2.254 – Saludo de cortesía

federico fuertes guzman4  Eleonora y sus agujeros al borde del mar. Saca arena húmeda y la deja escapar entre sus dedos formando esbeltas muñequitas. Meter la mano en el barro le resulta agradable pero esta mañana de septiembre alguien, desde el interior de la tierra, la ha saludado a la manera occidental: dándole un apretón de manos. Eleonora grita, se levanta y corre en dirección a su nuevo Ford. La tapicería se mancha con el bañador mojado. Con esta concluyente prueba los investigadores de la vida infraterrestre ganamos por uno a cero a los que investigan la extraterrestre.

Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes. E.D.A. libros – 2008

2.253 – Cuatro soldados sin 30-30

Nellie-Campobello   Y pasaba todos los días, flaco, mal vestido, era un soldado. Se hizo mi amigo porque un día nuestras sonrisas fueron iguales. Le enseñé mis muñecas, él sonreía, había hambre en su risa, yo pensé que si le regalaba unas gorditas de harina haría muy bien. Al otro día, cuando él pasaba al cerro, le ofrecí las gordas; su cuerpo flaco sonrió y sus labios pálidos se elasticaron con un «yo me llamo Rafael, soy trompeta del cerro de La Iguana». Apretó la servilleta contra su estómago helado y se fue; parecía por detrás un espantapájaros; me dio risa y pensé que llevaba los pantalones de un muerto.
Hubo un combate de tres días en Parral; se combatía mucho.
«Traen un muerto de tres días -dijeron-, el único que hubo en el cerro de La Iguana.» En una camilla de ramas de álamo pasó frente a mi casa; lo llevaban cuatro soldados. Me quedé sin voz, con los ojos abiertos abiertos, sufrí tanto, se lo llevaban, tenía unos balazos, vi su pantalón, hoy sí era el de un muerto.

Nellie Campobello
Cartucho. Relatos de la lucha en el norte de México, ERA, 2012

2.250 – Líneas paralelas

federico fuertes guzman4  Dos líneas paralelas son aquellas que se mantienen siempre a idéntica y prudente distancia. Dos cuerpos paralelos, por extensión del género matemático al humano, son aquellos que están siempre cerca, que pasan las manos por el lugar que el compañero ha ocupado unos segundos antes, que se miran y no encuentran puentes para cruzar el pozo marrón que separa sus miradas, que se lanzan palabras, mensajes, cartas incluso, pero nada. Un cristal invisible, que en el mundo matemático es la zanja blanca entre las paralelas, separa los dos cuerpos.
Dicen las matemáticas que esas dos líneas anhelantes llegarán a juntarse en el infinito. Nada parecido dice ningún tratado amatorio.

Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes. E.D.A. libros – 2008

2.249 – Ciudadano agresivo

alonsoibarrola  Soy un ciudadano pacífico, amante del orden, enemigo de la injusticia. Pero cuando me provocan, cuando asisto a espectáculos bochornosos -donde la ley del más fuerte se impone sin causa lógica ni justificada- a situaciones inaceptables, a incidentes penosos, donde el débil es fustigado y escarnecido, entonces, una nube roja ofusca mi mente y provoca en mí reacciones insospechadas. Iba yo el otro día, sin ir más lejos, en el «metro». Eran escasos los pasajeros, pero todos los asientos estaban ocupados. Yo permanecía en pie. En una de las estaciones entró en el vagón una señora en estado interesante, muy avanzado… Con esto quiero decir que a simple vista era ostensible su embarazo… Bien, no debía pensar lo mismo aquel tipejo, sentado junto a ella, de mirada distraída. Me puse nervioso… y no pude más. Me acerqué al individuo: «Oiga, usted, ¿es que no se ha dado cuenta…?». El individuo parecía no querer entender. Le propiné un puñetazo en la nariz que le hizo saltar la sangre a borbotones. Un hombrecillo sentado junto a él, salió en su defensa… Le propiné una tremenda patada en el bajo vientre, y cayó como fulminado en el suelo. El resto de los pasajeros, asustados, ni se movieron… Solamente la mujer embarazada -y esto me molestó mucho- se atrevió a increparme… No pude resistirlo. Le propiné tal patada en el vientre que será difícil, supongo, que su parto no resulte prematuro… El convoy se paró en la siguiente estación y me fui apretando el paso. Los viajeros se quedaron atendiendo a los contusionados. Al día siguiente, leyendo el periódico, me sorprendió desagradablemente el hecho de que la parturienta había muerto, «salvajemente golpeada por un desconocido en un vagón del metro». Pero lo más sorprendente era que entre mis víctimas hubiese también un ciego.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

