Todos los días abro el correo electrónico, esperanzada, con la misma ilusión con que años antes, muchos años antes, abría el buzón después del último verano.
Todos los días, invariablemente, busco tus mensajes en mis cuentas, hasta en las más antiguas, y rastreo tu nombre en las redes sociales, incluso en las adolescentes, donde sé que nada se te ha perdido.
Todos los días te tecleo en vano, mientras los buscadores no se cansan de decirme que no encuentran ningún resultado coincidente.
Has borrado tu rastro desde aquella noche después de nuestra enésima discusión.
A lo mejor has muerto.
A lo mejor esa es una buena razón para que no haya vuelto a saber de ti.
La pantalla, la muy puta, sigue insistiendo en que pruebe con otros nombres.
Etiqueta: Lunes
1.875 – Parte de siniestro
El ladrón entró por la ventana abierta del salón, cuando no había nadie en casa, y solo se llevó cuatro chucherías. Papá tuvo que forzar la cerradura de la puerta para incluirla en el parte de siniestro a la Compañía de Seguros. Luego fue a la tienda de electrodomésticos a por pilas alcalinas, y con el membrete del recibo pudo falsificar las facturas de compra de la tele y el ordenador. Mamá quiso impedir que hiciera constar más trajes de los que caben en el armario. Discutieron, y en el fragor de la disputa él la tiró al suelo de un puñetazo. Fue sin querer, claro, aunque también nos pegó a los demás para justificar que hubo asalto con violencia. Con lo que vamos a cobrar del seguro, nos daremos todos unas buenas vacaciones. Pero como vuelvan a robarnos, creo que serán las últimas que vea el abuelo.
Pedro Herrero
http://www.humormio.blogspot.com.es/2013/12/parte-de-siniestro.html
1.868 – La alienación/2
Creen los que mandan que mejor es quien mejor copia. La cultura oficial exalta las virtudes del mono y del papagayo. La alienación en América Latina: un espectáculo de circo. Importación, impostación: nuestras ciudades están llenas de arcos de triunfo, obeliscos y partenones. Bolivia no tiene mar, pero tiene almirantes disfrazados de lord Nelson. Lima no tiene lluvia, pero tiene techos a dos aguas y con canaletas. En Managua, una de las ciudades más calientes del mundo, condenada al hervor perpetuo, hay mansiones que ostentan soberbias estufas de leña, y en las fiestas de Somoza las damas de sociedad lucían estolas de zorro plateado.
Eduardo Galeano
El libro de los abrazos. Editorial Siglo XXI.2009
1.861 – Última cena*
El día de los ácimos, mientras celebra la pascua con sus discípulos, dice el Maestro: «Antes de que yo padezca, tomad y comed, este es mi cuerpo. Bebed todos de mi sangre de la alianza. Haced esto en recuerdo mío y para remisión de los pecados». Pronto se advierte la simpleza de los doce, pues hacen una interpretación literal de los deseos del Hijo del hombre: comen su cuerpo y beben su sangre, según lo decretado por Él, aunque prevalece la abnegación sobre el apetito. Es así como, en lugar del Maestro, se crucifica a uno de los doce discípulos; el mismo que, al dudar de la misteriosa naturaleza de aquella comida de Pascua, pensaba irse de la lengua.
Ángel Olgoso
La máquina de languidecer. Páginas de espuma.2009
*A Norberto Luis Romero
1.854 – Mujer medio desierta
Ella no se enfada. Sabe que la intención de él es ayudarla y por eso no se enfada. Aunque a menudo se siente incomprendida y retrocede, como empujada se separa de la fértil costa hasta una zona donde ella es más árida, donde tiende al desierto. En momentos así no dice nada, se muerde los labios secos y se va a la cama. Él cree que todo está bien porque los ojos de ella no se humedecen y no sabe que peor que la lágrima es su ausencia, y se duerme tranquilo a su lado. Ella sueña toda una noche de arena y se esfuerza por cruzar el desierto, para así al día siguiente amanecer de nuevo en el verde y sentirse bosque y cerca del mar. Pero si no consigue cruzarlo, si queda anclada en esa zona… Entonces el hombre despierta y encuentra junto a él un montón de tierra seca. Y el hombre llora sin pausa porque él es medio océano, y no han sabido inundarse a tiempo.
Lorena Escudero
http://nalocos.blogspot.com.es/2013/06/lorena-escudero-1.html
https://veintisietelorenaescudero.wordpress.com/
1.847 – Había una vez..
Había una vez que se encontró con otra, y juntas hicieron las veces de una gran amistad. Se veían de vez en cuando, pero siempre era motivo de alegría: una y otra vez agradecían encontrarse.
Pero otra vez interrumpió tan buena relación de iguales, tratando de formar parte del grupo. Tal vez no era conveniente ni deseable. «¡Otra vez lo mismo!», se dijeron ambas. Pero ya no era igual. A la larga, muchas veces se veían pero solo dos veces se miraban. Es que la amistad, a veces, es única.
Como la primera vez.
Enrique del Acebo Ibáñez
Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos. Ed. Cuadernos del vigía.2010
1.840 – Mi brazo fantasma
Desde que perdí el brazo izquierdo en un accidente de moto su presencia es más real. Resentido con el mundo por su nueva condición de fantasma, mi brazo se ha vuelto retorcido y caprichoso: exige tocar la guitarra dos horas al día, hacerse un tatuaje de un Cristo yacente y golpear al guardia que nos multó; me amenaza con un dolor intenso si no secuestro a la vecina del quinto que tanto nos gusta.
Óscar Sipán
Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos. Ed. Cuadernos del vigía.2010
1.833 – Adicciones
De adolescente se enganchó de forma compulsiva al tabaco y al cannabis. En su época de estudiante, ya en la universidad, se aficionó sin medida a la bebida y a las drogas de diseño durante cada fin de semana. Su primer sueldo le sirvió para costearse su adicción al juego y después, con el tiempo, se convirtió en un conocido cliente de prostíbulos y burdeles clandestinos. Finalmente, su caso, ya insostenible, acabó en manos de expertos psiquiatras.
Dos años después, libre de cualquier tentación, sigue sin superar su adicción a las terapias de grupo.
Daniel Sánchez Bonet
http://microrrelatoapeso.wordpress.com/2012/02/16/adicciones/
1.826 – La paz
Por fin, luego de años de practicar yoga, de comer sólo vegetales o comida macrobiótica, de estudiar budismo y sufismo, psicoanalizarse durante una década, la paz infinita que anheló toda su vida descendió sobre él; sin embargo, nunca se enteraría ni lo disfrutaría.
Pablo Urbanyi
Antología del microrrelato hispánico. Ed. Menoscuarto.2005
1.819 – Senti(dos)
Al escuchar aquella voz en el telefonillo, un latigazo le recorrió la espalda. Su sentido del oído se activó de inmediato. Se miró en el espejo antes de abrir la puerta.
No pudo evitar que su vista se relamiera sobre aquella hermosa mujer que pretendía hacerle una encuesta para alguna cosa que él no quiso entender. El aroma del perfume de ella le desquició el olfato: sintió la imperiosa necesidad de sentir el tacto de su piel.
No lo pudo evitar. Se entregó, sin reservas, al gusto embriagador de morderla y devorarla, dando gracias a la vida por haberle enviado tan exquisito manjar.
Antes de dormir la siesta, tuvo un dejo de arrepentimiento. De esa mujer se podría haber enamorado.
A veces odiaba ser un caníbal…