1.789 – Conocer al lobo

ana maria shua 7  Me llevan al zoológico a conocer al lobo. ¡He oído tanto hablar de él! Este es el lobo, me dicen. Veo un perro mediano, flaco, con el hocico alargado y las orejas erguidas, en punta. A los cuatro años soy más alta que él. Exijo ver al lobo, al verdadero. Este es el único lobo, me dicen, no hay otro. A los cuatro años ya sé que los adultos engañan y se engañan. Me juro a mí misma no crecer más de lo necesario: me juro buscar al lobo, conocerlo. Es un juramento estúpido. Muchos años después me arrepiento (y es inútil) aullando de hambre y de pena con nostalgia de luna.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.788 – Triunfo insostenible

shua (3)  Un grupo de hombres dispersos, que huyen, es todo lo que resta del ejército enemigo. El general (alamares, promontorio, largavistas, lugartenientes, mensajeros) cree haber vencido y cree bien.
Triunfador, a la cabeza de sus tropas, invade la ciudad conquistada, vitoreado por el pueblo. Doncellas y matronas cubren a sus soldados de fresias, gladiolos y crisantemos. Es inútil ordenar el pillaje: cómo arrebatar lo que se les entrega de buen grado, cómo violar a las muchachas que se ofrecen abiertas, con los senos descubiertos.
En el templo principal esperan al general los sacerdotes, para ungirlo emperador. En el palacio principal lo esperan cientos de emperadores que fueron, cómo él, generales triunfantes, felices de haber obtenido tan fácil conquista, incómodos al descubrirla tan difícil de retener: ciudad sometida a constantes, sucesivas, casi diarias invasiones que los respectivos ejércitos, seducidos por los blandos usos de sus habitantes, ya no quieren o no pueden defender.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.787 – Tu sangre en otro mundo

a_maria_shua  Si postulo la existencia de un universo donde todo sea transparente, ¿veré latir tu corazón enamorado de mí? ¿Veré tu sangre oscura paseándose lentamente por las venas? ¿Veré la sangre roja y veloz de tus arterias alimentando nuestro amor?
¿O también allí vas a querer a otra?

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.786 – La seis dedos

a_m_shua46  La llaman (los que saben y han probado) La Seis Dedos, pero el sexto es retráctil y nada en esa mano perfectamente lisa parece insinuar su existencia. Y corre el rumor de que sólo a veces y sólo para algunos se asoma ese sexto extensible y velloso gusano rosado, capaz de hacer que el mundo estalle en rítmico placer, sólo para los mejores, como yo, dicen todos, y quién será el primero en confesar que no lo ha visto, que nunca lo ha sentido.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.785 – Ese gato

ana maria shua 8  Ese gato parece una persona por la mirada inteligente de sus ojos, porque sabe pararse en dos patitas, por la forma en que desdeña el alimento balanceado y se sienta a la mesa como un comensal más para devorar no sólo la carne, sino el pan y la ensalada.
Parece una persona porque se sirve de sus garras casi como si fueran manos, porque lo visten de esa manera absurda, con un jean azul y la camisa a cuadros.
A tal punto parece una persona que necesito mirarlo fijamente y repetirme una y otra vez es un gato es un gato es un gato es un gato es un gato mientras me pregunto cuándo me devolverá los dólares que le presté el mes pasado.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.784 – Información útil

ana maria shua 3_b  En la sala de espera, los pacientes intercambian información sobre sus enfermedades. El doctor es impuntual, la espera es larga, el doctor es tacaño, no hay revistas. La secretaria se queja: hay que rehacer una y otra vez las historias clínicas cuando los pacientes, aburridos, se entretienen intercambiando enfermedades. Una noche, la señora que limpia el consultorio encuentra en el cenicero atestado de colillas una obstrucción del colédoco con la que nadie se quiso quedar.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.783 – Las carnes permitidas

a_m_SHUA 11  En mi ejemplar de la Biblia, el Levítico menciona al onocrótalo y el calamón, al heriodón y caradrión entre las especies inmundas. Se pueden comer, en cambio, el brugo y los de su casta, y el ataco y el ofiómaco, convenientemente aderezados con grasa fresca de traductor.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.760 – Si viajar en el tiempo fuera posible

ana maria shua  Viajar en el tiempo no sólo es posible sino también obligatorio y constante. Desde que nací no hago otra cosa que navegar hacia un mal destino. Lo que quisiera es poder detenerme, quedarme aquí mismo, que no se está mal: echar el ancla.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.756 – La emboscada

 ana maria shua 3_b No es una sirena pero finge bien. No es difícil: en el fondo el pelo muy largo y los pechos desnudos son tanto más importantes que la cola de pez. Aparece de golpe delante de los veleros, de las lanchas, se exhibe con descaro. Aprovechando el desconcierto de los tripulantes, sus secuaces asaltan la embarcación. De ellos se dice que son tritones, pero cargan con tanques de oxígeno para disimular.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.740 – Apenas me despierto…

a_m_shua46  Apenas me despierto, mi ropa se apresura a colgarse de las perchas. El espejo se abraza a la pared como si nunca la hubiese abandonado y el velador vuelve a la mesita de luz con el paso cansado de un noctámbulo a la hora del desayuno. Cuando abro los ojos, todos están más o menos en su lugar. La cómoda, para disimular, silba un tango bajito. Si no fuera por el desorden de mi ropero, podría creer que aquí no ha pasado nada.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009