Papá solía morirse dos veces al día. Casi siempre por las calles del centro. La multitud se aglutinaba alrededor mientras yo me encargaba de las carteras. Mi hermana pequeña, de los bolsos. Entonces al menos sacábamos para ir tirando. Pero llegó una época en la que tenía que morirse quince o veinte veces diarias a cambio de una billetera vacía o unas ridículas monedas. Luego hubo un tiempo en que todos pasaban de largo. Poco después algunos individuos volvían a detenerse. Lo hacían con disimulo para vaciarle a papá sus bolsillos. Ahora ni siquiera hay gente. Nos limitamos a huir de los perros.
Manuel Merenciano Felipe
Cadena SER – Relatos en cadena – Finalista 09/09/2010
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2011
Este microrrelato tenía que haber estado en la final anual de la 4ª edición de Relatos en Cadena, y sin mebargo ni siquiera fue finalista mensual, solo semanal. Es uno de los mejores, sino el mejor, microrrelato de esa edición… En fin los misterios insondables y azarosos, para mí al menos, de ReC.
Saludos
embargo