El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria.
Etiqueta: Sábado
2.223 – Homenaje a Groucho
2.216 – 102
Los chicos se duermen escuchando cuentos de hadas. Los grandes se duermen mirando televisión. Dejando en la vigilia un relato interrumpido, los hombres creen asegurarse el despertar. Tan ciegamente confían en la curiosidad de la muerte.
Ana María Shua
Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009
2.209 – El burro y la flauta
Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosamente, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
Augusto Monterroso
2.202 – El vigésimo primer día de Marzo.
2.195 – 8
Era muy hermosa, pero sólo le interesaban las flores. Harta de rechazar admiradores, se casó. Enviudó joven, y volvió a casarse. Cuando envejeció, casada por cuarta vez, descubrió unas arrugas y que ya no le acosaban los hombres. Entonces dejó de matarlos. El guano, al fin y al cabo, resultaba mejor abono.
Espido Freire
Cuentos malvados. Paginas de espuma. 2010
2.188 – Aura impecable
Él mismo se considera un alma pura, un ser transparente, el problema es que nadie lo ve.
Eduardo Mancilla
http://casimicrocuentos.blogspot.com.ar/eduardo mancilla
2.181 – Correspondencia
Desde que él salió al mar y no volvió, ella le escribe en la arena: “Te quiero, Antón”. Luego, contempla cómo las olas borran sus palabras. Al bajar la marea, vuelve a la playa presurosa y encuentra la respuesta, escrita con la letra torpe del marido: “Yo también, Carmiña”.
Elisa de Armas
http://www.ociozero.com/foro/21815/sortija-del-ii-concurso-de-microjustas-literarias?page=7
2.174 – 9
Cuando, tras haberle esperado durante años, él regresó con una esposa más joven ella no perdió la calma. Se hizo su amiga, apadrinó a sus hijos, y le buscó un amante apuesto. En un rapto de celos, él asesinó al amante de su mujer, y acabó en la cárcel. Ella le hizo sus únicas visitas, con un brillo curioso en sus ojos y una cestita con la merienda.
Espido Freire
Cuentos malvados. Paginas de espuma. 2010
2.167 – Temporada de setas
A San Alejo de los Palotes
Por un instante deseó ser pimiento rojo y pimiento verde.
Ser cebolla y sofrito. Ser patata bien cortada.
Sentir la levedad de un suspiro de pimentón. Romper las nubes hasta convertirlas en delicada lluvia de vino blanco que arrastrase hojas de laurel.
Ser sal y ser pimienta. Ser cayena que animase al paladar.
Quiso poseer la firmeza de aquellos níscalos, frescos y recién cortados.
Y dejarse fundir en el placer cocinado a fuego lento. Bullir a borbotones.
Quiso ser cuchara y entregarse plena al regusto de su boca.
Ser, en ese preciso instante, aquel humeante plato que él admiraba con tan hambriento deseo.
El mismo deseo que en ella estaba a punto de estallar.
Tuvo paciencia. Esperó al postre…

