Espiral

Enrique Anderson Imbert2 Regresé a casa en la madrugada, cayéndome de sueño. Al entrar, todo oscuro. Para no despertar a nadie avancé de puntillas y llegué a la escalera de caracol que conducía a mi cuarto. Apenas puse el pie en el primer escalón dudé de si ésa era mi casa o una casa idéntica a la mía. Y mientras subía temí que otro muchacho, igual a mí, estuviera durmiendo en mi cuarto y acaso soñándome en el acto mismo de subir por la escalera de caracol. Di la última vuelta, abrí la puerta y allí estaba él, o yo, todo iluminado de luna, sentado en la cama, con los ojos bien abiertos. Nos quedamos un instante mirándonos de hito en hito. Nos sonreímos. Sentí que la sonrisa de él era la que también me pesaba en la boca: como en un espejo, uno de los dos era falaz. «¿Quién sueña a quién?», exclamó uno de nosotros, o quizá ambos simultáneamente. En ese momento oímos ruidos de pasos en la escalera de caracol: de un salto nos metimos uno en otro y así fundidos nos pusimos a soñar al que venía subiendo, que era yo otra vez.

Enrique Anderson Imbert

Lo real

jj millas2 Una chica estadounidense se tomó por juego una Viagra y tuvo una erección fantasmal. Pese a que los médicos han advertido que cuando el miembro permanece en tensión más de cuatro horas seguidas hay que acudir a un servicio de urgencias para evitar daños irreparables en el tejido de la uretra, la joven no fue al hospital hasta el tercer día, presa ya de unos dolores insoportable en el pene hipotético aparecido tras la ingestión de la pastilla eréctil. Dado que los facultativos no sabían cómo detener aquella erección inexistente, pasaron todavía unas horas preciosas antes de que al jefe de urología se le ocurriera proponer a la chica una eyaculación fantasmal para acabar con aquel caso de priapismo extravagante.
Los padres, que eran mormones, se opusieron a que la joven se masturbara, pues además de no estar de acuerdo con el onanismo en general, les parecía que éste podría ser más condenable si se practicaba con un miembro ilusorio. Un médico muy culto que había ese día de guardia intentó explicarles que el miembro masculino objeto de la masturbación es siempre imaginario, aun cuando se pueda tocar. Pero no hubo forma de sacar a los padres de sus trece y el hospital tuvo que conseguir una autorización del juez para proceder a la descarga imaginaria, en el caso de que haya alguna que no lo sea, cesando de inmediato los dolores de la joven y desapareciendo al instante el miembro falso, si hay alguno verdadero.
La noticia es que han congelado el semen quimérico obtenido de la eyaculación irreal y ahora pretenden fecundar con él un óvulo aparente para obtener un embrión fantasma. Si los fundamentos teóricos no fallan, podrían conseguir un individuo invisible. A mí, personalmente, me parece que eso no tiene ningún mérito. Lo novedoso a estas alturas sería fecundar a alguien real.

Juan José Millás

La memoria confusa

jose maria merino 3 Un viajero tuvo un accidente en un país extranjero. Perdió todo su equipaje, con los documentos que podían identificarlo, y olvidó quién era. Vivió allí varios años. Una noche soñó con una ciudad y creyó recordar un número de teléfono. Al despertar, consiguió comunicarse con una mujer que se mostró asombrada, pero al cabo muy dichosa por recuperarlo. Se marchó a la ciudad y vivió con la mujer, y tuvieron hijos y nietos. Pero esta noche, tras un largo desvelo, ha recordado su verdadera ciudad y su verdadera familia, y permanece inmóvil, escuchando la respiración de la mujer que duerme a su lado.

José María Merino

Los tratos malos

alejandra diaz ortiz2 Cuando alguien le pregunta sobre el padre de sus hijos,  lo primero que recuerda es la sensación de ardor en las mejillas. Lo sintió el día que lo vio en la plaza, tan lejano. El rubor le maquilló la cara cuando él la miró por primera vez. Esa misma noche, él le propuso un trato: ella aceptaba pasear cada día y él se comprometía a quererla toda la vida.
Despertó con un fuerte ardor en el estómago —«Son los nervios» le consoló su madre—,  el día que firmaron aquel papel  con el que él cumplía su promesa: una vida juntos, en las buenas y en las malas.
Un doloroso ardor mezclado con lágrimas y sangre fue lo que sintió cuando le sorprendió con la primera bofetada. Desde entonces, el trato tácito fue que, él le pedía perdón y ella se callaba.
Diez años después, no hubo tiempo para más tratos:  mientras una ambulancia la llevaba al hospital, a él le obligaban a dejar la casa.
Pero a ella, le sigue ardiendo el miedo.

