Está bien, a su artista le faltan los pies, pero con eso no es suficiente. ¿Qué sabe hacer? ¿Al menos camina con las manos? Es una suerte muy común, pero en un hombre sin pies podríamos sacarle provecho. Ya veo. Tampoco tiene manos. Sería interesante si pudiera hacer algún tipo de acrobacia con los muñones. ¿Ni brazos ni piernas? Bueno, eso ya vale la pena. Un hombre gusano ¿vio alguna vez la actuación del Príncipe Randian en la película Freaks?… Pero por lo que me dice, el torso… ¿Y la cabeza? Una cabeza que habla siempre impresiona, sobre todo si podemos demostrar que no es un truco. ¿Tampoco eso? Me parece cada vez más atractivo. ¿Por qué no me lo trae para que lo vea? Ah, ya está aquí, comprendo.
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1.407 – Huelga de hambre
Decidió llevar a cabo una huelga de hambre. Había muchas cosas con las que no estaba de acuerdo. Vivía en una modesta pensión y era funcionario del Estado. En la oficina donde ejercía su trabajo no se atrevía a proferir protesta alguna. Pero pensó que en su habitación nadie podría impedírselo. La patrona le preguntó si se encontraba en sus cabales. Se sintió incomprendido. Al cabo de una semana totalmente desfallecido, fue recogido por unos camilleros, que lo trasladaron a un centro psiquiátrico. Le administraron suero y le obligaron a comer. Al cabo de tres meses, ya recuperado, volvió a su puesto de trabajo. Le comunicaron que durante su ausencia se había prohibido al personal tomar bocadillo alguno durante la jornada laboral. Como protesta se comió diez bocadillos seguidos. La segunda vez estuvo internado cinco años en el susodicho centro psiquiátrico.
Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
1.406 – Cosas de niños
Déjala a ella que sea pájaro, dijo el padre para zanjar la discusión entre hermanos. Mientras sonaba la alarma del horno, hubo tiempo suficiente para subirse al poyete de la ventana.
—¿Estás lista?
preguntó a su hermana.
—¿Seguro que estas alas de cartón no son muy pequeñas?
—¡Salta! Antes de que vuelva papá.
Cayetano Mingorance García
Relatos en Cadena. Cadena SER. Ganador del 22/11/12
Ilustración: http://www.hodeishop.com/blog/es/24-07-2012/pine-pajaros-de-papel/
1.405 – Huérfanos
Antes de que vuelva papá tenemos que ordenar el comedor y fregar el baño. Hoy regresará pronto y cenaremos juntos. Aprovecharemos ese momento para decirle que nos perdone por la fogata en el patio y por los cristales rotos. Después, en los postres, le explicaremos que su última novia volvió, recogió sus cosas y marchó enfadada. Como las anteriores. Que ellas lo quieren a él pero no a nosotros. Papá nos dirá que no debemos preocuparnos y se quedará dormido en el sofá. Como siempre. Mientras ronca, limpiaremos los restos de sangre, guardaremos la pala y la enterraremos en el sótano, junto a las demás.
Xavier Blanco
http://xavierblanco.blogspot.com.es/
1.404 – Lo que tiene la lluvia
Cuando llueve ceniza, papá se comporta de un modo extraño. Sonríe como los bobos y se sobresalta por nada. Sale a la terraza, comprueba si ha parado. A menudo recoge un pellizquito de polvo gris, lo olisquea entre los dedos, inspirando profundamente, y lo esconde en el bolsillo del chaquetón.
A mamá, en cambio, le encanta la lluvia de pétalos. Cuando era pequeño cualquier ocasión era buena para cubrir las aceras. Si tenía un nuevo amigo, si me comía toda la fruta, nos asomábamos juntos por mi ventana y dejábamos caer aquella tormenta suave de colores. Ahora sólo baja los sábados de mayo a llorar a las novias desde el primer banco del parque. “Te llueven los ojos” le digo, y ella sonríe un poco.
Algo tendrá la lluvia. Mi favorita es la que moja, la lluvia de invierno que barre las calles, la que azota, la que me limpia la cara mientras miro hacia arriba con la boca abierta, la que revive las flores, la que consigue apagar esos fuegos que enciende papá.
