2.040 – Quimeras

isabelita wagemann  Desde la ventana, la mujer ve a una niña tumbada sobre el asfalto. Está boca arriba, con los brazos abiertos, observando el cielo e imaginando formas de animales en las nubes. Divertida, deja el plato que está secando, mira también al cielo y cree ver una oveja. Más allá descubre un cocodrilo y luego la silueta de un elefante que, en segundos, se transforma en un camello de tres jorobas.
Entonces se vuelve hacia donde está la niña. Un hilo de sangre brota de su boca, y dibuja un camello, una oveja, un cocodrilo.

Isabel Wagemann
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.039 – Verano 1

millas23  Tuve, durante la siesta, una ensoñación en la que ocurría un desastre nuclear al que sólo sobrevivíamos El Corte Inglés y yo. Al principio, como es natural, nos desesperábamos, pero luego, viendo que la vida continuaba, decidíamos incorporarnos a su corriente con la naturalidad que éramos capaces de aportar a una circunstancia tan rara. Así pues, muchos días, al salir de la oficina, donde no habían quedado en pie ni los percheros, iba a los grandes almacenes y compraba cosas precisas e imprecisas, en confuso desorden, como antes de la catástrofe. El establecimiento me atendía con la eficacia habitual en él, con su sonrisa, y si algo no me gustaba me devolvía el dinero, que yo me apresuraba a gastar en otra cosa. Por mi cumpleaños recibía siempre una tarjeta de felicitación. Un día, después de pagar, le pregunté a El Corte Inglés qué tipo de sociedades consideraba él más atractivas, las consumistas o las ahorradoras. Noté que no quería comprometerse, aunque finalmente respondió que las consumistas, pues hacían circular el dinero y con él el oxígeno necesario para el funcionamiento del cuerpo social. Pero yo soy muy perspicaz, no es fácil engañarme, y me di cuenta de que había mentido: El Corte Inglés prefería las personalidades ahorradoras, aunque dependiera de los temperamentos despilfarradores. La existencia es así: a veces uno tiene que vivir de lo que más detesta en sí mismo o en los otros. Regresé a casa preocupado, pensando que los grandes almacenes, tan atentos siempre a mis necesidades, no me querían por mí, sino por mi dinero, lo que me pareció más difícil de sobrellevar que el propio desastre nuclear. Entonces desperté con el hígado bañado en pacharán y escribí a El Corte Inglés manifestándole todas estas dudas. Pero no me ha contestado todavía.

Juan José Millás
Articuentos completos. Ed. Seix barral. 2011

2.038 – Ocaso de un imperio

manuel Moyano2  Swift inventó el país de Liliput, poblado por hombres diminutos, y Tomás Moro la isla de Utopía, cuya capital es Amauroto. Yo también me dedico a inventar lugares imaginarios. Sin ir más lejos, ayer dibujé un círculo con guijarros en el patio y lo nombré Imperio de Chu. Chu es un país árido, sembrado de agujas de pino y habitado sólo por hormigas. Más allá de sus fronteras se extienden parterres con begonias y crisantemos, y también un sendero de grava que conduce hasta la verja de salida, esa verja que siempre permanece cerrada (al menos, para mí). Todos los imperios están condenados a desaparecer: esta mañana, el jardinero arrasó Chu al pasarle un rastrillo por encima. Como me encaré con él, las enfermeras decidieron inyectarme una nueva dosis de tranquilizante.

Manuel Moyano
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.037 – De botellas y de barcos

miguel a zapata  Está lo del camello y lo del ojo de la aguja y lo de entrar o no el rico en el reino de los cielos. O lograr la novia obesa embutirse en el traje blanco.
Entonces esto no es muy diferente. Entonces cómo es posible que yo, expertísimo hacedor de miniaturas, queriendo rizar el rizo de las embarcaciones minúsculas y embotelladas, errara al crear con mis propias manitas y un perfeccionismo extremo la réplica a escala del Juan Sebastián Elcano, no mayor que una caja de fósforos, desde cuya borda oteo ahora el horizonte vidrioso intentando encontrar la manera de salir de este mar de cristal donde mis gritos quedan ahogados, intentando también explicarme cómo he podido quedar yo atrapado en semejante universo cerradísimo e irreal que apesta insoportablemente a ron.

Miguel Ángel Zapata
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.036 – La chica del auto stop, I

iwasaki  Era delgada y tenía el pelo blanco y largo como una actriz gótica. Yo sólo quería verla de nuevo y por eso le presté mi casaca. Para tener una excusa y poder ir a su casa esta mañana.
La madre se ha puesto a llorar y me jura que su hija ha muerto hace años. Como no le he creído me ha llevado hasta su tumba y allí estaba ella, blanca como una azucena y con mi casaca negra sobre los brazos abiertos. Parecían alas.
He querido abrazarla y la madre me ha sujetado con fuerza. Ella corre hacia mí. No sé quién me ha mordido primero.

Fernando Iwasaki
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.035 – Circunstancial de lugar

nofuture  Como los ángeles al caer el sol, que, convocados al sueño por las trompetas vespertinas, dan tregua a su batalla cotidiana con la muerte, y recogidas sobre el pecho sus alas doloridas, se acurrucan al cobijo de la bóveda celestial, al amparo del Altísimo que por ellos vela, así, con la misma seráfica dulzura, duermen los niños en el basurero.

Jesús María Benito Regidor
Cadena SER – Relatos en cadena – Finalista 07/10/2010
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2011

 

Ilustración: http://libroskalish.wordpress.com/2012/02/01/ciudad-de-cuarzo-arqueologia-del-futuro-en-los-angeles-mike-davis/

2.034 – Apareció…

espido freire4  Apareció súbitamente, caído de la nada, en medio del camino. Los habitantes de la zona se lo llevaron a casa, creyendo, al ver sus alas, que era un mensajero celestial. A partir de entonces, cada noche, una doncella fue encontrada muerta con dos cicatrices bermejas en su cuello.

Espido Freire
Cuentos malvados. Paginas de espuma. 2010

2.033 – Cartas

 raulvacas Señor concejal te amo Irma me dirijo a usted y aunque tus ojos ni vigilen mis pasos para informarle que te amo de igual manera después de conocer las cifras y estoy dispuesto a quererte de todos estos años de gestión y a no olvidarte nunca no estoy nada de acuerdo y a quererte más con usted con el corazón y por eso le escribo muchos besos Irma adiós señor concejal un beso atentamente en los labios a dos de marzo mi pequeña Irma de mil novecientos adiós noventa y seis.

Raúl Vacas
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.032 – La segunda Babel

Muñoz Rengel  La segunda vez que decidieron construir una torre para llegar al Cielo, Él estaba demasiado ocupado como para haber notado nada extraño. Hacía milenios que no les prestaba ninguna atención. Ellos, pese a sus múltiples lenguas, lograron entenderse los unos a los otros, y encumbraron la construcción más alta que nunca antes se hubiera levantado sobre la superficie de la tierra. Ahora Él sigue en sus cosas, y a través de la serpenteante pendiente de ladrillo y argamasa los hombres empujan una enorme guillotina.

Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma, 2013)