Le da un beso a su mujer aún dormida en la frente, al levantarse, pero ella se lo devuelve después, en el cuarto de baño, cuando sale de la ducha.
Están en paz.
Luego prepara el desayuno a sus tres hijos que, al salir, ya en la puerta de la casa, le dan cada uno dos besos, lo que deja un saldo a su favor de seis. De ésos le dará dos a su madre cuando se detiene un minuto a saludarla, camino del trabajo, y otros dos a Lucía, la nueva secretaria de Cuentas, cuando se la presentan; recupera uno que le da su hermana cuando pasa por la oficina a verle, a media mañana, con lo que aún le quedan tres.
Su mujer le da dos más a la hora de comer, en el restaurante con manteles de cuadros rojos y blancos en el que suelen encontrarse. Más otros dos que le da Bianca, la encargada, cuando se sienta a la mesa con ellos a tomar café, hacen siete. Dos los desperdicia con una antigua compañera de carrera de la que apenas recuerda el nombre, con la que se encuentra en la puerta del edificio Andrade.
Con los cinco que le restan regresa al trabajo, donde le dará dos a escondidas a Isabella, una joven estudiante en prácticas que va sólo por las tardes. Luego, en el hotel Dos Castillas, le dará los tres restantes y ocho más, repartidos por distintos lugares de su cuerpo. Ella le devuelve doce, la mayor parte en la boca y el cuello. Él la besa dos veces más en el coche, cuando la deja frente a la casa de sus padres, con los que aún vive. Piensa mientras se los da que son besos rápidos, clandestinos, pero cuentan igual.
Llega a su casa tarde, cansado y sin apenas besos.
Da uno a cada uno de sus tres hijos, que duermen ya. Se acuesta junto a su mujer, uno abajo. En números rojos, le explica que en la agencia están sobrecargados de trabajo. A pesar del enfado, antes de darse la vuelta y dormir, ella le da un beso en la frente.
Estoy en paz, piensa él antes de quedar profundamente dormido.
Autor: carlos
1.573 – Chimerical Love Story
Lo mejor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre unos segundos más largo de lo necesario.
Lo peor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre una noche más breve de lo necesario.
Maria Jesus Lavado Jimenez
http://madseasonenserie.blogspot.com.es/search/label/Microrrelato
1.572 – Vengo de pagar la renta y me he acordado de ti
Vengo de pagar la renta y me he acordado de ti, y de la infanta, y de su DNI. De ti, ministro Montoro, y de tu risa, de tus promesas y tu amnistía fiscal. De ti y del programa PADRE, y de su madre, y de vuestro programa electoral.
Me he acordado de Luis Bárcenas, y de las cuentas en Suiza. De Lionel Messi y don Emilio Botín. Me he acordado de Fasana y de Correa. De Rudy Valner y de Iñaki Urdangarin.
Me he acordado de los sobres y los recortes; de Carlos Fabra y la Conferencia Episcopal. Me he acordado de las cajas y del rescate. De los desahucios y del Valencia Fútbol Club.
De las becas «excelentes» y los tijeretazos en la sanidad. Del «que se jodan» de Fabra y del plasma de Rajoy. De los despidos «en diferido» y de la reforma laboral.
Vengo de pagar la renta y no lo puedo evitar. Me acuerdo del banco malo, la banca suiza y las SICAV.
Ignacio Escolar
http://www.eldiario.es/escolar/Vengo-pagar-renta-acordado_6_147395282.html
1.571 – Tin sítulo
-Llega usted tarde, López -dijo el jefe.
-No soy López, jefe, sino Facundo.
-No se haga usted el listo y haga el favor de incorporarse a su puesto -respondió.
Encontré a López metiendo mis cosas en una caja. -¿Pero qué haces? -pregunté.
-No te hagas el tonto, López, lo sabes muy bien -dijo él.
El caso es que no lo sé, pero a la noche he cenado con sus hijos y yacido con su mujer, no están los tiempos que corren como para perder el trabajo por culpa de un quién es quién.
Alberto Corujo
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012
1.570 – Curiosidad cultural
1.569 – A los besos por su nombre
1.568 – 1
El primer microrrelato que escribí se titulaba «Borrás». Trataba sobre una muchacha a la que un mago se empeñaba en meter en una caja. El segundo, se titulaba «Léolo». Trataba sobre un niño encerrado en una habitación, sin más pasatiempo que un único libro, que trataba sobre un niño encerrado en una habitación, sin más pasatiempo que un único libro.
Desde entonces han sucedido, puedo asegurarlo, varias extinciones parciales o totales. De lo que ya no estoy tan seguro es de si ella sigue sin caber en las cajas de mago, ni de si yo he salido de esta habitación donde existe un solo libro.
Fernando Sánchez Ortiz
1.567 – El sol
Desde el amanecer de hoy se celebra la fiesta del sol, el Inti Raymi, en las estepas y las serranías de los Andes. Al principio de los tiempos, la tierra y el cielo estaban a oscuras. Sólo noche había.
Cuando la primera mujer y el primer hombre emergíeron de las aguas del lago Titicaca, nació el sol.
El sol fue inventado por Viracocha, el dios de dioses, para que la mujer y el hombre pudieran verse.
Eduardo Galeano
Los hijos de los días – Siglo XXI – 2012
1.566 – Sombrero de doble copa
1.565 – Olvido
Busco a mi perro que lo apodamos «Olvido», cuyo mote jamás recuerdo. Mi mujer le colgó del cogote un collar con la palabra Olvido para ayudarme. Todo resultó en vano pues el perro se lo pasa en la calle. Yo en casa, y con mi falta de memoria trate de llamarlo por su nombre que siempre olvido, aunque de sólo pensarlo, él viene.


