Un joven tenía vocación de árbol, pero su familia no le permitió desarrollar sus visibles aptitudes para ramificar y aun lo casaron contra su voluntad. Toda una vida de frustración resultó en una vejez horrible: se endureció, adelgazó, se volvió rígido y seco hasta el extremo de convertirse en antena de televisión. Esta leyenda explica entre nosotros el origen de las antenas de televisión, pero no su proliferación desmesurada.
Ana María Shua
Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009