1.665 – Primera línea de playa

 pilar galan5 Desde la terraza del apartamento se ve solo un poquito de mar entre las torres de los hoteles. No importa, a la terraza no salen casi nunca, porque es enana y está abarrotada de colchonetas y cubos. Además, a partir de las nueve de la mañana, el sol cae a plomo sobre los baldosines sin toldos, un lujo, como el aire acondicionado no incluido en el alquiler. Se supone que la vida hay que hacerla en la playa, de ahí las incomodidades del piso, pero a las cuatro de la tarde el Mediterráneo es un caldo incluso para los pequeños, que nunca duermen siesta, aunque aquí, a pesar de los cuarenta grados, caen enseguida.
Aún son las ocho de la mañana y ya se ve el movimiento de las terrazas, los camiones de reparto, el rumor de las mangueras sobre el cemento que arde.
Mientras desayuna, hace mentalmente la lista de la compra, prepara el menú, y selecciona qué se pondrán hoy. Luego, recoge lo poco que se puede recoger y empieza a barrer la arena del pasillo, sorteando maletas y zapatos. Queda una hora para que se levanten todos y comience el desenfreno de tazas y turnos de ducha. No sabe qué hacer, porque, aunque ha traído libros, no hay sitio para la lectura, salvo la terraza, donde ha empezado a calentar hace ya rato. En el salón duermen los cuñados, y el baño y la cocina no tienen luz suficiente. Solo queda echarse a la calle y sentarse a tomar otro café hasta que la llamen.
En el portal se cruza con otra mujer que lleva un libro en la mano. Sonríe, porque intuye que ni siquiera es original en esta angustia de calor y agobio, en este sentimiento horrible de contar cuántos días faltan para que se terminen de una vez las malditas vacaciones.

Pilar Galán

Paraíso posible. De la Luna libros. 2012

1.662 – Valentina

daniel sanchez bonet Se acostó por primera vez con ella en su nuevo piso. Él dice que fue un flechazo, una obra del destino. Ella, que nada más verlo supo que él era el hombre de su vida. Una vez dentro, él explicó que todo sucedió cómo si se hubieran conocido de siempre. Ella, que nunca le había pasado nada igual. Ya en la cama, entre las sábanas, él sintió que ella era la cosa más bonita que jamás había visto en su vida. Ella, que fue como una primera vez.
Al día siguiente, él conoció a Valentina.
Se acostó por primera vez con ella en su nuevo piso. Él dice que…

Daniel Sánchez Bonet

http://microrrelatoapeso.wordpress.com/2012/02/18/valentina/

1.661 – Hábitat

angel olgoso 2 A las doce y veinte de un sábado soleado de octubre,contra un rincón de la cocina de su vivienda en un pueblecito cercano a la industriosa capital de la provincia, el hombre golpea a la mujer que castigará al hijo que dará una patada al perro que morderá al gato que perseguirá al ratón que abatirá a la cucaracha que atrapará al gusano que devorará al hombre.

Ángel Olgoso

La máquina de languidecer. Ed. Páginas de espuma, 2009

1.660 – Palabras parcas

luisavalenzuela Abelardo, Arsaín, astuto abogado argentino, asesor agudo, apuesto, ágil aerobista acicalado. Atento. Amable. Amigo asiduo, afectuoso, acechante. Ambicioso. Amante ardiente, arrecho. Autoritario. Abrazos asfixiantes. Asaltos amorosos, arduos, anhelantes, ansiosos, asustados. Aluvión apagado, artefacto ablandado, apocado. Agravado. Altamente agresivo, al acecho, Abelardo Arsaín. Arma al alcance, arremete artero, ataca arrabiado, asesina. Atrapado. Absuelto: autodefensa. ¡Ay!

Luisa Valenzuela

1.659 – Virgen

teresa servan2 Liberado al fin del bastón blanco, el hombre ciego se recuesta en la cama junto a la muchacha. Su barba recia contrasta con la suave melena femenina, empapa el olor que ella desprende e imagina sus curvas.
Tumbada junto a él, la joven parece una niña, duda, es la primera vez que se ofrece a un hombre y el rubor de sus manos delata la timidez virginal. Entonces, olvida el bastón y el perro que custodia la puerta y, pudorosamente, apaga la luz.

Teresa Serván

1.658 – El cine…

cine El cine estaba atestado. Yo temblaba como el adolescente que era. Después de mucho pensarlo deslicé la yema de mis dedos sobre el dorso de su mano, en la nervadura de sus venas. Su pelo desprendía un aroma a jazmines estrujados que me turbaba el sentido. Había una fiesta en casa de Bette Davis, recuerdo. Respondió a mi caricia apresándome el pulgar con trémula suavidad. Lo he buscado, pero no he vuelto a encontrar un momento de pasión semejante en toda mi vida.

César Vicente

http://www.revistaparaleer.com/premiosms2011/mas_votados/19/10

1.657 – Todos callados en familia

curso-de-retiro-bombilla-fundida-Aneto1 Cuando era más chico, y se cortaba la luz en la casa de mis viejos, nos quedábamos todos en la cocina sentados. Mirábamos fijo la vela que hacia equilibrio en el medio del plato hondo, transparente. Se iluminaban nuestras caras. En silencio esperábamos ansiosos que vuelva rápido la luz, para poder encender el televisor.

Leandro Lozano

http://www.cuentosymas.com.ar/blog/todos-callados-en-familia/