2.248 – Fábula de artistas

orlando-van-bredam-5  Lo cierto es que el gato, con mucha paciencia, aprendió a ladrar. Ladraba con fuerza, con eficacia de perro adulto. Tanto ladró que se olvidó de sus maullidos. Entonces, las opiniones se dividieron entre quienes sostenían que se trataba de un gato falso y quienes, por el contrario, aseguraban que era un perro apócrifo. Nadie tenía en cuenta su virtuosismo, el estudiado empeño que exhibía cada vez que quería soltar un ladrido. Lo peor, sobrevino cuando los demás gatos lo tildaron de traidor, cobarde, obsecuente, cipayo, etc. El mismo rechazo obtuvo de los perros, para quienes era un vulgar imitador, un alcahuete, un arribista, un desarraigado, etc.
Con pesadumbre de artista postergado y vagando sin sentido, el gato llegó un día hasta mi casa. Poco nos bastó para comprendernos. Y decidimos vivir juntos, aunque ustedes no lo crean. Le conté mi drama: nadie quiere saber nada con un perro fino, delicado, que sólo emite maullidos de gato.

Orlando van Bredam
La vida te cambia los planes, 1994

2.247 – Peligro de las excepciones

MarcoDenevi34  Sentado en el umbral de mi casa, vi pasar a Lázaro, todavía con el sudario puesto en medio de una multitud que lo aclamaba. Después que la muchedumbre se alejó, vi pasar a un joven en ligero estado de putrefacción. Después, a una mujer embalsamada. Tras la mujer pasó un esqueleto pelado aunque con anillos en las falanges. Al ver que se aproximaba un hombre sin cabeza pregunté qué significaba todo aquel desfile. Si bien el hombre no tenía cabeza le pregunté qué significaba todo aquel desfile. Si bien el hombre no tenía cabeza me contestó muy atento:»Cuando suspendieron momentáneamente la ley para que Lázaro saliera, nosotros aprovechamos la suspensión y salimos también. Somos muchos. Mire». Miré y vi que por el camino avanzaba la columna de los resucitados La atmósfera se había vuelto irrespirable.

Marco Denevi
Falsificaciones, Thule ediciones, 2006.

2.246 – Recomendaciones para ser alcanzado por un rayo

 francesc barbera Si la tormenta le sorprende bañándose en una piscina, río o playa, permanezca en el agua: el cuerpo mojado es buen conductor de la electricidad. Si se encuentra en la montaña, diríjase a la cima más alta. Refúgiese debajo de los árboles, sobre todo si están aislados. Acérquese a alambradas, verjas y cualquier tipo de objetos metálicos. Utilice su teléfono móvil. Si además realiza una llamada, la probabilidad de ser alcanzado por un rayo se multiplica. Con suerte, ella responda y pueda decirle, un instante antes de recibir el impacto, que aún la ama.

Francesc Barberá Pascual
Microrretales, 2014

2.245 – El tenía…

luciano c egido  Él tenía un tiro en el corazón y ella, en la cabeza. Nunca se sabrá quién de los dos amaba más al otro: si ella por matarse por él o él por dejarse matar por ella.

Luciano G. Egido
Enigma (Cuentos del Lejano Oeste, ed. Tusquets. 2003)
http://es.wikipedia.org/wiki/Luciano_G._Egido
http://www.lecturalia.com/autor/1019/luciano-g-egido