Alejandra Díaz-Ortiz

Resurreción del Carnaval

eduardo galeano34 El sol salía de noche,
los muertos huían de sus sepulturas,
cualquier bufón era rey,
el manicomio dictaba las leyes,
los mendigos eran señores
y las damas echaban llamas.
Y al final, cuando llegaba el miércoles de ceniza, la gente se arrancaba las máscaras, que no mentían, y volvía a ponerse las caras, hasta el año siguiente.
En el siglo dieciséis, el emperador Carlos dictó en Madrid el castigo del carnaval y sus desenfrenos: Si fuera persona baja, cien azotes públicos; si noble, lo destierren seis meses…
Cuatro siglos después, el generalísimo Francisco Franco prohibió el carnaval en uno de sus primeros decretos de gobierno.
Invencible fiesta pagana: cuanto más la prohibían, con más ganas volvía.

Eduardo Galeano

El artista

Oscar Wilde Una tarde le vino al alma el deseo de dar forma a una imagen del Placer que se posa en un instante. Y se fue por el mundo a buscar bronce, pues sólo en bronce podía concebir su obra.
Pero había desaparecido el bronce del mundo entero; en parte alguna del mundo entero podía encontrarse bronce, salvo el bronce solo de la imagen del Dolor que dura para siempre.
Era él quien había forjado esa imagen con sus propias manos, y la había puesto sobre la tumba de lo único que había amado en la vida. Sobre la tumba de lo que más había amado en la vida y había muerto había puesto esta imagen a hechura suya, como prenda y señal del amor humano que no muere nunca, y como símbolo del dolor humano que dura para siempre. Y en el mundo entero no había más bronce que el bronce de esta imagen.
Y tomó la imagen que había formado y la puso en un gran horno y se la entregó al fuego.
Y con el bronce de la imagen del Dolor que dura para siempre esculpió una imagen del Placer que se posa en un instante.

Oscar Wilde

Olvido

Untitled-9b He olvidado mi nombre. He olvidado el objetivo de mi vida. He olvidado mi identidad. Cuando trato de recordar sólo alcanzo por un momento que era fuerte, valiente y sin temor a nada. Parece que otros andan perdidos como yo, sin memoria. Especialmente los jóvenes. Tienen una memoria tan corta, mucho mas corta que la mía. Pienso que si el futuro depende de la juventud, lo que nos espera no es nada bueno. No les interesa el presente, mucho menos el futuro.  Ayer en clase de español expliqué los significados del amor platónico, del honor, de la lealtad. Me basaba en el Quijote. En sus caras vi la indiferencia. Cuando les llamé la atención se burlaron de mí. Les interesa la violencia porque cuando comenté el pasaje en que el Quijote pone a la guerra por encima de las letras vi una sonrisa de aprobación en sus caras.  En la cafetería se enfrentaron dos chicos que están en la clase de español pero pertenecen a pandillas diferentes. Quise apartarlos pero un sonido seco retumbó en la cafetería.  Un calor penetró en mi cuerpo mientras sentía que todo se oscurecía. En esas tinieblas trato de recordar pero en ese momento ninguna imagen logro sacar de mis recuerdos.

Janice Lay

La Eneida: libro cuarto

pilar galan5 Por favor, sea breve, dijo Dido, la reina, a Eneas, el futuro fundador de Roma, mientras se consumía de amor y las entrañas se le deshacían en medio de un desconocido fuego, tristemente premonitorio de la pira funeraria en la que habría de suicidarse. Pero él, ignorante de la pasión que había despertado, y satisfecho de encontrarse ante un público tan amplio, se aclaró la voz y se dispuso a hablar durante doce largos cantos, en hexámetros y en latín, para más INRI.

Pilar Galán