1.413 – Alí Babá y los cuarenta, cuarenta mil ladrones *

pilar galan6 Todos estaban de acuerdo en que al abuelo le venía muy bien que su nieto le leyera el periódico. Daba gusto verlos juntos: los ojos ausentes del anciano, perdido en las brumas de una memoria ya imposible; los ojos despiertos del niño, que deletreaba aún los titulares (nunca la letra pequeña) con fruición, lentamente, orgulloso de un progreso imparable.
– Mira la princesa, abu, qué guapa -decía señalando la foto de cualquier modelo-. Y este hombre, qué malísimo, y qué tanque más grande, mira los palacios y los animalitos. ¿Quieres que te cuente más cuentos?
El abuelo sonreía desde otros lugares, mucho más lejanos, quizá convocado por la voz suave, paciente, del nieto.
– Cuéntame el de los ladrones, hijo, el de Alí Babá y los cuarenta, cuarenta mil, cuarenta mil millones de ladrones que han arruinado España.
Y el niño, sin abrumarse por el número, solo tenía que señalar al azar cualquier foto de cualquier página del periódico para que el anciano estallara en risas, mientras le acariciaba la cabeza.
– Qué listo, pero qué listo nos ha salido el joío. Mira cómo los conoce. Este os va a dar sopas con honda a todos.
Luego, ajeno al cabeceo complaciente del resto de familiares, se sumía en una placidez acunada por la satisfacción del deber cumplido. Ahora que sabía cercana su muerte, al menos dejaba un heredero capaz de abrir la puerta de la cueva y encontrar una mujer que supiera llenar tinajas con aceite hirviendo.
Definitivamente, todos estaban de acuerdo en que al abuelo le venía muy bien que el nieto le leyera el periódico.

Pilar Galán
Paraiso posible. Ed. De la Luna libros. Abril 2012

*A Teresa Goyanes, que me inspiró este cuento.

1.412 – El ermitaño

juan_NARANJO Lo descubrieron unos excursionistas por casualidad. Parecía llevar muchos años aislado y apenas recordaba palabras sueltas. Comunicándose por gestos, éste les mostró orgulloso como hacía flotar objetos en el aire: recolectaba bayas a distancia, las hacía planear con destreza hasta su boca y las masticaba sonriente. Esa tarde los montañeros regresaron sobreexcitados y el ejército no tardó en encontrarle. Una batería de resonancias magnéticas cerebrales y estudios hemodinámicos demostraron que su actividad neuronal era muy superior a lo normal. Surgió entonces un debate de Estado sobre los problemas de seguridad nacional que eso implicaba, pero un delegado del Gobierno dispuso finalmente que la única prioridad fuera reinsertarle en la sociedad. Ahora, meses después, se considera que el proceso ha sido un éxito: tiene un documento de identidad, un número de la seguridad social, una cuenta bancaria, un móvil con código PIN y un ordenador con contraseña. Pero él se siente extraño, en el desayuno ha tenido que levantarse para coger la mermelada.

Juan Naranjo

 

http://acusmartvald.blogspot.com.es/2011/05/pasen-y-vean-juan-naranjo.html

1.408 – Ausencias

ana maria shua Está bien, a su artista le faltan los pies, pero con eso no es suficiente. ¿Qué sabe hacer? ¿Al menos camina con las manos? Es una suerte muy común, pero en un hombre sin pies podríamos sacarle provecho. Ya veo. Tampoco tiene manos. Sería interesante si pudiera hacer algún tipo de acrobacia con los muñones. ¿Ni brazos ni piernas? Bueno, eso ya vale la pena. Un hombre gusano ¿vio alguna vez la actuación del Príncipe Randian en la película Freaks?… Pero por lo que me dice, el torso… ¿Y la cabeza? Una cabeza que habla siempre impresiona, sobre todo si podemos demostrar que no es un truco. ¿Tampoco eso? Me parece cada vez más atractivo. ¿Por qué no me lo trae para que lo vea? Ah, ya está aquí, comprendo.

Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011

1.407 – Huelga de hambre

alonso ibarrola Decidió llevar a cabo una huelga de hambre. Había muchas cosas con las que no estaba de acuerdo. Vivía en una modesta pensión y era funcionario del Estado. En la oficina donde ejercía su trabajo no se atrevía a proferir protesta alguna. Pero pensó que en su habitación nadie podría impedírselo. La patrona le preguntó si se encontraba en sus cabales. Se sintió incomprendido. Al cabo de una semana totalmente desfallecido, fue recogido por unos camilleros, que lo trasladaron a un centro psiquiátrico. Le administraron suero y le obligaron a comer. Al cabo de tres meses, ya recuperado, volvió a su puesto de trabajo. Le comunicaron que durante su ausencia se había prohibido al personal tomar bocadillo alguno durante la jornada laboral. Como protesta se comió diez bocadillos seguidos. La segunda vez estuvo internado cinco años en el susodicho centro psiquiátrico.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010

1.406 – Cosas de niños

pajaros-de-papel4 Déjala a ella que sea pájaro, dijo el padre para zanjar la discusión entre hermanos. Mientras sonaba la alarma del horno, hubo tiempo suficiente para subirse al poyete de la ventana.
—¿Estás lista?
preguntó a su hermana.
—¿Seguro que estas alas de cartón no son muy pequeñas?
—¡Salta! Antes de que vuelva papá.

Cayetano Mingorance García
Relatos en Cadena. Cadena SER.  Ganador del 22/11/12

Ilustración: http://www.hodeishop.com/blog/es/24-07-2012/pine-pajaros-de-papel/

1.405 – Huérfanos

xaviaer blanco Antes de que vuelva papá tenemos que ordenar el comedor y fregar el baño. Hoy regresará pronto y cenaremos juntos. Aprovecharemos ese momento para decirle que nos perdone por la fogata en el patio y por los cristales rotos. Después, en los postres, le explicaremos que su última novia volvió, recogió sus cosas y marchó enfadada. Como las anteriores. Que ellas lo quieren a él pero no a nosotros. Papá nos dirá que no debemos preocuparnos y se quedará dormido en el sofá. Como siempre. Mientras ronca, limpiaremos los restos de sangre, guardaremos la pala y la enterraremos en el sótano, junto a las demás.

Xavier Blanco
http://xavierblanco.blogspot.com.es/

1.404 – Lo que tiene la lluvia

ROCIO Cuando llueve ceniza, papá se comporta de un modo extraño. Sonríe como los bobos y se sobresalta por nada. Sale a la terraza, comprueba si ha parado. A menudo recoge un pellizquito de polvo gris, lo olisquea entre los dedos, inspirando profundamente, y lo esconde en el bolsillo del chaquetón.
A mamá, en cambio, le encanta la lluvia de pétalos. Cuando era pequeño cualquier ocasión era buena para cubrir las aceras. Si tenía un nuevo amigo, si me comía toda la fruta, nos asomábamos juntos por mi ventana y dejábamos caer aquella tormenta suave de colores. Ahora sólo baja los sábados de mayo a llorar a las novias desde el primer banco del parque. “Te llueven los ojos” le digo, y ella sonríe un poco.
Algo tendrá la lluvia. Mi favorita es la que moja, la lluvia de invierno que barre las calles, la que azota, la que me limpia la cara mientras miro hacia arriba con la boca abierta, la que revive las flores, la que consigue apagar esos fuegos que enciende papá.

Rocío Romero
http://rromeropeinado.blogspot.com.es/2012/10/lo-que-tiene-la-lluvia.html