2.887 – Un fallo

jj millas2  Han descubierto en los ordenadores un defecto gracias al cual usted podría, a través del suyo, entrar en el disco duro del mío y comerse mi Menú, además de hacerse sus necesidades en Mi Maletín. Puede usted, en fin, invadirme, entrar en la novela que tengo a medias y cambiarle el argumento o quitárselo. Tampoco le sería difícil, aunque no le creo tan generoso, hipócrita lector, mi semejante, mi hermano, volcar en mis archivos una obra maestra mientras yo me dedico a la meditación trascendental. El fallo informático en cuestión es deslumbrante, como todos los errores, y abre una grieta insospechada a la solidaridad o a la barbarie. La noticia ha tenido poca repercusión porque la gente no cree todavía mucho en la cibernética, e incluso a quienes tienen ordenadores les parece increíble que, mientras ellos duermen, un señor de Zamora esté manipulando su Fastopen. Pero imagínense que un error de fabricación en las neveras permitiera que yo me introdujera en la suya. En otras palabras, que abre el refrigerador y ve que de la pared del fondo sale una mano que toma un yogur y desaparece con él como por arte de magia. Seguramente se llenaría de pánico, hasta advertir al menos que a través de una rendija del suyo puede usted alcanzar las viandas del mío. Más aún, imaginemos que un error en la fabricación de las camas diera lugar a que con una sencilla operación pudiera usted aparecer en la de su vecina y viceversa. El escándalo haría época y sería titular de primera página en todos los periódicos. Sin embargo, la noticia de los ordenadores ha aparecido en un borde de la sección de «Sociedad», como si careciera de importancia. Lo que revela la poca fe que tenemos en el disco duro, al que confiamos sin embargo nuestra cuenta corriente y nuestro diario íntimo. Qué raro.

Juan José Millás
Articuentos completos. Ed. Seix barral. 2011

2.880 – Doncella y unicornio I

a_m_shua46  Hay quienes suponen agotado el tema del unicornio y la doncella por extinción de ambas especies. Sin embargo el diario de hoy publica la fotografía de un caballo con un manchón sanguinolento sobre la frente. El animal asegura haber sido, hasta pocas horas antes de la toma, una auténtica doncella.
Ana María Shua

2.873 – Amnesia

sombra_hada   -¡Maldito Alzheimer! –gritó el abuelo desesperado.
-¿No quieres que siga leyendo? -preguntó la nieta mientras pasaba de página. El viejo fijó la vista en una atractiva enfermera.
-Abuelo, deja de mirar a las chicas. Escucha la historia: «Entonces me salpicó con el polvo mágico de sus alas. Jamás creceré, Wendy. Nunca me haré mayor…».
Antes de acabar el párrafo, los ronquidos del anciano ya resonaban en el pasillo del geriátrico.
-Voy a casa con la abuela. Me llevo tu diario -susurró la niña. Cogió el libro y salió volando por la ventana.

Manuel Sanchez Vicente
Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos. Ed. Cuadernos del vigía.2010

2.866 – Los nombres

leon_de_aranoa  La configuración de nuestros rasgos, la sonrisa bobalicona, el pelo ralo… prefiguran un nombre.. Uno viene al mundo con las facciones inequívocas de un Alfredo, con el labio inferior grueso de los Simones o la expresión estupefacta de los Marcos.
Los Danis, tan rubios; los meticulosos Alejandros o las Isabeles, incapaces de matar una mosca: todos traemos preasignado un nombre. De la habilidad de nuestros padres dependerá que el que nos den coincida con el que en justicia nos corresponde.
Porque, ¿quién no ha llamado alguna vez Luis a un Alberto? ¿Quién no le dijo Pablo a un Ramón? No es nuestra memoria la que se equivoca en tales ocasiones: fueron sus padres al nombrarles.
La exacta correspondencia entre el nombre otorgado y el nombre que biológicamente traemos impreso garantizará una existencia feliz. Por el contrario, un desacuerdo entre esos dos niveles conducirá a una quiebra íntima, y dará como resultado una existencia desgraciada, infeliz.
Se sabe de un Jorge al que llamaron grandilocuentemente Hernando, y nunca fue nada en la vida. También de una Margarita a la que llamaron Luisa: fue desdichada en amores. Pero nunca nadie tuvo una existencia tan exacta, tan merecida, como la de un Juan al que llamaron Juan.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

aquiyacendragones

2.859 – Confesiones (o no).

Arantza Portabales  Cosas que te dije: que deberías venir a por tus libros. Que me apunté a Pilates en el gimnasio de Ana. Que este año el recibo del IBI deberíamos pagarlo a medias. Que he dejado de fumar. Y las pastillas para dormir. Que, por fin, como querías, todas las bombillas de la casa son de bajo consumo. Que tu hermana me ha contado lo de Julia.
Cosas que no te dije: que rompí algunos libros. Pero los repuse. Que me acosté con mi monitor de Pilates. Solo una vez. Y que, aunque no estuvo mal, no he vuelto por allí. Que me da igual lo del IBI. Que he firmado los papeles. Que aún fumo y que, como ves, no he podido quitarme esa absurda manía de mentirte. Que sin las pastillas las noches son largas. Y oscuras. Porque no hago nada. Solo esperar la salida del sol para iluminar esta casa vacía (sabes que no soporto la luz fría de esas bombillas, tan económicas, tan antialérgicas, tan de quirófano). Que ya sabía lo de Julia, porque tu madre también me llama. Aunque yo solo quiero que me llames tú.
Para decirte mil cosas.
Para callarme otras mil.

