1.580 – 9. Genio práctico femenino

marco_denevi De regreso de la guerra. Ulises llega a la casa de la maga Hals y, entre otros episodios de la Ilíada, le cuenta el del caballo de Troya. No ha terminado de contarlo cuando ya Hals, enamorada de Ulises, se levanta y va a construir, a escondidas de él, un caballo de madera donde encerrarlo para que no se escape.

Marco Denevi

Diez ejercicios

1.573 – Chimerical Love Story

Maria Jesus Lavado Jimenez Lo mejor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre unos segundos más largo de lo necesario.
Lo peor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre una noche más breve de lo necesario.

Maria Jesus Lavado Jimenez

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1.559 – Entre intelectuales

miguel_ibanez Él pasaba a mi lado y se tiró una pomposidad, y ya sé yo que lo hizo a propósito. Pues yo le solté una petulancia que lo dejé tieso. Bueno, pues acto seguido va el tío y se deja escapar una fatuidad, así como quien no quiere la cosa. Y entonces ya le tuve que expeler una rimbombancia que ahí ya se quedó aplastadito. Que no soy yo de esos que va por ahí arrojando ampulosidades, pero claro, si me faltan al respeto…

Miguel Ibáñez
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.545 – Mi hija

perich2 Yo tengo una hija de más o menos veinte meses que cuando vamos a la playa se dedica a tirar arena sobre la gente. Y me parece muy divertido. Por el contrario, cuando otros niños me tiran arena a mi, no me hace ninguna gracia. Esto es una prueba contundente de que mi hija, cuando tira arena, tiene mucha más gracia que las demás.

Jaume Perich
Autopista. Ediciones Estela. Barcelona. 1970

1.538 – Un cuento corto pero pesimista

Perich Fernando Colomín descubrió hace veinte años, el secreto de la Inmortalidad. Desgraciadamente se trataba de un procedimiento muy costoso y Fernando Colomín murió antes de haber encontrado a nadie que quisiera costear su invento. Dicen que murió bastante desengañado.

Jaume Perich
Autopista. Ediciones Estela. Barcelona. 1970

1.531 – Augurios

isabel-cienfuegos4 En mi juventud en el Lacio, sacrifiqué gorriones y palomas. Más tarde, ya en campaña, halcones de fiero vuelo. Después faisanes, pavos de cola real tan azul como el cielo en los atardeceres del foro. Ordené a los arúspices extraer las vísceras para leer en ellas mi futuro. Ahora, en el lecho, ya abatido, daría el tiempo que me queda, por sentir la brisa de unas alas.

Isabel Cienfuegos

1.524 – Con la manos vacías

19_rocio_romero_peinado Vuelvo a mirar la calle y me asombro al ver que las farolas ya están encendidas. Casi no alumbran.
El joven que se acerca titubea frente a un portal y continúa. Parece fundirse entre las sombras. Imagino que es la persona a la que espero y pienso en ti durante un instante tan breve que apenas se distingue del siguiente.
Suena el timbre y compruebo que es él, el desconocido de mi cita, él, quien esta noche me obligue a olvidarte y me recuerde que mi amor, tu furia y mi huida me dejaron donde estoy, sepultada entre mil noches sin luz y con las manos vacías.

Rocío Romero
http://rromeropeinado.blogspot.com.es/2012/10/con-las-manos-vacias.html