Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
Mes: enero 2016
2.827 – Cerradura
2.826 – Naturaleza muerta
Eva es delgada y alta, con un aspecto que escora hacia la armonía, y tiene esa belleza limpia y fresca de joven que debiera ser feliz.
En ella todo es como de miel. Dorado y meloso. Su carácter y también su cabello, rubio, liso y recogido en lo alto con una diadema de color blanco. Su peinado, despejado sobre la frente, descubre unos ojos claros, una mirada inquieta y un moratón sobre el pómulo izquierdo.
Su figura, en medio de esta estancia que con la creciente claridad tiene un algo de ábside gótico, parte y dispersa el haz de luz primeriza que entra por el amplio ventanal del estudio en el que, hasta anoche mismo, confiaba en la remota posibilidad de ser feliz junto a Jaime.
A Eva nada le calma más que la pintura cuando se siente mal. Así que, de pie frente al caballete, observa concentrada el lienzo que a modo de terapia comenzó a pintar de madrugada, tras el último manotazo que le dará este Jaime de ahora, tosco, amargado y siempre incómodo con la espontánea felicidad de ella. De momento apenas se vislumbra un bosquejo al carboncillo de lo que apunta será el retrato de su pareja, que se mantiene queda y muda sentada en el sillón, con los brazos relajados y la cabeza ligeramente ladeada, como en posición casual. Tiempo habrá para los matices y los colores, para el detalle de la herida en la cabeza, para conseguir ese blanco roto que capte su pálido semblante, o para acertar con el rojo terroso que mejor represente el color de esa sangre ya reseca.
Raúl Ariza
La suave piel de la anaconda. Ed Talentura. 2012
2.825 – Aquiles y su vecino
Tetis vio el día despejado y salió de casa con su hijo Aquiles en brazos. Cuando caminaba en dirección al río se encontró con una vecina que también había parido hacía unos días. Le explicó el motivo de su visita al río Estigia y la señora se animó a ir con ella. Tetis introdujo a Aquiles en las aguas del Estigia y lo sujetó por el talón. La segunda señora hizo lo propio pero el hijo se le escabulló de las manos y, durante unos segundos, quedó totalmente sumergido bajo las aguas. Sólo su ferviente decisión de madre desesperada pudo rescatar al bebé de una muerte segura.
Todos conocen el final de Aquiles pero nadie sabe a qué se dedicó el hijo de aquella señora, éste sí, absolutamente invencible.
Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes. E.D.A. Libros. 2008
2.824 – Hui
En aquel tiempo, todo cuanto era bello, grandioso o admirable en nuestra nación fue rebautizado con el nombre del tirano. La cima más alta pasó a llamarse Monte Hui. La capital del reino se llamó Ciudad de Hui. La corriente más caudalosa, Río Hui. El puente más largo, Puente Hui. El principal día festivo del calendario se conoció también como Día de Hui. Cuando al fin murió el tirano, todas estas cosas recuperaron sus antiguos nombres, y él y su memoria fueron borrados para siempre de nuestros libros de historia. Hoy nadie sabe quién fue Hui. Ni siquiera en estas líneas se le cita por su verdadero nombre.
Manuel Moyano
Teatro de ceniza. Ed. Menoscuarto. 2011
2.823 – Iras de Polifemo
Una vez desembarcado en el país de los cíclopes con un cargamento de tinajas con vino para comerciar, Ulises comenzó a detectar posibles compradores. El más prometedor de sus prospectos era el viejo Polifemo, emparentado con el magnate naviero Poseidón (rumoreaban que era su hijo natural).
Polifemo era un borrachín insaciable, bien provisto de oro y piedras preciosas ganadas gracias a su instinto como agente de la Bolsa. Se dio maña el sagaz Ulises para llegar a su mesa, por cierto generosa en manjares, y llevarle como presente una tinaja de vino añejado.
Ebrio hasta los tuétanos, para vanagloriarse, el ingenuo Polifemo le enseñó su depósito de riquezas. La codicia enloqueció al hombre de Ítaca. De vuelta a la mesa, ofrendó otra tinaja a su anfitrión.