Arantza Portabales Santomé
http://estanochetecuento.com/confesiones-o-no-arantza-portabales-santome/

2.852 – El descubridor

julio torri  A semejanza del minero es el escritor: explota cada intuición como una cantera. A menudo dejará la dura faena pronto, pues la veta no es profunda. Otras veces dará con rico yacimiento del mejor metal, del oro más esmerado. ¡Qué penoso espectáculo cuando seguimos ocupándonos en un manto que acabó ha mucho! En cambio, ¡qué fuerza la del pensador que no llega ávidamente hasta colegir la última conclusión posible de su verdad, esterilizándola; sino que se complace en mostramos que es ante todo un descubridor de filones y no mísero barretero al servicio de codiciosos accionistas!

Julio Torri
La otra mirada. Ed. Menoscuarto.2005

2.845 – Antídoto para la tristeza

triunfo-arciniegas  Si te despiertas triste y la tristeza no se te pasa mientras te lavas los dientes, sal a la calle y llama al muchacho que agita periódicos en la esquina. En la primera página, marco superior izquierdo, en diez centímetros cuadrados, verás un presidente que sonríe. Entonces no habrá más tristeza en el mundo. El asunto, pienso ahora, es que deberías ver el periódico desde el sueño para que no te despierte la tristeza y el mundo acabe de hacerse antes de que abras los ojos y sonrías.

Triunfo Arciniegas
La otra mirada. Ed. Menoscuarto.2005

2.838 – Rama de la matemática que utiliza grandes conjuntos de datos numéricos para obtener inferencias basadas en el cálculo de probabilidades *

Manu Espada (1)  Desde que Azarías se tira del balcón hasta que su cuerpo revienta contra el suelo, tarda en caer exactamente un segundo con setecientas centésimas, tiempo en el que un terremoto arrasa San Francisco, Germán roba una manzana en un supermercado, un satélite se estrella en el Pacífico, mil seiscientos hombres de cuarenta años sufren un paro cardíaco en el Reino Unido, Carmen besa a Mario en un parque de Granada, las bolsas europeas caen a su mínimo histórico, un niño saborea una gominola sabor cola en el recreo, una multinacional china compra la mayor empresa de coches del mundo, Menganita da calabazas a Fulanito en la azotea de su casa, se suicidan cuatro mil doscientas cincuenta y ocho personas, doce personas avistan platillos volantes en Siberia, un niño dice por primera vez «agua», se realizan setecientos millones de llamadas telefónicas y cien trasplantes de corazón, una anciana se lava el pelo con un champú que le recuerda a su infancia, se consumen ciento diez millones de litros de agua, quinientos millones de personas tienen un orgasmo, cuatro camioneros lloran con el final de #Cinema Paradiso#, varios adolescentes se afeitan por primera vez la pelusa del bigote, Nieves da a luz a su primer hijo, ciento doce madres pierden a sus primogénitos en varios tiroteos, Alfredo se emociona en un concierto de piano, y Azarías comienza a perder su condición humana para convertirse en el número cuatro mil doscientos cincuenta y nueve.

Manu Espada
Personajes secundarios. Ed. Menoscuarto, 2015.
*Definición de «Estadística» según la RAE.

2.831 – Apolonio

Ruben-Abella-copia  Carmen salió a abrir y era Apolonio.
-Ya sé que llego tarde, cariño. Me he liado en la oficina.
-Pero hombre, usted otra vez… -dijo Carmen apenada y, suspirando, lo dejó pasar.
Apolonio la besó en la mejilla y, mientras la puerta se cerraba, preguntó por los niños.
Quince minutos después, como siempre, vinieron por él los del psiquiátrico.

Rubén Abella
Los ojos de los peces. Ed. Menoscuarto, 2010

2.824 – Hui

manuel Moyano2  En aquel tiempo, todo cuanto era bello, grandioso o admirable en nuestra nación fue rebautizado con el nombre del tirano. La cima más alta pasó a llamarse Monte Hui. La capital del reino se llamó Ciudad de Hui. La corriente más caudalosa, Río Hui. El puente más largo, Puente Hui. El principal día festivo del calendario se conoció también como Día de Hui. Cuando al fin murió el tirano, todas estas cosas recuperaron sus antiguos nombres, y él y su memoria fueron borrados para siempre de nuestros libros de historia. Hoy nadie sabe quién fue Hui. Ni siquiera en estas líneas se le cita por su verdadero nombre.

Manuel Moyano
Teatro de ceniza. Ed. Menoscuarto. 2011

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