1.334 – Las insaciables madres de los neuróticos hijos en las podridas Dinamarcas

 Después de una agotadora noche de amor, Gertrudis le exigió a Claudio una nueva prueba de amor. Claudio no era ningún atleta sexual. Desesperado, salió y mató al marido de Gertrudis y padre de Hamlet.

Marco Denevi
Falsificaciones. Thule ediciones S.L. – 2006

1.333 – Ya no quiero a mi hermano

 «Carlitos está aquí», dijo la médium con su voz de drácula, y de pronto se transformó y puso cara de buena. Entonces mamá le hizo muchas preguntas y el espíritu respondía a través de la señora. Seguro que era Carlitos porque sabía dónde estaba el robot y cuántas monedas había en su alcancía, dijo cuál era su postre favorito y también los nombres de sus amigos.
Cuando la médium nos miró haciendo las muecas de Carlitos papá empezó a llorar y mamá le pidió por favor, por favor que no se fuera. Las luces se apagaban y encendían, los cuadros se caían de las paredes y los vasos temblaban sobre la mesa. Me acuerdo que la señora se desmayó y que una luz atravesó a mamá como en las películas. «Carlitos está aquí», dijo con cara de felicidad.
Desde entonces hemos vuelto a compartir el cuarto y los juguetes, el ordenador y la Play-Station, pero la bicicleta no. Mamá quiere que sea bueno con Carlitos aunque me dé miedo. No me gusta su voz de drácula. Y además huele a vieja.

Fernando Iwasaki
Ajuar funerario.Ed Páginas de espuma. 2009

1.332 – Saltos*

 Mira por donde, el jersey de lana que su tía Carmina le había metido en el bolso a última hora, iba a servir para algo.
-¿Qué haces, tía? ¿Un jersey? Pero que voy a Australia, que allí ahora es verano, que no me va a hacer falta.
-Dice ella que verano, ¿pero vamos a ver, mi alma, cómo va a ser verano si estamos en enero? Tú cógelo, que para eso lo hice, y si no te vale, pues lo guardas para cuando vengas….Dice que verano…¡esta chavala está fatal!-había sentenciado la tía Carmina antes de darle un billete de cincuenta euros y pedirle que se cuidara mucho.
En casa no hubo grandes despedidas. Todos se habían prometido en la cena de Navidad que nada de escenas dramáticas. Ella se iba a trabajar a la otra esquina del mundo sí, pero no le quedaba otra. Además, con internet, se verían todos los días.
Ni su licenciatura superior en la Escuela de Minas ni sus ocho años de trabajo en una constructora le habían servido para labrarse un futuro estable hasta ese momento. Estaba harta de cobrar dos duros por currar lo suyo y lo de los demás. Así que cuando recibió el correo electrónico con la oferta de trabajo no se lo pensó mucho. «Empresa australiana precisa Ingeniero Superior de Minas para proyectos relacionados con la captación de aguas subterráneas». ¡Perfecto!. Su proyecto de fin de carrera la había hecho toda una experta -y enamorada- en la materia y su nivel de inglés era más que aceptable. El sueldo acabó por convencerla: 63.000 euros brutos al año durante seis años y dos viajes a España pagados por la empresa, uno en verano y otro en Navidad.
Y allí estaba, solo dos meses después de responder aquel correo electrónico, en un avión camino de Sidney.
-¿Eres Violeta Morales?
-Sí, sí, sí…-titubeó ella que se había quedado absorta mirando por la ventanilla.
-Vente para atrás con nosotros, llevamos dos horas calculando quién de todas las mujeres que van en turista sería Violeta Morales y por fin te encuentro. Ya pensábamos que no existías. Por cierto, me llamo Esteban, y no te asustes, no ha pasado nada, somos compañeros de trabajo. Yo y aquellos cafres del fondo que oyes gritar. Pero coge tus cosas y vente para acá que tienes mucho que oír. ¿Sabes cocinar? Esperamos que sí, eres la primera asturiana del grupo y la verdad, una fabada no vendrá mal de vez en cuando.
Esteban encadenaba un tema con otro y apenas la dejaba responder. Cuando se dio cuenta él ya llevaba su equipaje de mano hacia la cola del avión.
-¿Tendrás algo para taparte, no? Es que atrás hace un frío que pela.
Violeta abrió el bolso y con la mano derecha tocó el suave jersey de lana gorda de su tía Carmina.

