Muso inspirador

violencia genEl doctor J. E debió renunciar a su cargo de asesor legal en el Congreso cuando su esposa Carla escribió, detalló y hasta editó, con pelos y señales, las palizas que antaño él le propinara.
El grueso volumen fue best-seller, y Carla empezó a pucherear como Dios manda.
El doctor J. E no pudo desde entonces conseguir digno trabajo. Pero en cambio ganó un juicio imposible sobre estímulo creativo y propiedad de textos.
Ahora comparte con Carla los derechos de autor.

Marta Nos

Deja un comentario