Renacimiento extremeño

pilar galan5Ahora que obligaban a enseñar en las aulas el currículo extremeño, el joven y algo regionalista profesor se quedó mudo de admiración y asombro ante la extremeñidad de la respuesta. La leyó dos veces más y suspiró de gozo. Personajes famosos del Renacimiento: Galisteo, Galistei, extremeño de pura cepa, como su nombre indica.

Pilar Galán

Higiene Bucal

juan ramon santosMi mujer, aplicando esa táctica tan femenina del asedio cotidiano y aprovechando las más inesperadas circunstancias, insiste en que mejore mis hábitos de aseo personal usando hilo dental, como procedimiento óptimo para alcanzar la excelencia en lo que a limpieza bucal se refiere, e imagino que diez de cada diez dentistas también me lo recomendarían. Supongo además que tanto ella como todos ellos me podrían aconsejar remedios sumamente eficaces para poner en orden esta anárquica dentadura mía, irregular, desalineada, en la que cada pieza, como consecuencia de una desaconsejable costumbre infantil de enredarme en las encías, está colocada a un poco a su aire, pero no puedo evitar resistirme a unas y otras sugerencias al pensar, de aquí a unos años, en mi monda y lironda calavera y en el evidente indicio de muerte a destiempo que supondrían esos brillantes, ordenados y blanquísimos dientes que -si utilizase hilo dental y si me sometiese a uno de esos precisos y minuciosos trabajos de ortodoncia- bien podría lucir y que, sin duda, harían a cualquiera que me descubriese en semejante estado exclamar, Pobre hombre, con la dentadura que le quedaba por delante.

Juan Ramón Santos

Argumentum Ornithologicum

jorge-luis-borges1“Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe.”

Jorge Luis Borges

Casa de Geishas. Delegaciones extranjeras

ana maria shua 7Grande es la Casa, grande es su fama. A veces se reciben delegaciones del extranjero, como ese grupo de zombis que viene recorriendo América, mostrando en todos los burdeles sus certificados de defunción (pero nadie les cree, son pobres, son haitianos, están muertos) para probar que no murieron de sida.

Ana María Shua

Solange

carlos-drummond2Solange, la enamorada. Todas las muchachas perdían frente a Solange. Ninguna podía competir con ella en materia de seducción. Los jóvenes de la ciudad sólo alimentaban una aspiración: que Solange los mirase. Desdeñaban a todas las otras, aunque fuesen lindas, llenas de gracia y buenas para enamorar. Enamorar a Solange, merecer el favor de sus ojos: ¿qué más desear en la vida?

De ninguno se enamoraba Solange. Era una torre, un silencio, un abismo, una nube. Su familia se inquietaba por esto y le pedía por el amor de Dios que eligiera un muchacho y se enamorase. El párroco la exhortó en ese sentido. El intendente apeló a sus buenos sentimientos. Nadie más se casaba, la legión de solteronas era preocupante. Se temía por el orden social.
La desaparición de Solange no fue explicada hasta ahora, pero dicen que en una carta dirigida a la familia ella declaró que, para ser la enamorada en potencia de todos, no podía enamorarse de uno sólo, aunque cambiase de enamorado sucesivamente. Estaba segura de que ejercía la función de un sueño que beneficiaba a todos. Pero si no era así, y nadie comprendía su entrega ideal a todos los jóvenes, ella decidía desaparecer para siempre, y adiós.
¿Adiós? Se ignora adónde fue Solange, pero así fue que se convirtió en mito supremo y nunca más nadie se enamoró en la ciudad. Las muchachas envejecieron y murieron, la iglesia cerró las puertas, el comercio decayó y terminó, las casas se desplomaron en ruinas, todo allí quedó reducido a una tapera.
Carlos Drummond de Andrade

A solas con mis dos huevos

Choan_C_Galvez«Si allí donde hay humo hay fuego, en este armario necesariamente hay un huevo», pensé entre desconcertado y satisfecho del silogismo al encontrar la gallina entre las camisas. Lo hallé en el cajón de los calcetines blancos, destacando por lo moreno.
A la vuelta del trabajo, un pato me esperaba bebiendo en el fregadero. Le pregunté qué hacía allí. No supo explicarse.
Encontré su huevo, pues no era pato sino pata, en el carrito de las verduras.
No conociendo las costumbres alimentarias de estas especies, opté por pedir pizza. La comimos viendo televisión, pues había transportado los huevos al sofá, de manera que pudieran empollarlos (y empatarlos) con mayor comodidad.
Fue la pata quien comenzó a hablar. No entendí una palabra. Intervino la gallina:
–He de ir a por tabaco. ¿Te importaría hacerte cargo de mi huevo?
–Faltaría más, ve tranquila.
–Te acompaño –sospecho que dijo la palmípeda, a quien de nuevo no entendí. Ambas salieron.
Me acuclillé con ambos huevos bajo las posaderas. Así llevo dos semanas. Las muy traidoras no han vuelto.

Choan C. Gálvez