Aitana Castaño Díez

http://sairutsa.blogspot.com.es/2012/01/saltos.html

(*Para los que cruzáis charcos y sueños en busca de un futuro mejor)

1.331 – Ladrones de miradas

En el andén del metro F. y N. se buscan las miradas. F. encuentra la mirada de nieve de ella, la atrapa y la encierra en un cofre bajo dos vueltas de llave. N. encuentra la mirada de fuego de él, la atrae y la encierra en una habitación oscura, tenuemente iluminada por el ojo de un ventanuco. Allí la somete a un arduo interrogatorio y, quemándose los párpados, recorre el historial de la visión de F. para descubrir dónde puso la llave.

Antonio Serrano Cueto
http://antonioserranocueto.blogspot.com/

1.330 – La coctelera

 Si el tiempo hubiera sido agitado un poco más en la coctelera, algunos personajes habrían quedado esparcidos por épocas diferentes a las que los vieron nacer. Emparejemos, por ejemplo, al famoso rey Salomón con la famosa actriz dramática Sarah Bernhard. ¿Cómo hubiera evolucionado la historia de la ética si en el momento que el rey elevó su espada para cortar el niño en dos mitades, la madre biológica y la actriz se hubieran echado a sus pies, igualmente confundidas, igualmente destrozadas, tal vez la Bernhard con un superior toque de dramatismo en sus movimientos faciales? Pobre rey.

Federico Fuertes Guzmán
Los 400 golpes. E.D.A. libros,2008

1.329 – El lavonio

 Hoy a la gente le interesan poco las pruebas con animales. Todo se ha visto ya. Encallecidos por la costumbre, limitados por la exigencia de corrección política, los espectadores prefieren los circos donde solo actúan humanos, aparentemente por propia voluntad. Es difícil encontrar animales capaces de provocar asombro, que puedan dar al mismo tiempo, ciertas garantías de que no se los ha torturado durante su entrenamiento.
En la función de ayer, nuestro lavonio, siempre independiente y poco previsible, engulló a una anciana del público, de carnes correosas, escupiendo sus huesos mondos para verificar la autenticidad de la prueba. Sin embargo los escépticos, que nunca faltan, desmerecían la hazaña Algunos decían que los huesos ya los tenía en la boca Otros no aceptaban que el lavonio pudiera haber comido por propia voluntad a una anciana, sin duda medicada bocado de mal sabor y peligroso para la salud del animal Entre ellos, muchos estaban seguros de que la supuesta anciana era una joven actriz bien maquillada, y ya era tarde para convencerlos de que no estaban en lo cierto.

Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011

1.327 – Depurativa

De los remedios de la abuela
En la licuadora, unos trozos de piña fresca, una rama de apio y un vaso de zumo de naranja para limpiar los intestinos.
En la trituradora: la foto de boda, el montón de promesas fallidas y un manojo de recuerdos. Ideal para resucitar el alma.

Alejandra Díaz-Ortiz
Pizca de Sal.Trama Editorial 2012

1.326 – Quietita

 Se fue hace dos días, que se volvía a casa dijo, que estaba harta de los guerrilleros, que no aguantaba más la vida en la selva. Como si no recordara lo que le pasó a Daniela, que huyó y la encontramos esa misma tarde muerta al lado del río con los ojos tan abiertos que se coló dentro el cielo, y los soldados venga a reírse. Ay esta boba dónde estará, si es mejor portarse bien y cuando se te echan encima, solo es mirar para otro lado, que no te llegue su aliento, te quedas quietita y ya.

Rosana Alonso
Los otros mundos.Edit. Talentura, 2012

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1.325 – Ofrenda

 La mujer de la foto sonreía. «¿Sí?», preguntó el doctor mientras me esforzaba en vano tratando de situarla entre mis recuerdos. Le devolví la imagen en silencio. «La operación ha sido un éxito», afirmó orgulloso. Me palpé la insignificante cicatriz en el lóbulo parietal y experimenté una cierta sensación de desasosiego recordando sus palabras durante la primera visita: «El cerebro se aferra al dolor. Lo último que queda tras la pérdida. Cerrar el recuerdo cierra el dolor». «¿Puedo volver a verla?», pedí. Me tendió la foto con suficiencia y mirando aquella sonrisa, tan desconocida y tan familiar, descubrí que recordar duele pero olvidar duele todavía más.

Luis Fernández de los Muros
Relatos en cadena 2009-2010. Alfaguara-2010