Tras una hora, el gigantesco cíclope resoplaba, profundamente dormido en su sitial, sosteniendo en precario equilibrio una copa medio llena con el eficaz brebaje. No vaciló Ulises en vaciar el único ojo del cíclope y huir con su tesoro sin escuchar sus maldiciones.
Después, lejos de aquellas tierras, y como acostumbran los héroes mitológicos, ideó una inverosímil superchería acerca de caníbales criminales, historia que fue recogida por un escritor oportunista y transformada en persistente éxito de ventas.
Diego Muñoz Valenzuela
Después de Troya. Ed. Menoscuarto.2015
2.822 – Escribir
Hace poco, un oyente telefoneó a un programa de radio y contó que su matrimonio había empezado a naufragar el día en el que su mujer llevó a casa a una amiga anoréxica.
-¿Qué sucedió? -preguntó la locutora.
-No se lo puedo decir porque a mi esposa le gustaba mucho la radio y quizá me esté oyendo. La cuestión es que las cosas se empezaron a complicar y ahora vivimos separados.
La audiencia, a juzgar por las llamadas posteriores, se quedó muy intrigada y yo pensé que aquel hombre nos había dado una lección perfecta de cómo comenzar un relato. Las situaciones de partida son así de gratuitas, así de normales también. Y cuando digo normal no pierdo de vista desde luego el grado profundo de anormalidad que subyace en la vida cotidiana, aunque hayamos desarrollado mecanismos para no percibirla. El acierto de este hombre consistió en contar algo que estaba en la frontera de lo vulgar y lo extraño. Parece que estoy viendo la escena:
-Mira, Javier, ésta es mi amiga Rosa, que como puedes ver es anoréxica y ha venido a pasar unos días con nosotros. Dormirá en el sofá-cama del cuarto de estar.
-Encantado.
No es difícil imaginarse a los tres en el tresillo, viendo la tele. Rosa, muy delgada, permanece entre los dos, sin probar los aperitivos que la mujer de Javier ha puesto sobre la mesa. Javier está un poco violento, pero al mismo tiempo orgulloso de que su esposa intente ayudar a una amiga.Él mismo, sin darse cuenta, ha empezado a urdir algunos modos de obligarla a comer. Una situación normal, de gente normal: se respira una atmósfera de clase media absolutamente familiar. Javier, seguramente, es funcionario.A los tres meses, sin embargo, Javier vive solo en un apartamento y se dedica a telefonear a las emisoras de radio para contar que su matrimonio ha fracasado. Ahora estamos ya frente a una historia de terror. Sólo hay que es cribir lo que ha sucedido en medio. A ver quién se anima.
Juan José Millás
Articuentos completos. Ed. Seix barral. 2011
2.821 – El Viaducto (tres)
Óscar volvía a casa por las calles dormidas.
Al cruzar el Viaducto vio, en la acera opuesta, a una mujer sentada en la barandilla, preparándose para saltar.
Atravesó la calzada con sigilo, se colocó tras ella, lanzó una ojeada rápida a su alrededor y, viendo que no venía nadie, la empujó.
Rubén Abella
Los ojos de los peces. Ed. Menoscuarto, 2010
2.820 – Paisajes
Hay paisajes que uno quisiera cogerlos, besarlos, abrazarlos, estrujarlos, como a la mujer amada y decirles: «Eres mío».
Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/
2.819 – Parientes S.A.
-Aquí tiene la factura y el número de serie, su familia le espera tras esa puerta naranja.
El hombre asintió, conocía el procedimiento, ya había contratado antes los servicios de aquella empresa. Confiaba en no tener que realizar devoluciones. Si volvía a tener problemas, pensaba ponerles una reclamación por publicidad engañosa y se negaría a abonar los desperfectos. La primera vez, dada su poca experiencia, había actuado lo mejor posible: una nariz rota o un ojo hinchado eran poca cosa dado lo exasperantes que habían llegado a ser los familiares de ese lote.
En esta ocasión solicitó una familia estándar: mujer y dos críos. Eran igual que los del anuncio; igual de guapos, igual de sonrientes. Algo le dijo que en esta ocasión todo iría bien.

