Le dijeron al reo que tenía el derecho de una última voluntad, pero él contestó que pasaba, porque no se pondrían de acuerdo.
Pere Calders
Le dijeron al reo que tenía el derecho de una última voluntad, pero él contestó que pasaba, porque no se pondrían de acuerdo.
Pere Calders
Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. «Amplia sonrisa, caderas anchas… una madre excelente para mis hijos», pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna.
– ¿Ese que está bajo un olmo es tu padre?
– No es un olmo, es un roble – contestó Ada.
Vladimir Nabokov
Le propuso matrimonio. Ella no aceptó. Y fueron muy felices.
Vete a tomar por culo, Teresa, me escribió en el móvil.
Solo un poeta como él podía despedirse en endecasílabos.
Pilar Galán
En su sueño, el ventrílocuo es muñeco. El muñeco, en cambio, suele soñar con la mujer del ventrílocuo.
Hay que reconocer que tengo un aspecto elegante. Sin llegar a ser tan apuesto como el secretario de su Santidad, se nota de lejos que soy de una distinguida familia romana de toda la vida. Soy alto y delgado y tengo el pelo rubio pajizo y los ojos de un azul muy claro.
La historia del hombre que entro en un burdel por error y le resulto imposible salir de él es muy divertida pero este no es el contexto adecuado para contarla.
Víctor Gonzalez
Tsé-Hu-Tchen, mandarín de Kiusiu, se hallaba reposando en los jardines de su palacio. De repente, apareció un caballo y le mordió una rodilla.
Min-Tsú, esposa de Tsé-Hu-Tchen, acudió presurosa, dispuesta a espantar al corcel con una palmeta.
-Déjalo. Déjalo –le dijo Tsé-Hu-Tchen. Poco después el animal se marchó tan sigiloso como había llegado.
-Debiste haberme permitido que lo asustase – reprochó Min-Tsú a su marido.
-Bien sabes –dijo entonces Tsé-Hu-Tchen- que ese caballo puede ser la reencarnación de nuestro amado hijo Ho-Knien-Tsí, muerto en el combate naval de Ngen-Lasha.
-¡Sigue, sigue! –se quejó la mujer-. ¡Sigue malcriándolo!
Roberto Fontanarrosa
Escribía sobre el teclado con gran velocidad, mil idioteces por minuto. Era celebrado por su eficiencia.