Un hombre demasiado joven se acerca a una mujer. No sabe todavía qué desea de ella. Quizá solamente eso: estar cerca. Sentir su olor. Mirar detalladamente sus manos, la filigrana de su piel. Tocarla. Comer, con una salsa liviana, un bife de su nalga derecha a la parrilla. 0 pedirle que le preste dinero.
Ana María Shua
Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009