Al principio, las ranas cantaban al amanecer —como acostumbran hacerlo los pájaros—, para celebrar la luz de un nuevo día. Con el correr del tiempo, sin embargo, descubrieron que ese desbordamiento de alegría resultaba insensato, pues mientras más cantaban al sol, más secaba éste las aguas.
Desde entonces, y en venganza, las ranas cantan la llegada de la noche, pero lo hacen despacio, sin emoción, no sea que de repente la oscuridad también les resulte nociva.
Etiqueta: Sábado
2.020 – Clases de gimnasia
2.013 – No sé qué pensar
2.006 – A la mañana…
A la mañana siguiente del naufragio los niños bucearon en busca de tesoros, curioseando por las ventanas de los camarotes. Vieron cofres cerrados, marineros muertos atrapados bajo el agua; vieron una enorme cola de pez en la mesa de la cocina, y, colgado de un gancho, un torso descuartizado de mujer.
Espido Freire
Cuentos malvados. Paginas de espuma. 2010
1.999 – Géneros
En el planeta Axz, él es quien queda fecundado, quien protege los huevos en su bolsa incubadora, y quien alimenta a las crías con sus dos hileras de mamas después de la eclosión. Ella deposita los huevos maduros dentro de la bolsa de él, para que los fertilice. Pero su naturaleza la inclina a la caza y a las expediciones en las vastas llanuras de zinc. Su armadura de placas es más resistente, y los anillos óseos de su larga melena están naturalmente diseñados para la guerra.
En el planeta Zxa todo es igual. Si bien, en su extraña lengua, a él lo llaman ella , y a ella él.
Juan Jacinto Muñoz Rengel
El libro de los pequeños milagros (Páginas de Espuma, 2013)
1.992 – Sin que le temblara…
Sin que le temblara la mano le tendió el correo. Su mujer dejó caer la carta y ahogó un sollozo. Durante toda la tarde lloró por su madre muerta. Cuando logró que se acostara para descansar un poco, él abrió el cajón y, con una sonrisa, se probó la corbata de luto que guardaba desde hacía tanto tiempo.
Espido Freire
Cuentos malvados. Paginas de espuma. 2010
1.985 – Maná
1.978 – Corrección política
El placer de ver a otros arriesgando la vida, el goce en el peligro ajeno, ya no es un espectáculo aceptable. Por eso los trapecistas trabajan ahora con cables de seguridad, los tigres aparecen con bozal, a los osos les han cortado las uñas, el tirador de cuchillos lanza sus armas contra una silueta dibujada.
Pero en privado, en los ensayos,los artistas del circo siguen jugando con el peligro y el tirador se jacta de poder acertarle a su mujer o a cualquier otra un cuchillo en el ojo a veinte pasos.
Ana María Shua
1.971 – La sombra
1.964 – Temores
Hay un lugar en el mar, donde se cruzan los meridianos, en el que el demonio se bañó un día. Allí se hunden los barcos sin remedio.
Dicen que se puede caminar por la superficie del agua sobre los restos de sus naufragios. Han formado una isla, que adornan las banderas de mil barcos quebrados.
Temen los marineros rozar ese lugar con su quilla un día. Lo señaliza la muerte, pero miente a menudo.



