1.783 – Las carnes permitidas

a_m_SHUA 11  En mi ejemplar de la Biblia, el Levítico menciona al onocrótalo y el calamón, al heriodón y caradrión entre las especies inmundas. Se pueden comer, en cambio, el brugo y los de su casta, y el ataco y el ofiómaco, convenientemente aderezados con grasa fresca de traductor.

Ana María Shua

Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.781 – El intercambio

rosana alonso  No debí entrar en ese local. Era una noche insulsa y estaba solo en una ciudad desconocida. Mi puesto como representante farmacéutico peligraba y por eso acepté los cambios de zona que mi jefe asignaba arbitrariamente. No era capaz de dormir así que me levanté, me di una ducha y salí a la calle.
Caminé durante bastante tiempo, mis pasos sonaban duplicados, como si con cada taconeo mi sombra lanzara un eco a la noche. Entonces lo vi, era un local de esos con espectáculo, un cartel enorme anunciaba a un mago de nombre impronunciable. «Solo esta noche», avisaba un papel pegado en un extremo. Al entrar tuve la sensación de estar observando un paisaje submarino: los movimientos ralentizados y la gente oscilando con un vaivén de anémona. Una pálida camarera de ojos tristes me condujo a una de las mesas más cercanas al escenario, pedí un güisqui y me dediqué a contemplar a la gente. Dos mesas más allá de la mía un grupo de mujeres llamaba la atención bailando y riendo. Entonces me acordé de Elena, otra vez, y la punzada regresó después de tantos meses. Nos habíamos dado otra oportunidad, pasaríamos el fin de semana juntos para intentar reanimar nuestra relación, eso dijo.
Una música oriental anunció el comienzo del espectáculo. De ambos extremos del escenario comenzó a fluir una neblina. De entre el humo surgió una figura pequeña, el mago; no veía bien su rostro pero me pareció que tenía rasgos asiáticos. Comenzó con un juego conocido, ya saben, papeles rotos en mil fragmentos multicolores que se unen por arte de manos formando un arco iris íntegro de lado a lado. Después adivinó lo que algunos elegidos dibujaban en un cuaderno. Comencé a bostezar, todo era tan previsible. Entonces el hombrecillo me miró y me invitó a subir al escenario. El siguiente número, según pude entender, consistía en hacerme desaparecer ante los ojos de la audiencia, sin cajas ni ataúdes. Simplemente me colocó en el centro y comenzó a recitar una salmodia en un lenguaje desconocido. Mis sentidos se embotaron al principio pero luego me invadió una agradable sensación de liviandad.
Justo debajo del punto en el que me encontraba había unos pequeños orificios muy bien disimulados, de cada uno de ellos empezó a fluir un humo de color azulado que me rodeó por completó. Sentía que me elevaba y los oh… y ah… de asombro me llegaban desde abajo cada vez más lejanos y confusos. Estaba flotando sobre el humo azulado y alcancé a ver mi cuerpo, a la gente aplaudiendo entusiasmada y al mago inclinándose complacido. Algo no iba bien, mi cuerpo se movía, sonriendo y aplaudiendo también, pero no seguía mis órdenes. Yo seguía allá arriba, mezclado con el humo, yo mismo era esa niebla. Pensaba y razonaba pero carecía de cuerpo. Intenté regresar, pero mi carne era un caparazón que me rechazaba. Sólo pude observar impotente cómo mi cuerpo se sentaba en su mesa y continuaba disfrutando del espectáculo hasta el final.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde entonces, desde mi nueva perspectiva el espacio es una metáfora y los relojes son una farsa. He adquirido ciertos poderes que me separan de lo humano pero sigo sintiéndome desdichado. Estoy encerrado en un laberinto dimensional mientras otro tipo con mi cuerpo anda por ahí disfrutando mi vida: consiguiendo el ascenso que siempre esperé, reconciliándose con Elena, gozando. No puedo hacer nada, le observo, a veces le grito, pero no me escucha.

Rosana Alonso
Los otros mundos.Edit. Talentura, 2012

1.780 – La voz de la experiencia

Pedro Herrero_110921  “Anda, muchacho, ve a por ella, no seas tímido. Haz caso a la voz de la experiencia. Ella te está esperando, puedes creerme. Tú no te has dado cuenta, pero yo lo he visto de inmediato: le gustas, te ha mirado al pasar. Si le hubieras hablado entonces, se habría girado a escucharte. Venga, deja en paz esa limonada, deja de ser un crío de una vez por todas. Atrévete a dar el primer paso, acostúmbrate a perseguir aquello que deseas.”
Y el chico se levanta por fin, a regañadientes, y se dirige hacia la mesa del fondo de la cafetería, donde acaba de sentarse una rubia efervescente, cuyo tránsito por el local se ha llevado por delante las miradas de casi todo el personal. Llega junto a ella, se inclina y parece que le dice algo al oído. La chica tarda un poco en reaccionar, pero acaba sonriendo y el muchacho toma asiento junto a ella. Al cabo de un minuto, los dos ríen a un tiempo y piden una copa al camarero.
Entonces, el abuelo apura a sorbos la limonada de su nieto y mira alrededor con aire de satisfacción. Es consciente de que ha puesto en marcha la azarosa maquinaria del destino, y está orgulloso de que el chaval obtenga lo que ni él mismo –de joven- pudo nunca aspirar a conseguir. Entre otras razones, porque jamás se atrevió a intentarlo.

