Fuego

juan filloy Compadrito y audaz, ahí va Rickie. Chomba celeste y pantalón vaquero. Patillas en forma de reja de arado y profusa melena casi enrulada sobre la nuca. Con porte insolente, que parece dueño del mundo, ahí va Rickie.
Salió del «Bar Tokyo» en dirección al oeste por la calle San Martín. A pocos pasos abrió el paquete de Parliament que tenía en la mano. Después de encender un cigarrillo, alguien caminando apurado, golpeole el codo haciendo caer su caja de fósforos de palo.
-Perdone, amigo, fue sin querer.
Expeliendo con moroso fastidio la primera bocanada, lo miró de arriba abajo y, abruptamente, crispado de ira, pateó la caja sembrando de palitos la vereda.
Dos cuadras después, detenido a charlar con un compinche vendedor de frutas, quiso encender otro cigarrillo. -¿Tenés fósforos?
-No.
Sin decir nada, la faz atribulada por rictus de impaciencia escrutó uno a uno los hombres que pasaban. ¡Al fin venía uno fumando!
-Déme fuego ¿quiere?
-Con mucho gusto; y le extendió el pucho para que encendiera.
La respiración del humo rubio pareció borrar balsámicamente su fastidio.
Como no agradeció el favor, el hombre que lo hizo se lo recordó con sorna:
-Gracias…
Y acentuando la misma, agregó:
-Tenga también la caja. Es la suya. Yo recogí los fósforos del suelo…
-¡Ah, sí! -farfulló.
Y arrebatándosela brutalmente, brutalmente la estrelló en medio de la calle.
-Vaya, recójala otra vez…
Juan Filloy

Una pequeña fábula

kafka ¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.

Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato… y se lo comió.

Franz Kafka

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a_m_shua46 Hubo una mujer a quien un sueño embarazoso dejó preñada. La mujer no despertó, pero durante nueve meses todos vieron crecer su vientre dormido. El parto fue normal: el bebé es gordo, rosado y nítido. Sin embargo, cada vez que su madre despierta, se vuelve borroso, sus líneas se desdibujan, se lo distingue apenas de los pañales, de la batita, de la pañoleta que lo envuelve. Y pertenece otra vez, enteramente, al reino de su padre.

Ana María Shua

Flor y cronopio

julio-cortazar5_b Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, le sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: “Es como una flor”.
Julio Cortazar

El absurdo

jj millas2 Estos días de agosto, durante los ensueños alcohólicos de la hora de la siesta, imagino a veces que soy un personaje de la jet y que puedo hacer rico a un fotógrafo sólo con dejarme fotografiar cortándome las uñas de los pies o haciendo pis contra una tapia. Hoy se valora mucho a la gente que crea puestos de trabajo, y los famosos sostienen, sobre sus genitales mayormente, un imperio editorial que da ocupación a miles de personas. Quizá deberíamos tenerles más respeto. El otro día vi en el periódico a un señor al que habían hecho hijo adoptivo de su pueblo por crear 10.000 puestos de trabajo. No se sabe de ningún escritor, en cambio, que haya publicado 10.000 novelas. Es cierto que hay puestos de trabajo absurdos, pero también hay literatura del absurdo y nos parece bien.
Claro que cuando imagino que por una foto mía dejándome besar por el heredero de una cadena de supermercados podrían pagar millones de pesetas, me da por pensar que la realidad es anormal. O que yo soy un ser superior. Y las dos posibilidades son perturbadoras, porque conducen a consideraciones desastrosas para la salud mental. Fíjense en Aznar, que al no entender cómo ha llegado a presidente del Gobierno, y para evitar la idea de que sus votantes no están bien, se refiere a sí mismo en términos de portento («el milagro de la economía española soy yo»).
El hecho de que parte del producto interior bruto dependa de los muslos de Marta Chávarri o de las declaraciones de Sofía Mazagatos es, en fin, un problema. Crean muchos puestos de trabajo y colaboran a la reducción del déficit, de acuerdo. Pero también de las neuronas. Por eso, cuando despierto de mis delirios alcohólicos, pienso que es preferible dedicarse a la literatura del absurdo. Cualquier cosa antes que veranear en Marbella. O en Mallorca.

