Contaminación semántica (para José María Merino)

Luisa-ValenzuelaLa vida transcurría plácida y serena en la bella ciudad de provincia sobre el lago.
A pie o en coche, en ómnibus o en funicular, sus habitantes se trasladaban de las zonas altas a las bajas o viceversa sin alterar por eso ni la moral ni las buenas costumbres.
Hasta que llegaron los hispanistas y subvirtieron el orden. El orden de los vocablos. Y decretaron, porque sí, porque se les dio la gana, que la palabra funicular como sustantivo vaya y pase, pero en calidad de verbo se hacía mucho más interesante.
Y desde ese momento el alegre grupo de hispanistas y sus colegas funicularon para arriba, funicularon para abajo, y hasta hubo quien funiculó por primera vez en su vida y esta misma noche, estoy segura, muchos de nosotros funicularemos juntos.
Y la ciudad nunca más volverá a ser la misma.

Luisa Valenzuela

Poeta

alvaro yunqueMe preguntas qué es un poeta ¿Ves aquella nube oscura, tormentosa? De súbito el sol da sobre ella. Y se iriza de colores: esa nube es un poeta.
     Ser poeta no es ser distinto a los demás. Es ser nube, como todos: pero además de ser como todos – igual que aquella nube era semejante a muchas otras nubes – también es recibir luz del sol.
     Y jugar con ella.

Álvaro Yunque

Entre tinieblas

tinieblasY dicen que en medio de la noche cobran vida, y que, cuando despiertas sobresaltado, esquivan certeros tus inciertos manotazos aprovechándose de la oscuridad, de tu estado de atolondramiento, de la dificultad para orientarte, de tu urgencia por llegar al baño, y que al amanecer contemplas horrorizado la prueba palpada de que aquello no fue sólo una pesadilla, ese halo cada día mas intenso, más oscuro e imborrable de suciedad que los rodea, y que cuidado lo hijosdeputa que son los interruptores.

Juan Ramón Santos

En la silla de ruedas

ana maria shua 3_bTía Petra se finge paralítica para vivir en su silla de ruedas, tapada con una manta escocesa que oculta sus patas de cabra, su cola de pez, su mitad serpiente. Los sobrinos le quitamos la manta mientras dormía y vimos las dos piernas de niño, pequeñas y delgadas, que siempre se pone para dormir.

Ana María Shua

Diccionario del diablo

ambrose bierce2Folletín, s. Obra literaria, generalmente una historia que no es verdadera y que se prolonga insidiosamente en varios números de un periódico o una revista. Cada entrega suele venir precedida de un «resumen de lo publicado», para los que no la han leído, pero sería más necesario un «resumen de lo que sigue», para los que no piensan leerlo. Lo mejor sería un resumen de todo. El difunto James F. Brown estaba componiendo un boletín para un semanario en colaboración con un genio cuyo nombre no ha llegado a nosotros. Trabajaban, no conjunta sino alternativamente: una semana Brown escribía un capítulo, a la semana siguiente escribía su amigo, y de este modo pensaban seguir hasta el fin de los tiempos. Infortunadamente se enemistaron, y un lunes por la mañana, cuando Brown leyó el periódico para poder continuar la historia, descubrió que esta había sido interrumpida de un modo calculado para sorprenderlo y herirlo. Su colaborador había embarcado a todos los personajes del relato en un buque y los había hundido en lo más profundo del Atlántico.

Ambrose Bierce

Triángulo

fabian_vique2Él prefería la lluvia. Ella, el sol. Yo, la nieve.
Ella miraba todas las telenovelas. Él, los partidos de fútbol. Yo, las noticias.
Él hablaba lo necesario. Ella bastante más. Yo, demasiado menos.
Ella amaba a Dios por sobre todas las cosas. Él era ateo. Yo, agnóstico.
A él le gustaba ir a bailar. A ella, los conciertos. A mí, el cine. Ella lucía un premeditado desaliño. Él estaba siempre impecable. Yo, no tanto.
Éramos buenos amigos pero ella estaba enamorada de él. El problema era que él me amaba a mí. Y yo, claro, la amaba a ella.

Fabián Vique

Prohibición final

Orlando Romano2Los Borruetz, pueblo bárbaro que llegó a dominar un extenso territorio del Asia Menor, veían en la belleza su peor enemigo, lo más propicio para atenuar la ferocidad de un guerrero: la prohibieron.
Jamás conocieron la derrota en sus combates por conquistar nuevas tierras, excepto en Capadocia, tumba de toda su hueste.
Las amazonas nunca supieron por qué los Borruetz habían combatido con los ojos vendados.

Orlando Romano

Literatura del salón en el ángulo oscuro

pilar_galan_2b Supo que tenía que dedicarse a otra cosa cuando tras comentar la rima de Bécquer, la clase entera se quedó en silencio.  
Había hablado del hipérbaton magnífico del comienzo, de las manos blancas, del ángulo oscuro del salón, del genio que duerme en el corazón de los hombres.
Ay, pensó, se habrán enterado de algo.
Una mano se levanto tímidamente desde el fondo. Ella abrió la boca suavemente, esperando la confirmación de su esperanza. Una voz como Lázaro dijo:
 -¿Qué es un arpa, señorita?
Lo gritaba aún cuando se la llevaron por el pasillo, los pelos del niño entre sus blancas manos.

Pilar Galán