Rocío Romero
http://rromeropeinado.blogspot.com.es/2012/10/lo-que-tiene-la-lluvia.html
1.403 – Locura Familiar
Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto. Parece fortuito pero sabemos que después se pasará un buen rato cantando. Seguimos a lo nuestro. Papá pega una nueva pieza en su maqueta absurda. Cándida enjuaga cansancio y platos en el fregadero. Mi hermana perfecciona su maledicencia con la vecina. Yo escribo. De pronto se deja oír un trino largo, un gorjeo maravilloso, quiebros imposibles, floreos, cascabeles, y, como todas las mañanas, vemos salir a mamá volando por la ventana. Volverá al atardecer para dormir en el perchero del dormitorio. Yo quería internarla pero papá fue categórico.
—¿Acaso no quieres ser tú poeta? Déjala a ella que sea pájaro.
Mar Horno García
Relatos en cadena. Cadena SER. Ganador del mes. Noviembre de 2012
1.402 – Balones fuera
No, claro que no queremos que siga triste hijo; pero esa no es la solución. A ti no te gustaría que otro niño se adueñara del tuyo, ¿verdad?, pues venga, ponte el abrigo y la bufanda y llévatelo al parque, al banco donde lo encontraste. Al abuelo, ahora que se ha muerto la abuela, le hace falta saber que no está solo, que le queremos, no que le traigas otros abuelos para que se divierta.
Paloma Hidalgo Díez
http://unlibroesunjardndebolsillo.blogspot.com.es/
1.401 – Recuerdos de juventud
Con esa exactitud tan característica de la ciencia, así amanecía en mi pueblo. El sol dibujaba una circunferencia perfecta de tonalidades púrpuras. Hasta que, un lunes, el cielo clareó de un color inédito, un verde esmeralda que pronto fue jade. Después un melón gigante emergió detrás del horizonte. Desde la plaza observábamos las bandadas de pájaros picotear el nuevo astro rey. Luego llegó la oscuridad. Había cierta preocupación pero al día siguiente el alba despuntó de color salmón –coral, decían los más atrevidos-. Los vecinos hacían apuestas. Entonces apareció la zanahoria tiñéndolo todo de naranja. Recuerdo ese día porque, con tanto alboroto, llegamos tarde a la escuela.
Xavier Blanco
http://xavierblanco.blogspot.com.es/
1.400 – Fumata blanca
Solamente quedan dos supervivientes en el oratorio. Ahora, sobre una pasarela colgante, deben enfrentarse en un duelo final. Varios metros más abajo una enorme balsa de aceite hirviendo espera al perdedor. Tras injuriarse en latín, el entrechocar de sus báculos retumba en las concavidades de la bóveda, dando inicio a una coreografía de casullas y estolas que prosigue toda la tarde. Ésta termina cuando, por voluntad divina, la mitra de uno de los contendientes, previamente acomodada a conciencia, se escurre de su cabeza desestabilizándole. Su oponente aprovecha y con un golpe certero le precipita al vacío. De entre los alaridos provocados por el ardor que desfigura su piel, surge una humareda lechosa de olor nauseabundo que asciende hasta la chimenea. Fuera una multitud aplaude.
Juan Naranjo
http://acusmartvald.blogspot.com.es/2011/05/pasen-y-vean-juan-naranjo.html
1.399 – Jean-Louis… ¿Cifec?
El asesinato de Jean-Louis Cifec seguía siendo un gran enigma sin resolver. Un caso insólito, con un sinfín de interrogantes y dudas. La principal: ¿Quién lo mató? Pues no existía uno, ni dos, sino cientos de autores confesos; cada uno con su propia versión, su arma homicida, su modus operandi. No obstante, el cuerpo seguía sin aparecer y, tras un plazo prudencial, el juez archivó el caso. Pero para un detective como yo éste podría suponer, al fin, la gloria. Así que me afané en hallar el cadáver, esclarecer el crimen y señalar al verdadero culpable. Huelga decir que me equivoqué. Pues no sólo encontré a uno, a dos, sino a cientos de Jean-Louis Cifec´s. Todos ocultos en distintos lugares de la ciudad. El último ayer, en mi nevera.