2.075 – Recuperación

Umberto Senegal  ¿Abuelito Isauro recuperó su agilidad?
Abuelito Isauro recuperó su agilidad. Esta mañana caminó por el jardín a la espera de algo que se le adivinaba en los ojos y en el movimiento de sus brazos. Al aparecer los colibríes rondó las flores del prado, ascendió hasta las orquídeas que penden del balcón, libó en el rosal y después se alejó entre ellos, sin despedirse.

Umberto Senegal
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.068 – La melodía

leon_de_aranoa  Apoyado en la pared de adobe llena de agujeros, el soldado silba una melodía sencilla mientras el pelotón que va a ejecutarle carga, apunta y dispara sus armas.
El capitán al mando se sorprende esa misma noche en la cantina, tarareando la melodía. Evita a las soldaderas, le incomoda su risa. Rechaza el alcohol y la euforia con la que sus oficiales celebran la victoria de hoy y conjuran el miedo a la derrota de mañana.
Pasa la guerra, se olvida. Si se ganó o se perdió, pocos lo recuerdan ya.
El capitán se hace brigada y el brigada, general, sin que la melodía se borre de donde sea que haya quedado grabada. Pueden pasar meses sin que vuelva a su cabeza, pero sabe que en el instante en el que lo desee podrá tararearla otra vez y, sin saber porqué, lo percibe como una amenaza.
Así sucede el día de la comunión de Andrés, su hijo; una tarde en los caballos, en la que apostaron cuarenta pesos a Veloz y perdieron; la mañana que a su mujer le dieron la terrible noticia y tres meses después, justo después de su entierro, en una cafetería del centro de la ciudad a la que no había regresado desde que se fueron a vivir al barrio alto, en los años setenta.
La silbará por última vez ausente, en su lecho de muerte. Su hijo, ya un joven cadete de la escuela de oficiales Baltasar Luengo, pregunta por su origen, pero el anciano militar le miente.
Años más tarde la tararea él también en un bar, una noche, sin darse cuenta. Una joven, que le escucha, se enamora de él dos mesas más allá. La melodía le es familiar. Su padre la silbaba cuando ella era niña, cuando el mundo comenzaba y terminaba en el caballo imaginario de sus rodillas. Pero eso fue hace mucho, antes incluso de la guerra, en la que había muerto fusilado.
La joven tiene una mirada hermosa: hay tanta vida en sus ojos que asusta. Y sin embargo, sin que pueda comprender por qué, al joven cadete le cuesta sostenérsela.
Siente que le debe una explicación, pero no sabe cuál.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

2.061 – La muchacha nueva

iwasaki  Ninguno de nosotros quería que viniera la muchacha nueva. Todas son iguales. Todas nos cuentan historias espeluznantes cuando papá y mamá salen. Todas nos clavan los alfileres del miedo en los ojos desvelados.
Luzmila decía que sus amigas del orfelinato eran malísimas. A una la abofeteó el diablo, a otra la perseguían almas en pena y hasta hubo alguna que no podía comulgar porque la hostia se le incendiaba antes de recibirla. Nosotros rezamos para que la botaran y entonces vino Juvencia. Juvencia había nacido en las montañas, donde las brujas roban a los niños para hervirlos en ollas negras y donde hay fantasmas que provocan vómitos de sangre a quienes rozan con sus cuerpos de telarañas. A Juvencia la acusamos y así llegó la Guillermina. Guillermina era mala porque desenterraba muertos para robarles los dientes y preparar sus venenos. En su cajón tenía los muñecos de todos nosotros para ahorcarnos en cualquier momento y una noche la vimos invocar al diablo con una calavera. Mamá nunca supo cómo desapareció y a nosotros nos daba miedo decirle la verdad.
Esta noche nos quedaremos solos y la muchacha nueva nos ha amenazado con sus historias, pero no la vamos a escuchar. Todavía tenemos la calavera y le pediremos al diablo que también se la lleve.

Fernando Iwasaki
Ajuar funerario. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.054 – Razones

leon_de_aranoa  Escondía palabras en ella. Las dejaba en cada hueco de su cuerpo, aprovechando sus descuidos. En su pelo escondió Cielo, escondió Urgencia. En la curva pronunciada de sus clavículas escondió Deseo, y Amor bajo el lóbulo de su oreja derecha. Escondió Siempre en su ombligo, y quiso esconder también Ternura, pero no pudo porque su ombligo era pequeño, y tuvo que elegir.
Y escondió Celos en su espalda, entre los omóplatos. Y Piedad bajo el brazo izquierdo. Y Violencia primero, tras los dientes, y después Perdón.
Un día, mientras dormía, en sus manos cerradas escondió Pan y escondió Hijos. En el vello rizado de su pubis escondió Miedo, y escondió Luz en lo más profundo de su sexo, donde, calculó, nunca nadie alcanzaría.
Pensaba que así un día, si alguien ocupaba sus lugares en ella, las encontraría. Y al pronunciarlas en voz alta le recordaría, sin proponérselo, las razones de su amor.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