Juan José Millás

En las nubes

angel guache2 De allende los mares mi abuelo se trajo una pequeña máquina de liar puros. Cuando yo era niño la tenía sobre una gran mesa en el desván. Allí se pasaba las horas liando unos soberbios puros que compartía con mi padre. Recuerdo a ambos encendiendo un puro con el anterior. Vivíamos en las nubes, sí, entre grandes y algodonosas nubes tóxicas. Cirros, estratos, nimbos… de apestoso humo de puro. No llegué a fumar nunca; ninguno de los hermanos llegó a fumar jamás; terminamos todos con problemas respiratorios, salvo mi padre y mi abuelo. Y todos acabamos aborreciendo el humo, las nubes de humo entre las que vivíamos.
Ángel Guache

Escritura secreta

angel olgoso 2 Esperábamos un ataque y, pese a su inminencia, no lograba descifrar aquel mensaje interceptado al enemigo. Leí anagramáticamente, invirtiendo frases, palabras y letras, probé todas las combinaciones posibles, consulté todos los manuales vigentes, me remonté a la Cryptographia de Selenius y a la Steganographia de Joachim Trithemius. El tiempo se acababa. Mi corazón se negaba a latir más deprisa y el mensaje se resistía a mi pericia. Finalmente, entre las páginas de otro texto medieval de escritura secreta, De Augrnentis Scientarum, hallé la clave. Corrí a cotejarla con las líneas del mensaje y atrapé por fin el enigma. Decía así: «El amor de mi esposa se ha mellado con el tiempo. Las vidas acaban desacomodándose, un día no se presta atención a ese luminoso pasador azul en su cabello, se menosprecian unos arreglos, unos detalles rústicos que harían la casa más confortable, se consienten los silencios, las mentiras, la costumbre, y de pronto una sombra azarosa cae sobre ambos como flor de adormidera, provocando el sueño, el envenenamiento, la muerte. Ya no es posible la reconciliación. Es tarde para aquellas complicidades, para la tibieza de su cuerpo, para los juegos de luz y sombra en el vello de sus brazos, para los buenos días musitados al oído».
Ángel Olgoso

La educación en tiempos de Franco

Eduardo Galeano Andrés Sopeña Monsalve ha hecho un repaso de sus libros escolares:
• Sobre los españoles, los árabes y los judíos: Proclamemos también en alto que España no ha sido nunca un país atrasado, pues desde los primeros tiempos realizó inventos tan útiles como la herradura, que enseñó a los pueblos más adelantados de la tierra.
Aunque los árabes, al venir a España, eran simples y feroces guerreros del desierto, el contacto con los españoles despertó en ellos ilusiones de arte y saber. En varias ocasiones, los judíos habían martirizado a niños cristianos con horrendos suplicios. Por todo esto, el pueblo les odiaba.
•Sobre América: Un día se presentó a Doña Isabel la Católica un marinero, que se llamaba Cristóbal Colón, diciéndole que él quería recorrer los mares y buscar las tierras que hubiera en ellos y enseñar a todas las gentes a ser buenos y rezar. A España le dio mucha pena de aquellas pobres gentes de América.
•Sobre el mundo: El inglés y el francés son lenguas tan gastadas, que van camino de una disolución completa. Los chinos no tienen descanso semanal y son fisiológica y espiritualmente inferiores a los demás hombres.
•Sobre los ricos y los pobres: Como todo está cubierto de nieve y hielo, los pajaritos no pueden encontrar nada y ahora son pobres. Por esto les doy de comer, de la misma manera que los ricos sostienen y alimentan a los pobres. El socialismo organiza a los pobres para que destruyan a los ricos.
•Sobre la misión del generalísimo Franco: Rusia había soñado con clavar la hoz ensangrentada de su emblema en este hermoso pedazo de Europa, y todas las masas comunistas y socialistas de la tierra, unidas con masones y judíos, anhelaban triunfar en España… Y entonces surgió el hombre, el salvador, el Caudillo. Encomendar al pueblo, que no ha estudiado ni aprendido el difícil arte de gobernar, la responsabilidad de dirigir un Estado, es una insensatez o una maldad.
•Sobre la buena salud: Los excitantes como el café, el tabaco, el alcohol, los periódicos, la política, el cine y el lujo minan y gastan sin cesar nuestro organismo.
Eduardo Galeano