la caricia del celeste sol, la roja virginidad de sus labios.
-Eres bella.
-Lo soy -dijo la rosa.
-Bella y feliz -prosiguió el diablo-. Tienes el color, la gracia y el aroma. Pero…
-¿Pero?…
-No eres útil. ¿No miras esos árboles llenos de bellotas? Ésos, a más de ser frondosos, dan alimento a muchedumbres de seres animados que se detienen bajo sus ramas. Rosa, ser bella es poco…
La rosa, entonces -tentada como después lo sería la mujer- deseó la utilidad, de tal modo que hubo palidez en su púrpura.
Pasó el buen Dios después del alba siguiente.
-Padre -dijo aquella princesa floral, temblando en su perfumada belleza-, ¿queréis hacerme útil?
-Sea, hija mía -contestó el Señor, sonriendo.
Y entonces el mundo vio la primera col.

Rubén Darío
Por favor sea breve.Ed. de Clara Obligado. Editorial Páginas de espuma.2001

2.179 – El corazón no entiende de mojones

javier xi  Todas las tardes, poco antes de la puesta del sol, Gloria se cruza con Emilio en la calle Real. Ella camina hacia la iglesia a rezar las cuentas de su rosario. Él se dirige a la taberna a orar con sus chatos de vino. Cuando se trenzan sus miradas, dulces, tristes, silenciosas, los corazones palpitan una danza desbocada y, aunque no se dicen nada, las sombras de sus almas, tercamente jóvenes, rumian las fiestas del Carmen de hace cincuenta y dos años. Bailaron durante toda la noche y se enamoraron para siempre…, pero las tierras de sus padres no lindaban.

Javier Ximens
http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com.es/2014/10/el-corazon-no-entiende-de-mojones.html

2.172 – Animales Fantásticos 1: El Asparragaceo Fantasmodeo

166  Este insecto, cuya apariencia se  asemeja al espárrago triguero, pertenece a la especie de los fantasmodeos o fásmidos , caracterizados por su capacidad de camuflaje que los pone a salvo de los depredadores. Vive en zonas húmedas y es herbívoro.  Sus ojos se protegen por unas a modo de escamas de color verde pálido. Tiene 20 patas filiformes a cada lado, lo que le permite alcanzar una velocidad de 16 kilómetros por hora, cuando detecta un peligro. Su cuerpo está cubierto por una membrana transparente muy sensible al contacto. A pesar de su carácter poco agresivo y de no ser venenoso, resulta peligroso para los humanos, dado el aumento de la tasa de infartos de miocardio entre los recolectores de espárragos en las zonas donde habita.

Carmen Huici