1.414 – Viva la ósmosis

millas23 Durante mucho tiempo ignoré que los pechos de las mujeres estuvieran rematados por un pezón, y no fue un descubrimiento agradable, la verdad. Ahora, sin embargo, no sería capaz de imaginarlos de otro modo. Se acostumbra uno a todo. Cuando le conté a mi psicoanalista esta fantasía infantil sobre la ausencia de pezón me preguntó que de dónde creía entonces que salía la leche con la que las madres amamantaban a sus hijos.
-El pezón no lo explica todo -respondí yo-. El asunto de la leche es increíble con pezón o sin él. En cierto modo, me parecería más lógico que los niños se alimentaran por ósmosis.
-¿Por ósmosis?
-Si las plantas absorben los minerales del suelo por ósmosis, no veo por qué no podríamos nosotros tomar la leche de ese modo.
-¿Acaso preferiría haber sido usted un vegetal? -preguntó mi psicoanalista.
-No lo sé -respondí yo y cambié de tema.
Le conté que durante un tiempo pensé que los niños nacían de las mujeres y las niñas de los hombres. Siempre tuve una percepción muy simétrica de la realidad, de manera que el que todo el mundo, con independencia de su sexo, naciera de las hembras me parecía desproporcionado. Ahora, sin embargo, no soy capaz de imaginar a un hombre pariendo. Se acostumbra uno a todo, a todo. No hay más que ver los documentales de La 2.
-¿Le gustaría a usted haber parido a una niña? -preguntó.
-No lo sé -respondí, aunque me parecía un deseo incompatible con el de querer ser un vegetal-. Cambiemos de tema.
-¿Cree usted que está cambiando de tema en realidad?
-No lo sé -insistí-. Cambiemos de tema.
Mi psicoanalista se quedó callada y entonces recordé que un compañero de colegio me había contado que las mujeres nacían sin pezón y que les aparecía cuando tenían el primer hijo. En realidad era el bebé el que se lo fabricaba a base de chupar. A veces, chupábamos globos hinchados y veíamos cómo se formaba enseguida un pezón rudimentario, por lo que la explicación me pareció bastante verosímil.
Se lo conté a mi psicoanalista y dijo si me habría gustado a mí ser el mayor de los hermanos para hacerle los pezones a mi madre.
-No lo sé, creo que hubiera preferido la técnica vegetal, la ósmosis -insistí.
-Bueno, es la hora -dijo ella-. Mañana seguimos.
Me levanté y me fui. Las cosas eran como eran, desde luego, pero podían haber sido como las imaginaba yo. De hecho, había más lógica en mis propuestas que en las de la naturaleza. Al menos por lo que se refiere a los mamíferos. Los vegetales eran más sutiles, más limpios. Los vegetales están llenos de talento. Y es que como la ósmosis no hay nada, con perdón.

Juan José Millás
Articuentos completos. Seix barral – 2011

1.413 – Alí Babá y los cuarenta, cuarenta mil ladrones *

pilar galan6 Todos estaban de acuerdo en que al abuelo le venía muy bien que su nieto le leyera el periódico. Daba gusto verlos juntos: los ojos ausentes del anciano, perdido en las brumas de una memoria ya imposible; los ojos despiertos del niño, que deletreaba aún los titulares (nunca la letra pequeña) con fruición, lentamente, orgulloso de un progreso imparable.
– Mira la princesa, abu, qué guapa -decía señalando la foto de cualquier modelo-. Y este hombre, qué malísimo, y qué tanque más grande, mira los palacios y los animalitos. ¿Quieres que te cuente más cuentos?
El abuelo sonreía desde otros lugares, mucho más lejanos, quizá convocado por la voz suave, paciente, del nieto.
– Cuéntame el de los ladrones, hijo, el de Alí Babá y los cuarenta, cuarenta mil, cuarenta mil millones de ladrones que han arruinado España.
Y el niño, sin abrumarse por el número, solo tenía que señalar al azar cualquier foto de cualquier página del periódico para que el anciano estallara en risas, mientras le acariciaba la cabeza.
– Qué listo, pero qué listo nos ha salido el joío. Mira cómo los conoce. Este os va a dar sopas con honda a todos.
Luego, ajeno al cabeceo complaciente del resto de familiares, se sumía en una placidez acunada por la satisfacción del deber cumplido. Ahora que sabía cercana su muerte, al menos dejaba un heredero capaz de abrir la puerta de la cueva y encontrar una mujer que supiera llenar tinajas con aceite hirviendo.
Definitivamente, todos estaban de acuerdo en que al abuelo le venía muy bien que el nieto le leyera el periódico.

