Todas las mañanas bajo corriendo hasta la playa, para ver si las olas han arrastrado algún objeto que pueda serme útil: un jirón de vela, unas tablas, alguna cuerda, un barril de ron… Pero, rara es la vez que encuentro algo provechoso.
Tampoco vislumbro en lontananza la silueta de ningún barco. Ni encuentro a nadie conocido con quien hablar. Ese muchacho negro al que llamo Viernes, hace días que no aparece. Aburrido y descorazonado, a mediodía recojo la toalla y la sombrilla y me voy para la piscina del hotel.
2 comentarios en «1.601 – Robinson»
Deja un comentario
Disculpa, debes iniciar sesión para escribir un comentario.
gracias,
¡Pobre Robinson, cómo se tiene que aburrir en esa piscina de hotel fuera de temporada!
Muy buena recreación del mito.