2.047 – La adolescencia triste del buen señor Quijano

caresantos_a  Mirar por la ventana. Un día y otro día. Ver declinar el sol, amedrentar la lluvia, bostezar al compás de la naturaleza, comer sin mucha gana, acariciar los libros. Un día y otro día, mirar por la ventana.
Pesadillas repletas de molinos de viento cuando sube la fiebre.
Qué habrá detrás de tanto trigal adormecido, más allá de la línea del horizonte llano y más lejos aún, en el aire, en los sueños.
No atreverse a mirar a los ojos de Aldonza, cuando pasa mecida por tanto aburrimiento.
Y decirse, de pronto: «Algún día, lo juro, conseguiré ser otro».

Care Santos
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.040 – Quimeras

isabelita wagemann  Desde la ventana, la mujer ve a una niña tumbada sobre el asfalto. Está boca arriba, con los brazos abiertos, observando el cielo e imaginando formas de animales en las nubes. Divertida, deja el plato que está secando, mira también al cielo y cree ver una oveja. Más allá descubre un cocodrilo y luego la silueta de un elefante que, en segundos, se transforma en un camello de tres jorobas.
Entonces se vuelve hacia donde está la niña. Un hilo de sangre brota de su boca, y dibuja un camello, una oveja, un cocodrilo.

Isabel Wagemann
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.033 – Cartas

 raulvacas Señor concejal te amo Irma me dirijo a usted y aunque tus ojos ni vigilen mis pasos para informarle que te amo de igual manera después de conocer las cifras y estoy dispuesto a quererte de todos estos años de gestión y a no olvidarte nunca no estoy nada de acuerdo y a quererte más con usted con el corazón y por eso le escribo muchos besos Irma adiós señor concejal un beso atentamente en los labios a dos de marzo mi pequeña Irma de mil novecientos adiós noventa y seis.

Raúl Vacas
Por favor sea breve 2. Ed. Páginas de espuma. 2009

2.026 – Instrucción única para deshacerse de un cadáver de tamaño medio

fernandoleon  Independientemente de los motivos que inspiraran el asesinato y del modo en que éste se haya llevado a cabo, expertos consultados recomiendan, como la fórmula más eficaz y segura de deshacerse de un cadáver de tamaño medio, introducirlo en una maleta grande, acercarse al aeropuerto más cercano y facturarla en cualquier compañía aérea hacia un destino del que le separen al menos tres escalas internacionales. La maleta y su contenido desaparecerán en el trayecto sin que nadie acierte a dar con su paradero, y a cambio usted recibirá una compensación económica nada desdeñable.
Este procedimiento puede ser empleado también para deshacerse de un cadáver de tamaño grande, con el único inconveniente de que en ese caso deberá abonar una penalización por exceso de peso.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

2.019 – Nombres

david_lagmanovich_jmv  En una visita a la cárcel, el Gobernador preguntó -así dijo- por determinado «penado» que había sido su jardinero antes de caer en manos de la justicia. Un funcionario le advirtió que ya no se hablaba de penados, ni siquiera de internos, sino de «pupilos». No obstante, cuando el Gobernador intentó usar esta palabra en un discurso, sus asesores le recomendaron que escogiera una aun más neutra. «Residente», le explicaron, era ahora la expresión políticamente correcta. Lo tuvo en cuenta el Gobernador cuando firmó un decreto en el que conmutaba penas, entre otros, a su antiguo jardinero. El residente de la cárcel, que antes había sido pupilo, aun antes interno o penado, y a la vieja usanza, asesino, salió de la cárcel según el régimen de libertad condicional y, precisamente en vísperas de Navidad, asesinó al Gobernador.

David Lagmanovich
Los cuatro elementos. Ed Menoscuarto. 2007

2.012 – Razones

Muñoz Rengel  Cuando los asesinatos de mujeres se llegaron a hacer habituales en la prensa diaria, dijeron haber descubierto la hormona homicida responsable de la violencia de género. Después, dijeron que un laboratorio había sintetizado hacía tiempo la sustancia, y que era posible que algunas personas de oscuras intenciones la hubieran estado suministrando diluida en la bebida, en el café.
Más tarde, por fin, se hicieron públicos los documentos que revelaban los detalles de la primera fase experimental de un plan de invasión alienígena.
Pero no.
No era nada de eso.

Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros. Ed.Páginas de Espuma, 2013