1.580 – 9. Genio práctico femenino

marco_denevi De regreso de la guerra. Ulises llega a la casa de la maga Hals y, entre otros episodios de la Ilíada, le cuenta el del caballo de Troya. No ha terminado de contarlo cuando ya Hals, enamorada de Ulises, se levanta y va a construir, a escondidas de él, un caballo de madera donde encerrarlo para que no se escape.

Marco Denevi

Diez ejercicios

1.579 – De limón

 bizcocho-limon-31 Y dio otro bocado al bizcocho de limón preguntándose para qué demonios había dejado su mujer el matarratas sobre la encimera.
—Parece que la muy zorra tiene ganas de encontrarse mañana algún bicho muerto en la cocina. Ojalá sea gordo.

Francisco Javier Guillén Domínguez

Cadena SER – Relatos en cadena – Finalista 23/09/2010
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2011

1.578 – Amores de pago

María Jose Villarroya La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha. Así es él. No es decir mucho pero es lo primero que Lola recuerda al pensar en él.
Sus compañeras se ríen porque está enamorada.
—¿Cómo te llamaba tu madre de pequeña? —nunca se lo habían preguntado—.
—Pues así te llamaré yo —le dice el hombre de la risa ronca.
Se ven cada día. Un ratito porque tiene que seguir trabajando. La Vero le ha dicho que ese amor le partirá el corazón. Pero para la Lola es lo único bonito de su vida, el único que la besa justo antes de que Lola tenga que cobrarle el servicio.

María José Villarroya Durá

Cadena SER – Relatos en cadena – Finalista 21/06/2012
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2012

1.577 – Lotería

Lorena escudero Recojo uno de los billetes de lotería del suelo. Son antiguos, reconozco el formato de antes,casi tan grande como una cuartilla. Me traen nostalgia porque los conozco bien: mi padre los compraba cada semana. Si le tocaba el premio, prometía, se despedía del trabajo y de nosotros y desaparecía en algún paraíso. Cada semana los compraba y cada semana los perdía. Se los dejaba en el bar, en alguna chaqueta, se los robaban sus compañeros. No sabía cómo pero pocas eran las semanas que podía contrastar su número con el ganador. Siempre creí que los tiraba e inventaba su pérdida porque nunca ganó nada. Ahora hay viejos boletos de lotería por todo el suelo del salón, mi hija juega con ellos. Me dice que se los ha dado la abuela, que tenía varias cajas llenas. Algunos son de antes de que yo naciera.

Lorena Escudero

http://nalocos.blogspot.com.es/2013/06/lorena-escudero-y-2.html

https://veintisietelorenaescudero.wordpress.com/

1.576 – Nunca pudo…

rafael perez estr22 Nunca pudo peinarse. Su cabellera, pelirroja, ardía como la ilusión recién creada de un pozo de petróleo. Su pelo era una zarza de rojísimo fuego, y ella estaba feliz porque algunos muchachos la trataban respetuosamente, tal si fuera la luz que arde a la memoria de los héroes. Sin embargo, los más osados, que eran también los más hermosos, no dudaban en encender sus rubios cigarrillos en aquella inconsolable llama.

Rafael Pérez Estrada

Los Oficios Del Sueño, 1992

1.575 – En el coche

alonso ibarrola La pareja estaba fuertemente abrazada en el interior del coche, en una carretera secundaria, en la periferia de una gran ciudad. Tan ensimismados estaban que los individuos tuvieron que pegar con fuerza e insistencia en las ventanillas para que se percataran de su presencia. Brutalmente los sacaron de su interior. La muchacha se resistió propinando mordiscos y puntapiés. Al final, semi inconsciente, tuvo que ceder… El muchacho, cauto y temeroso, no ofreció resistencia y cedió ante el capricho de un fornido sujeto. Una hora más tarde, en casa de los padres de la muchacha, contaba la acordada y manipulada versión de los hechos. «El, pese a lo ocurrido a ella, estaba dispuesto a casarse». Los padres, compungidos, acariciaron con ternura a la muchacha y dieron gracias a la Providencia por aquel hombre que les tocaba en suerte. Su hija jamás contó lo sucedido enteramente aquella noche…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010

1.574 – Saldo

fernando-leon-de-aranoa02 Le da un beso a su mujer aún dormida en la frente, al levantarse, pero ella se lo devuelve después, en el cuarto de baño, cuando sale de la ducha.
Están en paz.
Luego prepara el desayuno a sus tres hijos que, al salir, ya en la puerta de la casa, le dan cada uno dos besos, lo que deja un saldo a su favor de seis. De ésos le dará dos a su madre cuando se detiene un minuto a saludarla, camino del trabajo, y otros dos a Lucía, la nueva secretaria de Cuentas, cuando se la presentan; recupera uno que le da su hermana cuando pasa por la oficina a verle, a media mañana, con lo que aún le quedan tres.
Su mujer le da dos más a la hora de comer, en el restaurante con manteles de cuadros rojos y blancos en el que suelen encontrarse. Más otros dos que le da Bianca, la encargada, cuando se sienta a la mesa con ellos a tomar café, hacen siete. Dos los desperdicia con una antigua compañera de carrera de la que apenas recuerda el nombre, con la que se encuentra en la puerta del edificio Andrade.
Con los cinco que le restan regresa al trabajo, donde le dará dos a escondidas a Isabella, una joven estudiante en prácticas que va sólo por las tardes. Luego, en el hotel Dos Castillas, le dará los tres restantes y ocho más, repartidos por distintos lugares de su cuerpo. Ella le devuelve doce, la mayor parte en la boca y el cuello. Él la besa dos veces más en el coche, cuando la deja frente a la casa de sus padres, con los que aún vive. Piensa mientras se los da que son besos rápidos, clandestinos, pero cuentan igual.
Llega a su casa tarde, cansado y sin apenas besos.
Da uno a cada uno de sus tres hijos, que duermen ya. Se acuesta junto a su mujer, uno abajo. En números rojos, le explica que en la agencia están sobrecargados de trabajo. A pesar del enfado, antes de darse la vuelta y dormir, ella le da un beso en la frente.
Estoy en paz, piensa él antes de quedar profundamente dormido.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.573 – Chimerical Love Story

Maria Jesus Lavado Jimenez Lo mejor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre unos segundos más largo de lo necesario.
Lo peor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre una noche más breve de lo necesario.

Maria Jesus Lavado Jimenez

http://madseasonenserie.blogspot.com.es/search/label/Microrrelato

1.571 – Tin sítulo

 alberto corujo 1[1] -Llega usted tarde, López -dijo el jefe.
-No soy López, jefe, sino Facundo.
-No se haga usted el listo y haga el favor de incorporarse a su puesto -respondió.
Encontré a López metiendo mis cosas en una caja. -¿Pero qué haces? -pregunté.
-No te hagas el tonto, López, lo sabes muy bien -dijo él.
El caso es que no lo sé, pero a la noche he cenado con sus hijos y yacido con su mujer, no están los tiempos que corren como para perder el trabajo por culpa de un quién es quién.

Alberto Corujo
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012