En cuanto caiga la noche y el agua lo anegue todo, regresaré a casa. Correré llorando a los brazos de mamá y, entre hipos perfectamente ensayados, les contaré que mi hermana se ahogó sin que pudiera hacer nada… Sobrarán más explicaciones cuando me muestre vestida con las desolladas ropas de la difunta. Siempre la prefirieron a ella. Me abrazarán, dando gracias a Dios, por haber protegido a la favorita.
Llevo tantos años estudiando sus gestos, su risa, el estúpido tono de su voz o su modo altivo de caminar, que nadie será capaz de descubrir el engaño.
2.273 – La familia completa..
2.272 – Artista exclusivo
2.271 – Ida
El padre colgó pensativo el teléfono. Después de la llamada, a ella no le quedaban dudas. Era la elegida. Eufórica, ultimó los preparativos. El planeta Trántor la había invitado con honores a la conferencia intergaláctica. Dispuso meticulosa los efectos que llevaría consigo. Depositó en la maleta las aletas para nadar bajo la ducha y los patines para rodar entre satélites. Saludó a los robots que llegaron a buscarla. La introdujeron en la ambulancia. Tras un convulso enfrentamiento le pusieron la camisa de fuerza. La madre lloraba, las vecinas cuchicheaban. Decían que la situación ya hacía tiempo que se veía venir.
Mei Morán
http://meimoran.blogspot.com.es/2014/11/ida.html
2.270 – El récord
Se había empeñado en batir el récord mundial de permanencia en globo y, tras fatigosos ahorros, al cabo del tiempo, pudo adquirir uno. Llevó a cabo los preparativos necesarios para su ascensión en la plaza mayor del pueblo, coincidiendo con las fiestas del Patrón de la localidad. Una enorme muchedumbre presenció la subida a los cielos, despidiéndole con flamear de pañuelos y griterío ensordecedor. Cuando se convirtió en un puntito perdido en el infinito, la gente se dispersó. Pasaron los días, los meses y nadie supo más de él. Una noche volvió de improviso y en silencio. El pueblo dormía y a través de las ventanas de su casa observó que su mujer abrazaba a otro. Loco de furor, rabia y celos se subió al campanario de la iglesia que se levantaba junto a la plaza y se arrojó a la misma. A la mañana siguiente, cuando descubrieron su cadáver, todos se maravillaron del estado del mismo, porque teniendo en cuenta que cayendo desde la estratosfera (por lo menos), dada la distancia y el tiempo transcurridos, tenía que haberse volatilizado por fuerza.
Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/
2.269 – Naturaleza de la nube
Para el asceta jansenista Milton Worner, las nubes están ahí esperando el día del juicio terrible. Ellas, liberadas entonces de su servidumbre por el Reino de la Palabra, servirán de soporte a la ascensión de los justos y condenarán los azules de un cielo ya inútil al silencio final.
Al parecer, el poeta italiano Paulo Strozzi, en su juventud, hacía durar el tiempo del amor tanto como tardaba una nube amiga en cruzar el marco visual de su ventana.
En el Museo de lo Milagroso y lo Curioso de Évora, se exhibe, junto a la momia apergaminada y lisa de un infante de Lancaster, un tarro de vidrio que guarda prisionera la rareza de una nube diminuta. Advierte el conservador del Museo que esta pequeña nube llueve desconsoladamente todas las primaveras.
Rafael Pérez Estrada
2.268 – Gran final
Empieza el encuentro. Mi mujer avanza por el lateral derecho del pasillo y cuelga una pregunta envenenada al borde del área chica —¿otra vez partido?—, entre el sofá y las cincuenta pulgadas de plasma. Por suerte estoy bien colocado en los cojines y puedo despejar de puños con un cariño, por favor, que es la final. Atrapa el rechace, regatea mi mirada lastimera y dispara a puerta su peligroso vamos, hombre, que nos eliminaron en cuartos. Atrapo en dos tiempos —da lo mismo que no juguemos, es un partidazo— y pateo el balón con rapidez a campo contrario, para salir al contraataque, con un desesperado ayer ya vimos una película, cariño, ¿no te acuerdas? Cabecea con rabia la pelota en el centro del rectángulo de juego, y una vez recuperado el control, triangula en la alfombra, esquiva mis monosílabos que no pueden impedir su avance y dispara a puerta un certero a la media hora ya roncabas, imbécil, que dobla mis manos y se cuela entre los tres palos. Uno a cero. Sin celebraciones, sin besos en el anillo, regresa a su campo a esperar el pitido final. Ni siquiera se gira para ver mi saque de centro: sabe tan bien como yo que la remontada es imposible.
Victor Lorenzo Cinca
http://www.realidadesparalelos.blogspot.com.es/2014/06/gran-final.html
2.267 – La rana fantasma
La rana fantasma puede croar a cualquier hora del día, pero suele hacerlo sobre todo en la noche. Su canto, aunque carece de realidad, no se diferencia del que emite una rana común, y hasta llega a confundirse con él. Pero no sólo eso: la rana fantasma jamás canta sola y prefiere, más bien, hacerlo acompañada de un grupo de ranas reales. Así que en una noche cerrada y en mitad del campo resulta imposible distinguirla; afirmar lo contrario constituiría una completa falsedad. Por esta razón, el miedo que este fantasma llega a producir posee tal exclusividad, que nadie puede aseverar que lo haya experimentado de verdad. Y, sin embargo, ¿quién podría asegurar que la rana fantasma no existe?



