1.964 – Temores

_JU17161  Hay un lugar en el mar, donde se cruzan los meridianos, en el que el demonio se bañó un día. Allí se hunden los barcos sin remedio.
Dicen que se puede caminar por la superficie del agua sobre los restos de sus naufragios. Han formado una isla, que adornan las banderas de mil barcos quebrados.
Temen los marineros rozar ese lugar con su quilla un día. Lo señaliza la muerte, pero miente a menudo.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.963 – Carencia: f. Falta o privación de algo

ivan teruel02  Un edificio a medio construir, un puzle inacabado, la manga vacía de la gabardina de un manco, el torso de Belvedere. Ese extraño embelesamiento. O aquella necesidad de buscar siempre alguien inseparable: en el colegio, en el instituto, en la universidad. Y después Valeria y la manera desesperada de entrar en ella. Apenas un sucedáneo. La condición de hijo único, pensabas. Pero un día, inesperadamente, aparece la foto de colores desvaídos, con el año de tu nacimiento en el reverso. La foto de tres, tal vez tomada por tu padre. La foto en que tu madre, con una expresión que no le recuerdas, posa, feliz, con dos bebés en el regazo. Dos bebés iguales, exactamente iguales.

Iván Teruel

Un jurado formado por las escritoras Ana María Shua y Gemma Pellicer, y por el profesor y crítico literario Enrique Turpin ha decidido otorgarle el premio anual que concede la Microbiblioteca de Barberà del Vallès (Barcelona) a Iván Teruel.

1.962 – La triste historia de la tia Rita

esperanza temprano  Nació ya siendo mayor y se perdió lo mejor, por eso siempre luce la sonrisa de un monigote triste. Se quedó enganchada en esa guerra que le robó los besos que nunca dio y los novios que nunca tuvo, y se refugió en la pegajosa felicidad de las pastillas de café con leche. Una noche de marzo, cuando los caramelos empezaron a saberle a café amargo, saltó al vacío, pero se levantó y siguió muriendo. Ahora ya ni los prueba, no sea que se le peguen a los dientes que no tiene y a los recuerdos que no guarda.

Esperanza Temprano Posada
http://elrastrodelapalabra.blogspot.com

Relato ganador del I Concurso de microrrelatos El Microrrelatista

1.961 – La rana solista

Jaime Alberto Velez G.  Aburrida del coro, y convencida de sus dotes singulares, una rana decide cantar por su propia cuenta. Lo hace a toda hora, en cualquier lugar, pero mucho más, desde luego, si cuenta con un público que pueda escucharla.
Cuando el coro de sus hermanas comienza a cantar, la rana se retira malhumorada a la cúspide de una piedra distante, y da inicio a unos cantos llenos de ironía contra su especie. Esta rareza genial le vale ser conducida al laboratorio de un famoso naturalista, que la exhibe en una jaula dorada ante un público entre impávido y desconcertado.
En la actualidad, la rana no duda en considerarse la más eximia de todos los tiempos, pero cuánto lamenta que no viva, por allí cerca, alguien de su especie capaz de envidiar sus logros.

Jaime Alberto Vélez G.
http://e-kuoreo.blogspot.com.es/2011/09/31-jaime-alberto-velez.html

1.960 – Nerón y Berta

italo calvino2  Berta era una pobre hilandera, muy habilidosa, que se pasaba el día trabajando. Una vez, en la calle, se encontró con Nerón, emperador romano, y le dijo:
—¡Dios te dé salud para que vivas mil años!
Nerón, que era tan déspota que nadie lo podía ver, se quedó tieso al oír que alguien le deseaba que viviera mil años y repuso:
—¿Y por qué me dices eso, buena mujer?
—Porque, después de uno malo, siempre viene uno peor.
—Bien. Todo lo que hiles desde ahora hasta mañana por la mañana, llévamelo al palacio —le dijo Nerón, y se marchó.
Berta, hilando, pensaba: “¿Qué querrá hacer con el lino que estoy hilando? ¡Mientras que mañana no lo use como cuerda para colgarme! De ese tirano se puede esperar cualquier cosa”.
Por la mañana, se presenta puntualmente en el palacio. Nerón la hace entrar, recibe todo el lino que había hilado, y le dice:
—Sujeta un extremo del ovillo en la puerta del palacio y camina hasta que se termine el hilo.
Luego, llamó al mayordomo de palacio y le dijo:
—En toda la longitud del hilo, el espacio de uno y otro lado del camino pertenece a esta mujer.
Berta le dio las gracias y se fue muy contenta. A partir de entonces, ya no tuvo necesidad de hilar, pues se había convertido en una señora.
Cuando la noticia se difundió en Roma, todas las mujeres que comían una vez al día se presentaron a Nerón con la esperanza de recibir un regalo como el que había recibido Berta. Pero Nerón respondía:
—Ya pasaron los tiempos en que Berta hilaba

Italo Calvino
Cuentos populares italianos – Roma

1.959 – Aviso de robo

Lilian Elphick3  Mi silencio ha sido robado.
La persona que lo encuentre, trátelo con cariño. No le grite, que se asusta. No lo maree con palabras inútiles.
Una vez que el silencio se haya acostumbrado, favor de clavarle el puñal bien adentro, en el centro de su total indiferencia.
Deje los restos en la calle. No faltará quien se los lleve.

Lilian Elphick
Los microrrelatos de La nave de los locos. Ed. Cuadernos del vigía. 2010

1.957 – Naufragio

teresa servan2  Soy la rata que abandona tu cama en medio de la tormenta. Tú, mi capitán, observas cómo las olas arrastran nuestra historia, despedazándola contra el casco. Inmóvil, como el mástil de nuestro barco, intuyes que no volverás a verme. La tristeza en tus ojos pesa tanto que te arrastrará al fondo del océano para siempre.

Teresa Serván

1.955 – La hora de las hoces

javier Ximens  La tripa se me ha hinchado, al principio lo achaqué a las cervecitas que me tomaba en las largas jornadas sin trabajar. Se acabó el dinero, ya no bebo, pero la barriga se sigue inflando. Debe de ser contagioso pues a mis hijos les ocurre lo mismo. María, sin embargo, ha perdido muchos kilos, durante unos meses ha vuelto a estar joven, pero no se ha mantenido, ya apenas tiene pechos y se le notan las costillas.
Vuelven los tiempos de mesas camillas, braseros, cabrillas en las piernas, sabañones en las orejas, bufandas en casa, luces de diez vatios y Ustedes son formidables. Vuelven las raciones de pan con dedo, las sopas de gallina, el cuartillo de leche y el mañana se lo paga mi madre. Vuelven los dones, don Tal y don Cual, la misa del domingo, la confesión de nuestros pecados y el deme algo por caridad.
Después de unos meses de espera nos han dado hora para el médico de la Beneficencia. Lo que son las cosas, ni nos ha reconocido, ni diga treinta y tres, ni tosa, ni nada de nada. Nos ha entregado una estampita a cada uno —a mí de Escrivá de Balaguer, a María de la Virgen del Rocío, los niños miran con ansia una del Cordero Pascual—, y que les recemos tres veces al día, cada ocho horas, y que si no notamos mejoría nos acerquemos a Cáritas, que allí quizás puedan hacer algo por nosotros y que pase el siguiente.

Javier Ximens
http://ximens-montesdetoledo.blogspot.com.es/2014/05/la-hora-de-las-hoces.html