2.322 – Dulce Amanda

manuel Moyano2  Nos confinaron a todos en una mazmorra oscura durante meses. Lo único que nos daban era agua. Para sobrevivir, nos vimos obligados a devoramos los unos a los otros. A1 final, tan sólo quedé yo. En un inesperado gesto de clemencia, me permitieron abandonar la cárcel y regresar a mi vida normal, pero no conseguí habituarme al sabor de las comidas que cocinaba mi dulce Amanda… Sé que eso no atenuará ante los jueces la abominación de mi crimen.

Manuel Moyano
Teatro de ceniza. Ed. Menoscuarto. 2011

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2.308 – Desatornillaba los dedos…

antonio fernandez molina2  Desatornillaba los dedos de una mano y los dejaba sobre la mesa. Para desatornillar los de la otra utilizaba los dientes. Después dormía un sueño profundo y lento y durante él los dedos vivían su vida.

Antonio Fernández Molina
Las huellas del equilibrista. Ed. Menoscuarto 2005