Abelardo, Arsaín, astuto abogado argentino, asesor agudo, apuesto, ágil aerobista acicalado. Atento. Amable. Amigo asiduo, afectuoso, acechante. Ambicioso. Amante ardiente, arrecho. Autoritario. Abrazos asfixiantes. Asaltos amorosos, arduos, anhelantes, ansiosos, asustados. Aluvión apagado, artefacto ablandado, apocado. Agravado. Altamente agresivo, al acecho, Abelardo Arsaín. Arma al alcance, arremete artero, ataca arrabiado, asesina. Atrapado. Absuelto: autodefensa. ¡Ay!
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1.659 – Virgen
Liberado al fin del bastón blanco, el hombre ciego se recuesta en la cama junto a la muchacha. Su barba recia contrasta con la suave melena femenina, empapa el olor que ella desprende e imagina sus curvas.
Tumbada junto a él, la joven parece una niña, duda, es la primera vez que se ofrece a un hombre y el rubor de sus manos delata la timidez virginal. Entonces, olvida el bastón y el perro que custodia la puerta y, pudorosamente, apaga la luz.
Teresa Serván
1.658 – El cine…
El cine estaba atestado. Yo temblaba como el adolescente que era. Después de mucho pensarlo deslicé la yema de mis dedos sobre el dorso de su mano, en la nervadura de sus venas. Su pelo desprendía un aroma a jazmines estrujados que me turbaba el sentido. Había una fiesta en casa de Bette Davis, recuerdo. Respondió a mi caricia apresándome el pulgar con trémula suavidad. Lo he buscado, pero no he vuelto a encontrar un momento de pasión semejante en toda mi vida.
César Vicente
http://www.revistaparaleer.com/premiosms2011/mas_votados/19/10
1.657 – Todos callados en familia
Cuando era más chico, y se cortaba la luz en la casa de mis viejos, nos quedábamos todos en la cocina sentados. Mirábamos fijo la vela que hacia equilibrio en el medio del plato hondo, transparente. Se iluminaban nuestras caras. En silencio esperábamos ansiosos que vuelva rápido la luz, para poder encender el televisor.
Leandro Lozano
http://www.cuentosymas.com.ar/blog/todos-callados-en-familia/
1.656 – Flechazo
1.655 – Tardes de estío
Sucede en esas tardes afables, discretas. En esas tardes afables y discretas que tiene el estío, y que auspician que dos hombres se sienten en un mismo banco, bajo un fresno, un roble, o un sauce llorón, donde además canta diáfano el mirlo, la alondra, el petirrojo, no sabría decir.
Sucede, digo, que los dos hombres – pongamos Juan, pongamos Luis – se sientan; y al sol conversan acerca de sus cosas, de sus vidas, a saber. Así hasta que las nubes tiznan el cielo, y a lo lejos esplende un relámpago azul.
Sucede, insisto, que ni éste desvela a Juan y a Luis – o como quiera que se llamen – que no suelen advertir que en una de esas murieron. Así, ambos volverán a encontrarse mañana en otra tarde afable, discreta, de esas que tiene el estío, y que suelen ser siempre distintas, efímeras, luminosas.
Agustín Martínez Valderrama
1.654 – Amor romántico
Nada más verla quedó prendido de su belleza y consciente de que ese tipo de oportunidades no se daban todos los días, con decisión y confianza, se lanzó a por ella.
Desde un tercero.
Daniel Sánchez Bonet
http://microrrelatoapeso.wordpress.com/2012/01/06/amor-romantico/
1.653 – Profetas y cataclismos
El éxito de sus palabras hizo fracasar su misión. La profecía fue escuchada y reconocida. Los hombres cambiaron su conducta impía y se evitó el fuego y el azufre, se evitó el horror, no sucedió la lluvia de muerte.
Así, por falta de plaga o cataclismo, jamás logró acceder al rango de profeta ni pudo el Más Alto mostrarse en todo su poder. Sólo se envían desde entonces profetas monótonos o tartamudos, débiles en el arte de la oratoria; es importante, sobre todo, que carezcan de carisma personal.
Ana María Shua
Por favor sea breve. Ed. Páginas de espuma, 2001
1.652 – Índice
Estaba hasta los átonos de sus tildes.
¿Cómo fue que su íntimo mundo de mutua admiración se transformó en aquel desolado universo de eterna interrogación? Mientras reflexionaba buscando alguna respuesta, meneaba la cabeza de un lado a otro, tratando de evitar la amenaza de su desquiciante dedo índice, erguido frente a sus ojos.
¡Para ya tus pies de página!, quiso gritarle. En cambio, bajó la voz, la cabeza y la razón. Suavemente suplicó:
— Por favor, no me hables con mayúsculas…
Alejandra Díaz-Ortiz
1.651 – La huida
Desde la habitación de su hermanita oye a los abuelos que planean fugarse.
—Ponte el traje Damián, huyamos con cierta elegancia —la abuela mantiene sus prioridades.
—Me han dicho que es precioso —dice el abuelo—. Allí siempre es primavera, como a ti te gusta.
Oye cuchicheos, secretos susurrados que se deshacen en las paredes. Quizás besos. Le parece imposible que huyan porque su abuela está inválida, pero se equivoca, le sorprenden dos portazos que suenan rotundos. Primero se habrá fugado uno y luego el otro.
Ander Balzategi Juldain
Relatos en cadena. Cadena SER – Finalista del 21/2, semana 18
Ilustración: http://soulnoe.blogspot.com.es/2012/07/26-de-julio-dia-de-los-abuelos.html
