Llegó a la gran ciudad y entró a servir en casa de unos respetables señores. Enviaba a sus padres, que vivían allá, en el pueblo, unos modestos giros postales que con los meses fue incrementándolos, gracias a la nueva ocupación que había encontrado como camarera en un lugar que no precisó muy bien en su carta. La alegría y orgullo de los padres por aquella hija tan buena y cariñosa sufrió un rudo golpe cuando recibieron una carta de un tribunal tutelar de menores notificándoles que su hija se hallaba bajo su custodia, tras haber sido detenida en una sala de fiestas, donde, al parecer, prestaba diversos servicios, entre ellos el de camarera. Cuando la enviaron a casa, su padre le propinó una brutal paliza y su madre la insultó y escarneció despiadadamente. Días más tarde desapareció y nunca más supieron de ella. El padre, de vez en cuando, se acercaba por la oficina de Correos, esperando encontrarse con algún giro postal a su nombre: en vano. Que fuera una prostituta era una desgracia, pero que se comportara tan egoístamente con sus pobres padres, no tenía perdón de Dios, repetía el hombre una y otra vez al funcionario que le atendía.
Mes: septiembre 2013
1.644 – La fábula de un feo
Se despertó y aseguró que ya no era un hombre, sino una nevera.
No es fácil, no, de un día para otro, y para unos padres de mediana edad y talento, hacerse a la idea, advertir, que un hijo, su hijo, por muy feo que sea, ya no es un hijo, su hijo, sino que es, en su fábula, un electrodoméstico de cocina.
No es fácil, no.
A pesar de que éste se despierte y lo diga así, de seguido.
Todavía feo, sí, pero con tal convencimiento y afán que nadie en la casa osa llevarle la contraria.
En la casa y alrededores.
Nadie.
Y eso a pesar de la falta más que evidente de display: accesorio propio, indiscutible, en la fisonomía de cualquier nevera moderna, más allá de gamas y modelos. Y más allá, también, de la supuesta existencia o no -aunque esto ya serían conjeturas a falta de lo que dictaminase la autopsia- de compartimentos interiores, cajón de zona cero o huevera para los huevos.
Pero tal era la certeza del feo, su persistencia.
Incluso, por un instante, se escucha el ruido del compresor.
Prrp, prrp, prrp.
O algo así.
Serían sus tripas, ¿no?
Puta fábula.
Que en fin, que qué se le va a hacer.
Pues nada, seguir.
¿Y luego?
Tirar la vieja, enchufar al feo a la corriente, pegarle un imán, dos.
Agustín Martínez Valderrama
1.643 – CLIII
1.642 – Celebridad
1.641 – Los nombres de las calles
Dicen que el general Ubaldo Lucas Agustí y el coronel Óscar Manuel Pérez-Puig nunca se llevaron bien. El uno desaprobaba las maneras del otro, discutía sus tácticas, ponía sus estrategias en duda, y al revés. Hoy, las calles que llevan sus nombres se cruzan en el centro de la ciudad que les vio nacer. Y en la esquina que forman se suceden terribles accidentes de circulación, disputas vecinales y asaltos de una crueldad insospechada.
En la esquina que forman las calles del Amor y la Amistad, los accidentes también son frecuentes. Los enamorados riñen, pierden sus carteras los paseantes, y perros que nunca antes mordieron a nadie atacan a los niños sin motivo.
En la esquina que forman el bulevar del Progreso y la calle del Bienestar duerme cada noche, entre los mismos cartones, un mendigo distinto.
Las calles que llevan tu nombre y el mío se cruzan en una plaza tranquila, de tierra, en la que los enamorados que fuimos se aguardan todavía sin paciencia.
Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013
1.640 – Metátesis
Primero echó en falta una blusa beige, luego unas braguitas color rosa. Juraría que las había lavado y tendido. Otro día fue la falda azul que tanto odiaba, pero que tenía que ponerse por obligación en el trabajo. En su lugar se encontró unos pantalones vaqueros que no eran suyos, pero sí de su talla. Se los probó. Le sentaban bien. En la siguiente colada aparecieron unos calzoncillos, una camiseta interior de tirantes y un jersey. Ahora lo que le faltaba era el sujetador y unas medias. Vivía sola y apenas se relacionaba con los vecinos. Hasta que un día, justo al ir a introducir la llave en la cerradura del portal, creyó ver entrando en el ascensor a alguien que vestía una blusa beige y una falda azul. Era ella, su mismo corte de pelo, su estatura, su andar desgarbado.
Instintivamente, giró la cabeza para contemplarse en el espejo de la entrada. Un muchacho vestido con unos vaqueros ajados y un jersey de cuello alto, entre sorprendido y cómplice, le miraba desde lo hondo del espejo con sus mismos ojos.
Juan Ramón Torregrosa
http://nalocos.blogspot.com.es/2013/07/juan-ramon-torregrosa.html
1.639 – 7 12 27 31 32 44
Pagar de una vez la hipoteca, hacer ese viaje soñado lejos de la rutina aplastante del día a día o simplemente vivir mejor, sin sentir la soga de fin de mes… Antes de marcar la edad de su hijita pequeña -el ojito derecho de la familia-, el pobre Armando se secó la frente y dio una profunda calada a su imponente cigarrillo casero. Después, con las demás casillas siguió el mismo ritual: secarse la frente, calar el cigarro y marcar. Marcar la edad de su otro hijo –al que nunca falló cuando había que llevarlo a entrenar-, marcar el día de la boda con su mujer –para él, lo más importante de su vida-, marcar la edad que tenían los dos cuando se casaron –apenas se llevaban un año-. Secarse la frente, calar el cigarro y marcar. Marcar, por fin, el último número y con él, retar con valentía y a pecho descubierto a la diosa fortuna…
Armando sólo fallo seis números, pero su sueño -aquel que llevaba 44 años esperando- seguía intacto.
Daniel Sánchez Bonet
http://microrrelatoapeso.wordpress.com/2012/03/28/7-12-27-31-32-44/
1.638 – Carta sin remite
Somos dos tíos fuertes, ¿a que sí?: Posdata. Recibe un cordial saludo. Bueno, ya me despido. Y Wilder antes que Coixet. Mejor güisqui que diazepam. Solo un par de sugerencias más. Innegociable el arroz dominguero en casa de sus padres. Que quede limpia la encimera para que no acudan hormigas. Dos de azúcar. La leche, descremada. El café, caliente. Cuela la pulpa de la naranjada. Y tener un perro. Siempre quiso viajar a Nueva York. Anímala a maquillarse cuando llueva. Pero quizás ignores algunos detalles. A estas alturas ya sabrás que los besos en la ducha valen el doble. Querido tipo afortunado:
José Agustín Navarro Martínez
Relatos en cadena 2012-2013-Ganador del 27/6, semana 32
1.637 – Romance
La aldeana parió dos hijos el mismo día desventurado. Su suegra le hizo juicio de adulterio. La nuera alegó: “No só culpable, que yací con mi señor marido dos vezes en una misma noche.” El tercer hijo dio en ser morenico a los pocos meses de nascido. La suegra volvió a protestar y la aldeana a atestiguar: “Que la nodriza morena es, e su leche le oscureció”. La suegra quedó conforme, ca ella alimentó al su hijo con leche de cabra e, ya marido, tornóse cabrón.