Pedro Herrero
http://www.humormio.blogspot.com.es/2013/09/la-voz-de-la-experiencia.html

1.779 – Lámpara suiza

julia otxoa_2  Cada mañana el señor oscuro se ocupa de la disección del lenguaje sobre la gran mesa de madera de la cocina, bajo la potente luz de la lámpara suiza. Desnudo, peinado y perfumado, cubriendo gran parte de su níveo cuerpo con el acostumbrado delantal azul ultramar, embutidas sus manos en guantes de látex hasta la mitad de sus brazos, armado de cuchillos, cinta métrica y báscula, y teniendo muy cerca de su mano derecha la bandeja con el instrumental de disección: bisturí, pinzas, tijeras… da comienzo al diario ritual de la metamorfosis, abriendo en canal los párrafos y las frases, deshuesando, con extrema delicadeza, nombres, verbos y adjetivos, desangrando los profundos cauces de su sentido hasta dejar los significados vacíos y pálidos como paisaje de venas tras el paso de un vampiro. Viene luego el tiempo del limado, limpiado y abrillantado de cada fonema, con el mismo esmero y mesura con los que se maquilla a un muerto.
Las palabras, entonces, ya anodina masa inerme, linaje de la morgue, pueden ser troceadas al gusto, sus minúsculas partes se unen luego con otras desconocidas surgiendo así sonidos turbadores, extraños, que nadie entiende pero que engalanan a quien las pronuncia con una suerte de aureola de misterio y sabiduría.

Julia Otxoa
http://nalocos.blogspot.com.es/2013/11/escena-de-familia-con-fantasma-de-julia.html

1.778 – La tentación espera arriba

antonio serrano cueto  Cada domingo después del oficio, media docena de demonios, enanos y alborotadores, vuelan desde una de las muchas puertas del Infierno hasta la calle donde vive el padre Damián y lo esperan ansiosos delante de la puerta de su apartamento. A pesar de su avanzada edad, el sacerdote sube los sesenta y seis peldaños con energía juvenil, sujetando en una mano la bolsa con el almuerzo que le ha preparado doña Amparo, la mujer del sacristán, y con la otra, los negros bajos de la sotana.
Cuando llega al rellano, mira a los demonios de reojo, saca un tarrito con agua bendita y traza una frontera líquida en el umbral de la puerta. Los demonios escupen una retahíla de blasfemias en latín y se golpean entre ellos con saña, pero el padre Damián, que ya hace tiempo se conduce inmutable ante los desaires del Maligno, cierra la puerta altivo y se aplica religiosamente al condumio. Es una escena cotidiana, repetida después de cada misa dominical en los últimos veinte años.
En contra de la creencia popular, los demonios tienen una paciencia finita. Hartos de los desplantes semanales del viejo cura, acaban desistiendo del asedio y deciden marcharse para siempre en busca de otro ministro de la Iglesia más vulnerable. Con torpe revuelo de alas y cuernos desaparecen por el alto ventanuco que ilumina las escaleras.
Hace ya un mes que el rellano está vacío, mas el padre Damián sigue fiel cada semana a su rutina: llena su tarrito en la pila de agua bendita, recoge el almuerzo de manos de doña Amparo, recorre la poca distancia que media entre la parroquia y el portal y, balanceando la bolsa en una mano y sujetándose con la otra los negros bajos de la sotana, va subiendo hacia el rellano. Pero cómo suda y jadea ahora por esas escaleras de Dios.

Antonio Serrano Cueto
http://antonioserranocueto.blogspot.com.es/2013/11/un-microrrelato-demoniaco.html

1.777 – Te quiero

daniel sanchez bonet  Que sí cariño que no voy a levantarte la mano nunca más. Ya verás, fíate de mí. Qué yo sólo quiero estar a tu lado. Te prometo que tampoco voy a volver a beber, ni a ponerme celoso cuando hables con tus amigos. Vamos a sacar esto adelante, ya verás como sí. Podemos ser muy felices y lo sabes. Mañana mismo pienso llevarte una sorpresita al trabajo y no dejaré de hacerlo hasta que me perdones. Voy a hacerte la mujer más feliz del mundo. No lo dudes. Todo esto va a cambiar… te lo prometo.
A pesar de llenarse la boca con todas sus mentiras, a Armando, aún le quedó valor para decir una más.
La mayor de todas.

Daniel Sánchez Bonet
http://microrrelatoapeso.wordpress.com/2011/07/14/te-quiero/

1.774 – Soledades

fernando-leon-de-aranoa02  Estaba tan solo que, para sentirse acompañado, iba a manifestaciones. Igual le daba que pidieran la paz que la guerra, el sí que el no, un supuesto que su contrario. Se dejaba apretujar por la multitud vociferante y, cogido de la mano de los otros, reconfortado, gritaba consignas que no comprendía, pero lloraba de contento.
Estaba tan sola que, para que alguien la tocara, iba al médico. Que la tomaba con suavidad del antebrazo para medir su tensión, y sostenía su mano anciana durante un minuto, que a ella se le antojaba eterno. Nunca la tuvo alta ni baja, pero el doctor repetía dos veces la toma, decía que para asegurarse de que todo iba bien. Y luego ella se iba, y todo iba bien.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013