Pilar Galán
Paraiso posible. Ed. De la Luna libros. Abril 2012

*A Teresa Goyanes, que me inspiró este cuento.

1.412 – El ermitaño

juan_NARANJO Lo descubrieron unos excursionistas por casualidad. Parecía llevar muchos años aislado y apenas recordaba palabras sueltas. Comunicándose por gestos, éste les mostró orgulloso como hacía flotar objetos en el aire: recolectaba bayas a distancia, las hacía planear con destreza hasta su boca y las masticaba sonriente. Esa tarde los montañeros regresaron sobreexcitados y el ejército no tardó en encontrarle. Una batería de resonancias magnéticas cerebrales y estudios hemodinámicos demostraron que su actividad neuronal era muy superior a lo normal. Surgió entonces un debate de Estado sobre los problemas de seguridad nacional que eso implicaba, pero un delegado del Gobierno dispuso finalmente que la única prioridad fuera reinsertarle en la sociedad. Ahora, meses después, se considera que el proceso ha sido un éxito: tiene un documento de identidad, un número de la seguridad social, una cuenta bancaria, un móvil con código PIN y un ordenador con contraseña. Pero él se siente extraño, en el desayuno ha tenido que levantarse para coger la mermelada.

Juan Naranjo

 

http://acusmartvald.blogspot.com.es/2011/05/pasen-y-vean-juan-naranjo.html

1.408 – Ausencias

ana maria shua Está bien, a su artista le faltan los pies, pero con eso no es suficiente. ¿Qué sabe hacer? ¿Al menos camina con las manos? Es una suerte muy común, pero en un hombre sin pies podríamos sacarle provecho. Ya veo. Tampoco tiene manos. Sería interesante si pudiera hacer algún tipo de acrobacia con los muñones. ¿Ni brazos ni piernas? Bueno, eso ya vale la pena. Un hombre gusano ¿vio alguna vez la actuación del Príncipe Randian en la película Freaks?… Pero por lo que me dice, el torso… ¿Y la cabeza? Una cabeza que habla siempre impresiona, sobre todo si podemos demostrar que no es un truco. ¿Tampoco eso? Me parece cada vez más atractivo. ¿Por qué no me lo trae para que lo vea? Ah, ya está aquí, comprendo.

Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011

1.407 – Huelga de hambre

alonso ibarrola Decidió llevar a cabo una huelga de hambre. Había muchas cosas con las que no estaba de acuerdo. Vivía en una modesta pensión y era funcionario del Estado. En la oficina donde ejercía su trabajo no se atrevía a proferir protesta alguna. Pero pensó que en su habitación nadie podría impedírselo. La patrona le preguntó si se encontraba en sus cabales. Se sintió incomprendido. Al cabo de una semana totalmente desfallecido, fue recogido por unos camilleros, que lo trasladaron a un centro psiquiátrico. Le administraron suero y le obligaron a comer. Al cabo de tres meses, ya recuperado, volvió a su puesto de trabajo. Le comunicaron que durante su ausencia se había prohibido al personal tomar bocadillo alguno durante la jornada laboral. Como protesta se comió diez bocadillos seguidos. La segunda vez estuvo internado cinco años en el susodicho centro psiquiátrico.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010

1.406 – Cosas de niños

pajaros-de-papel4 Déjala a ella que sea pájaro, dijo el padre para zanjar la discusión entre hermanos. Mientras sonaba la alarma del horno, hubo tiempo suficiente para subirse al poyete de la ventana.
—¿Estás lista?
preguntó a su hermana.
—¿Seguro que estas alas de cartón no son muy pequeñas?
—¡Salta! Antes de que vuelva papá.

Cayetano Mingorance García
Relatos en Cadena. Cadena SER.  Ganador del 22/11/12

Ilustración: http://www.hodeishop.com/blog/es/24-07-2012/pine-pajaros-de-papel/

1.405 – Huérfanos

xaviaer blanco Antes de que vuelva papá tenemos que ordenar el comedor y fregar el baño. Hoy regresará pronto y cenaremos juntos. Aprovecharemos ese momento para decirle que nos perdone por la fogata en el patio y por los cristales rotos. Después, en los postres, le explicaremos que su última novia volvió, recogió sus cosas y marchó enfadada. Como las anteriores. Que ellas lo quieren a él pero no a nosotros. Papá nos dirá que no debemos preocuparnos y se quedará dormido en el sofá. Como siempre. Mientras ronca, limpiaremos los restos de sangre, guardaremos la pala y la enterraremos en el sótano, junto a las demás.

Xavier Blanco
http://xavierblanco.blogspot.com.es/