Le propuso matrimonio. Ella no aceptó. Y fueron muy felices.Enamorado
Le propuso matrimonio. Ella no aceptó. Y fueron muy felices.
Le propuso matrimonio. Ella no aceptó. Y fueron muy felices.
Vete a tomar por culo, Teresa, me escribió en el móvil.
Solo un poeta como él podía despedirse en endecasílabos.
Pilar Galán
En su sueño, el ventrílocuo es muñeco. El muñeco, en cambio, suele soñar con la mujer del ventrílocuo.
Hay que reconocer que tengo un aspecto elegante. Sin llegar a ser tan apuesto como el secretario de su Santidad, se nota de lejos que soy de una distinguida familia romana de toda la vida. Soy alto y delgado y tengo el pelo rubio pajizo y los ojos de un azul muy claro.
La historia del hombre que entro en un burdel por error y le resulto imposible salir de él es muy divertida pero este no es el contexto adecuado para contarla.
Víctor Gonzalez
Tsé-Hu-Tchen, mandarín de Kiusiu, se hallaba reposando en los jardines de su palacio. De repente, apareció un caballo y le mordió una rodilla.
Min-Tsú, esposa de Tsé-Hu-Tchen, acudió presurosa, dispuesta a espantar al corcel con una palmeta.
-Déjalo. Déjalo –le dijo Tsé-Hu-Tchen. Poco después el animal se marchó tan sigiloso como había llegado.
-Debiste haberme permitido que lo asustase – reprochó Min-Tsú a su marido.
-Bien sabes –dijo entonces Tsé-Hu-Tchen- que ese caballo puede ser la reencarnación de nuestro amado hijo Ho-Knien-Tsí, muerto en el combate naval de Ngen-Lasha.
-¡Sigue, sigue! –se quejó la mujer-. ¡Sigue malcriándolo!
Roberto Fontanarrosa
Escribía sobre el teclado con gran velocidad, mil idioteces por minuto. Era celebrado por su eficiencia.
Sólo tenemos el habernos perdido.
Pia Barros
A L.K. después de aquello, le era difícil respirar. Le producía un extremo dolor soportar la existencia propia y la de los demás. Una terrible incógnita, el porqué de todo. Así que sin tener la menor idea de qué hacer con su vida, cogió el primer tren para Dublín, buscó trabajo, conoció a una mujer, se casó y tuvo hijos.
Nota: Todo lo demás, incluido ese dato, puede ser aleatorio, es decir, que bien puede el personaje coger un tren para Oslo, Londres, Barcelona, o no cogerlo. Y también puede no casarse. Es decir, todo es accidental y fortuito, menos el dolor y la angustia, que han de ser fijos.
Julia Otxoa
A veces por las noches -meditaba aquella ocasión la Pulga- cuando el insomnio no me deja dormir como ahora y leo, hago un paréntesis en la lectura, pienso en mi oficio de escritor y, viendo largamente al techo, por breves instantes imagino que soy, o que podría serlo si me lo propusiera con seriedad desde mañana, como Kafka (claro que sin su existencia miserable), o como Joyce (sin su vida llena de trabajos para subsistir con dignidad), o como Cervantes (sin los inconvenientes de la pobreza), o como Catulo (aun en contra, o quizá por ello mismo, de su afición a sufrir por las mujeres), o como Swift (sin la amenaza de la locura), o como Goethe (sin su triste destino de ganarse la vida en Palacio), o como Bloy (a pesar de su decidida inclinación a sacrificarse por las putas), o como Thoreau (a pesar de nada), o como Sor Juana (a pesar de todo); nunca Anónimo; siempre Lui Même, el colmo de los colmos de cualquier gloria terrestre.
Augusto Monterroso