– Vaya día que escogiste para venir a la playa… ¡Maldito aire!
– Es viento, mujer. Aire es lo que respiramos…
Apretó los dientes para no responder a su marido. ¿Acaso ella le corregía cuando en la cama la llamaba Marta?… Ella que se llamaba Juana, su mujer de toda la vida…