Lo invitaron a pensar y dijo que no quería molestar, que ya pensaría en casa.Pere Calders
Lo invitaron a pensar y dijo que no quería molestar, que ya pensaría en casa.Pere Calders
Quizá Dulcinea exista, pero Don Quijote le hace creer a Sancho lo contrario porque es incapaz de amar a una mujer de carne y hueso.Marco Denevi
Un hombre persigue al Pájaro de la Felicidad durante meses y años, a través de nueve montañas y nueve ríos, venciendo endriagos y tentaciones, tolerando llagas y desdichas. Antepone la búsqueda del Pájaro a toda otra ambición, necesidad o deseo. El tiempo pasa y pesa sobre sus hombros pero el también el Pájaro envejece, sus plumas se decoloran y ralean. Lo atrapa en un día frío, desgraciado. El hombre es anciano y está hambriento. El pájaro está ?aco pero es carne. Le arranca sus plumas todavía azules con cuidado, lo espeta en el asador y se lo come. Se siente satisfecho, brevemente feliz.Ana María Shua
—¡Pues yo no sé de qué te quejas —estalló la Victoria Alada de Samotracia al oír los lamentos de la Venus de Milo—, al menos conocen tu rostro!
Aún se hablaba de la guerra, de desaparecidos, de muertos, de fantasmas, de bombardeos, de ciudades en llamas. Era un tiempo oscuro, gris, y siempre hacía frío y llovía. Las casas en penumbra, los pesados abrigos. Las tardes pasaban lentísimas. Y a la noche, se oía el parte hablado en la radio, la voz neutra y tersa del locutor. Y una música triste. Y luego nos íbamos a la cama para soñar, arrullados por el viento, los sueños que no nos regalaba la cruda realidad.
Ángel Guache
Es imposible que finjas que nada de esto pasó. No mientas al decir que mis sueños no estuvieron en los tuyos. No puedes haber olvidado el temblor de tus manos desmenuzando mi cuerpo. ¿Cómo creer que se han desvanecido las huellas de mis dedos ciñendo tu piel?Alejandra Díaz-Ortiz
Para dormir cómoda, me despojo de todo lo superfluo. Sentada en el borde de la cama me quito lentamente la ropa. Dejo caer los brazos, que se estiran sobre la alfombra como gruesas serpientes. Con un movimiento brusco me desprendo de las piernas y sacudiendo la cabeza hago volar mis facciones (ojos, boca, nariz) por todos los rincones de la habitación. Y continúo, hasta que no queda entre las sábanas más que mi sexo, que de todas maneras nunca duerme.
Ana María Shua
Fue un adiós desigual. Sólo ella miró atrás.
Antonio Cruz
Al grito de «yo no soy la criada de nadie», Juanita abandonó el lecho conyugal.Rosa Beltrán
Mi hijo pequeño me da un grito desde su habitación:Juan José Millás