Variación sobre un episodio apócrifo

elena garcia de paredesMientras Romeo arrasaba Verona con sus primos, castigando barras, trajinándose taberneras y ensartando jaraneros de poca monta en su espada, Julieta esperaba en su torreón. Confinada día y noche, Julieta suspiraba pálidamente, y para sobreponerse a tanta espera, leía libros prohibidos (Beauvoir, Rich, Firestone, Jardine…) que no debía leer una señorita, robados de la biblioteca de su padre por su fiel ama.
Romeo llegó al pie del torreón después de mucho tiempo y de todas las taberneras de Verona. Buscaba, ansioso, sin encontrarla, la larguísima cabellera de su amada junto a la piedra, para poder subir a sus aposentos.
Julieta ya se había cortado el pelo. A lo garçon.

Elena García de Paredes

La favorita

nasrudinNasrudín tenía dos mujeres y una vez se le acercaron las dos para preguntarle a quién quería más. Nasrudín quería contentar a ambas y no ofender a ninguna, por lo que le dijo rotundamente que quería mucho a las dos; pero las mujeres no quedaron contentas y le repitieron la pregunta.
Al final, la más joven dijo: «Supón que estamos las dos en un barco y éste vuelca. ¿A cuál intentarías salvar?».
Nasrudín no veía cómo salir airoso de este dilema, por lo que se dirigió a la mayor diciéndole: «¡Supongo que sabes nadar!».

Cuentos de Nasrudín

La mano de Dios

Francisco Rodriguez Criado3BISDespués de la cena, mamá nos leía un fragmento de la Biblia. Y digo «cena» por decir algo, en verdad pasábamos hambre, mucha hambre, apenas daba la economía para unos vasos de leche caliente y un par de galletas. La tía a veces nos traía pan y mantequilla, y otras veces era el propio azar quien nos suministraba unas porciones de falsas ilusiones que echarnos al estómago.
Un día Javier anunció que en la radio un escritor organizaba un concurso de relatos breves. Diez líneas como máximo. El premio consistía en cinco libros y un jamón de bellota. Nuestros rostros escuálidos centellearon de repente, más por el jamón que por los libros. «Yo escribiré la primera línea -dijo papá-, y vosotros el resto. Ya es hora de que hagáis algo de provecho.» Pusimos manos a la obra. Mamá, la segunda línea; Rosario, la tercera, Pepe, la cuarta; Isabel, Javier, Nacho y Augusto escribieron la quinta,sexta, séptima y octava. ¿Y la siguiente? Miramos a la perra, que encogió el rabo y huyó a otra habitación. Convencimos a un tipo que pasaba cada semana por casa para que escribiera la siguiente línea. Mamá, entre dientes, le llamaba «el acreedor», y yo daba por hecho que un acreedor era el devoto de una religión diferente a la católica. El hombre tenía una letra firme y regular, se notaba que comía de lo lindo. Después observamos embelesados el papel garabateado. «Vamos a dormir -dijo papá-. Y así pensamos detenidamente la última línea». Mamá, religiosa en la desesperación, dijo: «Ya está, sólo falta la mano de Dios y el jamón es nuestro». He de decir que nadie durmió aquella noche, de pura concentración intelectual. A la mañana siguiente sucedió el milagro. Cuando mamá se levantó para mirar si había algo en el frigorífico, encontró que alguien que firmaba como La Mano de Dios había finalizado el relato (con cierto estilo celestial, dicho sea de paso). Botamos de alegría.
El día del concurso escuchamos el programa, todos apiñados alrededor de la radio. No ganamos. Ni siquiera se nos mencionó. Quizá nos faltaba talento literario…
Ahora seguimos pasando hambre. Pero al menos ya sabemos que Dios no existe.

Francisco Rodríguez Criado

Renacimiento extremeño

pilar galan5Ahora que obligaban a enseñar en las aulas el currículo extremeño, el joven y algo regionalista profesor se quedó mudo de admiración y asombro ante la extremeñidad de la respuesta. La leyó dos veces más y suspiró de gozo. Personajes famosos del Renacimiento: Galisteo, Galistei, extremeño de pura cepa, como su nombre indica.

Pilar Galán

Higiene Bucal

juan ramon santosMi mujer, aplicando esa táctica tan femenina del asedio cotidiano y aprovechando las más inesperadas circunstancias, insiste en que mejore mis hábitos de aseo personal usando hilo dental, como procedimiento óptimo para alcanzar la excelencia en lo que a limpieza bucal se refiere, e imagino que diez de cada diez dentistas también me lo recomendarían. Supongo además que tanto ella como todos ellos me podrían aconsejar remedios sumamente eficaces para poner en orden esta anárquica dentadura mía, irregular, desalineada, en la que cada pieza, como consecuencia de una desaconsejable costumbre infantil de enredarme en las encías, está colocada a un poco a su aire, pero no puedo evitar resistirme a unas y otras sugerencias al pensar, de aquí a unos años, en mi monda y lironda calavera y en el evidente indicio de muerte a destiempo que supondrían esos brillantes, ordenados y blanquísimos dientes que -si utilizase hilo dental y si me sometiese a uno de esos precisos y minuciosos trabajos de ortodoncia- bien podría lucir y que, sin duda, harían a cualquiera que me descubriese en semejante estado exclamar, Pobre hombre, con la dentadura que le quedaba por delante.

Juan Ramón Santos

Argumentum Ornithologicum

jorge-luis-borges1“Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe.”

Jorge Luis Borges

Casa de Geishas. Delegaciones extranjeras

ana maria shua 7Grande es la Casa, grande es su fama. A veces se reciben delegaciones del extranjero, como ese grupo de zombis que viene recorriendo América, mostrando en todos los burdeles sus certificados de defunción (pero nadie les cree, son pobres, son haitianos, están muertos) para probar que no murieron de sida.

Ana María Shua

Solange

carlos-drummond2Solange, la enamorada. Todas las muchachas perdían frente a Solange. Ninguna podía competir con ella en materia de seducción. Los jóvenes de la ciudad sólo alimentaban una aspiración: que Solange los mirase. Desdeñaban a todas las otras, aunque fuesen lindas, llenas de gracia y buenas para enamorar. Enamorar a Solange, merecer el favor de sus ojos: ¿qué más desear en la vida?

De ninguno se enamoraba Solange. Era una torre, un silencio, un abismo, una nube. Su familia se inquietaba por esto y le pedía por el amor de Dios que eligiera un muchacho y se enamorase. El párroco la exhortó en ese sentido. El intendente apeló a sus buenos sentimientos. Nadie más se casaba, la legión de solteronas era preocupante. Se temía por el orden social.
La desaparición de Solange no fue explicada hasta ahora, pero dicen que en una carta dirigida a la familia ella declaró que, para ser la enamorada en potencia de todos, no podía enamorarse de uno sólo, aunque cambiase de enamorado sucesivamente. Estaba segura de que ejercía la función de un sueño que beneficiaba a todos. Pero si no era así, y nadie comprendía su entrega ideal a todos los jóvenes, ella decidía desaparecer para siempre, y adiós.
¿Adiós? Se ignora adónde fue Solange, pero así fue que se convirtió en mito supremo y nunca más nadie se enamoró en la ciudad. Las muchachas envejecieron y murieron, la iglesia cerró las puertas, el comercio decayó y terminó, las casas se desplomaron en ruinas, todo allí quedó reducido a una tapera.
Carlos Drummond de Andrade