Lo enrollamos despacito, como hace mamá con la alfombra del salón, lo cargamos a hombros entre todos y lo tiramos al río. Fue un robo sonado. Después tuvimos cinco meses de vacaciones: el tiempo que tardaron los mayores en construir de nuevo el camino hasta la escuela.
Elisa de Armas
http://www.revistaparaleer.com/premiosms2011/mas_votados/19/15
Me gustan los relatos en los que la ficción parece más real que la realidad misma. Y en este tú, eso, lo bordas. Felicidades
Ya tardabas en estar aquí, Elisa. Y además, con este pedazo de micro (que te conocía).
Un abrazo grande.
Es un microrrelato perfecto genial, que no me cansaré de leer y releer nunca. Tan simple, aparentemente; tan lógico y bien encajada la idea.
Elisa nunca sabrá (y aunque lo supiera se sorprendería) el tiempo que este micro me ha acompañado entre mis preferidos, a la espera de una idea genial, como la suya, a la que no finalmente tuve que renunciar.
Me gusta mucho, me encanta
Muchas gracias a Carlos por traer este micro a su página y a los tres amables (y estimadísimos) comentaristas. Y muy especiales a Luisa, que me ha dado la pista, no tenía ni idea.
felicidades Elisa. un abrazo
Estás en tu casa.
Gracias a ti y un saludo.